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jueves, 29 de diciembre de 2011

Rematando el año

Hola chicos, ya sé que os tengo un poco abandonados estos días, y es que a pesar de lo feliz que me hace tener mi libro y estar repartiendo a diestro y siniestro como una loca, lo que será la primera edición, no puedo evitar ponerme nostálgicas en estos días de Navidad, que no me gustan en absoluto. Sin embargo no siempre ha sido así. Ya lo he dicho antes, hubo un tiempo en el que esperaba con ansiedad a que llegaran estas fechas, a que nos juntábamos la familia y nos emborrachábamos sin excusas, cuando la sonrisa ilusoria de los niños te llenaba de vida… pero ahora, sin embargo, todo eso ha cambiado. No sé quien tendrá la culpa de la crisis: los gobiernos, los bancos, los mercados internacionales, los inversores… No sé, por mucho bombardeo mediático que hemos tenido que soportar, haciéndonos a cada ciudadano doctores en economía, por los conocimientos adquiridos, al final de todo, ninguno sabemos la verdad del asunto, sólo podemos evidenciar la situación que cada uno vive… a mí me han robado la Navidad, como a otros muchos, y por eso sólo tengo ilusión por que pasen ya estos días de felicidad fingida y comenzar el nuevo año, como la que empieza a vivir, con la falsa ilusión de que algo pueda cambiar. Ya sé que estoy muy negativa, muchos lo estamos, y no es, para nada, bueno. Ahora, por fin, pues todo llega, nos encontramos, no rematando, sino reasesinando este año nefasto de abusos, mentiras e hipocresía, con la alegría de comenzar uno limpio y pulcro, como el que comienza una hoja de papel en blanco, que tiene que rellenar, y en la que seguro habrá, a medida que vaya escribiendo, faltas de ortografía, tachones y expresiones confusas. Tenemos que sacar fuerzas de flaquezas y esbozar la mejor de la sonrisa, volver a querer comernos el mundo y no perder nunca las esperanzas de que algún día, será nuestro día de suerte. Hay que llenar este folio en blanco de expresiones correctas, limpias y sin faltas...

Creíamos demasiado en nosotros mismos, y nos han enseñado a dejar de creer. Creamos ahora que el tiempo ponga las cosas en su sitio, nosotros mientras tanto no dejaremos de soñar, porque nunca hemos dejado de ser unos románticos soñadores, que desean un mundo justo.

lunes, 26 de diciembre de 2011

!Feliz Navidad!!!

Es una tradición desear feliz Navidad a todo ser, en cuanto llegan estas fechas festivas, tan odiadas por aquellos que no disfrutan de una “feliz Navidad”. Y es que la feliz Navidad no es posible para aquellos que no consiguen ser felices el resto del año. Los que sufren y padecen, los que añoran a un ser querido que un día se fueron sin despedida, los que pasan hambre o frío, los que, por pecados pasados, se encuentran separados de la familia, los que están solos, los que se empeñan en sufrir, aunque no les falte nada, los arrepentidos, los que no recuerdan ni sus nombres, porque los recuerdos les han sido robados… No nos engañemos, la Navidad es sólo para quienes viven, disfrutan y son felices durante todo el año, los que compran regalos y juntan a la familia.

Un beso, tía Mangola,
Estés donde estés…

jueves, 22 de diciembre de 2011

Terapia para una treintañera desesperada, ¡YA A LA VENTA!!!.

Bueno chicos, parecía que no iba a llegar nunca pero, llegó el momento, la hora de la verdad, el segundo cero, ya he recibido los ejemplares que tengo que vender por mi cuenta. Debido a estas delicadas e infernales fechas que sufrimos, la presentación del mismo no tendrá lugar hasta después de Reyes. Es necesario para poder organizar las cosas bien y con tiempo, no obstante, la editorial me ha mandado los ejemplares para que vaya repartiendo entre amigos y familiares, a fin de que tengáis testimonio de lo que hace tanto vengo anunciando, y, si os gusta, seáis vosotros mismos mi arma de publicidad.

Ahora me espera lo que más miedo da, que es enfrentarme a la crítica, al público y a vosotros, mis colegas. Se admiten todas las críticas posibles, mucho más las negativas, que son las realmente importantes, pues, de las buenas críticas, nada se aprende y a mí me queda todo por aprender, pues esta, Terapia, es mi primera obra publicada. Podéis tener por seguro que la primera será la peor, como es lógico, la más novata, tímida e incompleta, aún así, seguro os gustará. Las venideras, que las habrá, intentarán corregir todas las críticas que ahora reciba, que para eso se publica.

Muchas gracias a todos por hacerlo posible.

A mis amigos de Llerena decirles que, a parte de a través de mí personalmente, pueden hacerse con el libro en el estanco de la carretera y en las librerías Cuatro Esquinas y Grandizo.

A mis amigos de Montehermoso, a quienes me encantaría podérselo dar en mano, pero debido a estas fiestas obligadas a pasar en familia, no podré ir al pueblo hasta que no pasen, que sepáis que le daré a Nani una caja de ejemplares para que se los pidáis a él. Todo el que quiera que el suyo vaya personal e intranferiblemente firmado, que me lo diga antes del Viernes, y así lo haré.

A quienes no tenga la fortuna de ver tan a menudo, pueden también solicitarlo por internet a través de la página de la editorial: Éride Ediciones, ya pondré el enlace en facebook y en tuenti.

El precio del libro es de 14€, ya sé que igual es un poco carillo, pero qué son 14€ para ver hacerse realidad el sueño de una amiga… Ya lo celebraremos en un futuro cercano.

Gracias siempre, por dejarme entrar en vuestras vidas.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La suerte, a la vuelta de la esquina...

Quizás mañana no escriba nada en este blog. Quizás no lo haga pasado, ni el otro, ni el otro…, pero no os preocupéis por mí, eso será señal de que, a lo mejor esté camino a cualquier playa perdida, en la que ahora sea verano, en la que no haya acceso a internet, ni medio de comunicación posible, en compañía de mi medio limón, sin equipaje, sin problemas, sin esperas, sólo mi medio limón y yo en busca de nuestro particular paraíso.

Quizás mañana seas tú quien no pare para leerme, quien huya a su particular paraíso con quien a ti te de la gana.

Quizás no sea yo, ni tú, pero puede ser tu vecino, tu compañero de trabajo, tu amigo de la infancia… mañana puede ser cualquiera el que salga despavorido huyendo de su vida tediosa de pobreza obligada, de sus obligaciones de pago, de sus facturas, de sus retrasos de cobro de sus miserables sueldos… Mañana puede ser cualquiera, en el día en que más repartida está la suerte.

Ojalá la suerte vaya a parar a muchos parados, a muchos maltratados laboralmente, a muchos desesperados. !Suerte a todos!

martes, 20 de diciembre de 2011

No hay días malos, sólo hay vida.

Hoy no tengo ganas de nada, perdonadme, pero un gran dolor de cabeza que como un rayo entra por las sienes y sale por la nariz en forma de mocos, no me deja pensar, ni respirar, ni vivir. Hoy tenía que haberme quedado en la camita, dormitando al calor de la fiebre que mi propio cuerpo emite. Sin pensar en nada, sólo esperar un día más, como el resto de días, sin saber las degarrantes noticias que nos inyectarán en vena hoy, sin asomar la oreja a las murmuraciones despiadadas, sin sacar la patita al frio cortante que hace en Llerena. Sin echarte de menos. Sin querer ni odiar a nadie. Sólo yo, con mi gripe, mis clínex y mis mocos a solas entre las sábanas…

Pero no, hoy no es un día cualquiera, sino que es un día de mi vida, por lo tanto ha de ser importante. Tengo que sufrir las desgarrantes noticias de hoy, tengo que echarte de menos más que nunca, tengo que pasar frío, para sentirme viva, tengo que escuchar las murmuraciones despiadadas de aquellos a quienes no les importa nadie. Un día más de vida desaprovechado es imperdonable. No quiero, yaciendo en mi lecho de muerte, acordarme de todos esos días que desaproveché en el pasado, cuando era joven. Nada va a hacer que no salga de la cama. Ni los mocos, ni los tiritones, ni el dolor de cabeza. Todo es pasajero.

Hoy martes, día 20 de diciembre del 2011, queda exactamente una semana, con sus siete días, sus 168 horas, sus 10.080 minutos y sus 604.800 segundos para recibir los ejemplares de mi libro. He estado esperando este momento más de cuatro meses, y por fin he llegado a la recta final. Una semana no es nada. Aunque tenga gripe, aunque caiga el diluvio universal, aunque se me caiga la casa encima, aunque vengan las desgracias todas juntas, este es el momento que recordaré siempre, cuando espire los últimos alientos, yaciendo en mi lecho de muerte…

lunes, 19 de diciembre de 2011

Piedras vacías

Si nacimos para padecer, que vengan a mí las miserias todas juntas, y un día olvidado llegará la paz que ansiamos, derrota tras derrota.

Un corazón que no sufre es un corazón muerto. Por eso estamos condenados a dolernos de las desventuras que llegan en estos tiempos, disfrazadas con mentiras que alimentan los cerebros.

No somos nada, somos todo.
Somos aire de un gran viento.
Un leve soplo, la vida,
De tormento en tormento.
Y mientras ignoramos, absortos,
El fugaz paso del tiempo,
Entre mentiras que creemos
Mil ilusiones que tenemos.
Los sueños rotos van en detrimento…

Mi corazón va sufriendo los golpes en cada aliento.

Voy dejando en el camino
Piedras vacías por dentro.
Piedras que arrastrará el aire,
Cuando se convierta en viento.

Y mi corazón maltrecho,
Indignado e indefenso,
Ya no puede con los baches
Del camino de los sueños.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Días tristes

Hacen días tristes. Días tristes de invierno. De frío. De silencio. De nostalgias y recuerdos de personas que, no hace mucho tiempo, reían y cantaban el villancico del campanillero. Hacen días de pena, que se esconden entre tumultos de otros que aún son felices, y gritan y compran y sonríen sin miedo de que alguna vez pierdan la alegría. Hacen días de consuelo, de heladas y gorros de lana. Días de brasero. Hacen días que unos odiamos y otros anhelan, esperando ansiosos sus regalos, por el buen comportamiento que prestaron este año. Algunos no tenemos regalo por buen comportamiento desde que perdimos la ilusión y la inocencia. Debe ser que somos malos, y por eso a nosotros, los malos, nos aterran estos días de felicidad fingida, y nos reunimos en familia, recordando los buenos tiempos, aquellos en que éramos buenos, mientras los otros abren regalos con ojos como platos junto al árbol de navidad, ignorando alegremente que un día ellos también serán malos.

Hacen días tristes para quienes no podemos comprar la navidad.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Prohibido hablar del pasado

Ya sé que hemos tenido la suerte de ser una generación que ha disfrutado a lo grande de todos los placeres de la vida. La verdad es que lo hemos pasado bestial. Hemos sido libres, cosa que no se puede decir de la juventud de ahora, atrapada entre la tecnología, las drogas, el consumismo y cientos de adelantos de este siglo XXI. Vale que también hemos sido autosuficientes, independientes y legales. Vale que hemos hecho de todo, sin abusar de nada, pero por el amor de Dios, dejemos de hablar del pasado, como si no fuéramos más que un pasado divino, que cada día está más lejos, pues siempre que rememoramos alguna hazaña, nos tenemos que remontar a muchos años atrás, y somos treintañeros, no sexagenarios. Hablemos del futuro, de lo que vamos a hacer, de lo que vamos a ser, de lo que vamos a inventar para seguir siendo los mejores. ¿No estamos en la flor de la vida? ¡Pues que se note! No podemos ser unos veinteañeros encarcelados en cuerpos de treintañeros, que piensan, sueñan y sienten como veinteañeros, porque esa época ya ha pasado. Y sí, fue la mejor, sin duda alguna, pero los treinta serán mejores que los cuarenta y los cuarenta mejores que los cincuenta. Lo mejor de todo es que pase lo que pase, ya sea para mal o para bien, la vida sigue, nunca para, el tiempo da vueltas y vueltas en el segundero del reloj, y no hay espacio para nostalgias inútiles. Dejemos de intentar detener el tiempo y empecemos a disfrutar del que nos queda. La vida es una carrera contra reloj, y nosotros llevamos la mejor de las marcas.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un teatro inacabable

Es cierto que a todos nos gusta quejarnos de nuestras desdichas cuando las cosas no salen como a uno le gustaría que saliesen, y en ocasiones hasta llegamos a exagerar las desgracias que nos acontecen, porque en el fondo nos encanta ser dramáticos con los procederes que la vida nos tiene reservados. Es lógico, todos somos grandes cómicos en el teatro de nuestra vida, en el que cada uno actúa como pleno protagonista, y estamos en todo el derecho de sobreactuar cómo y cuando queramos. Al fin y al cabo es el último resquicio de gloria que nos queda… Pero también es justo admitir nuestra parte de culpa en aquellas cosas que no nos sale especialmente bien, porque si miramos en el fondo del asunto en cuestión seguro encontramos, bajo algún trozo desgarrado de infortunio, allí escondida, la culpa propia. Solemos alegar a la mala suerte como responsable comodín, en muchos casos por no querer encontrar la verdadera culpa, ocasionadora del hecho maldito. Pero no es cierto eso de que tengamos o dejemos de tener buena o mala suerte, al menos no siempre. La suerte, muchas veces, está ahí para quien la busca. Sé de casos concretos de gente que salió y arriesgó por encontrar la suerte, y finalmente ganó. Pero son pocos casos de gente muy valiente a la que no le importó lo que pensaran los demás en un momento delicado. La suerte está ahí para cualquiera que quiera encontrarla, pero nadie dijo que fuera fácil. La búsqueda puede tardar porque no la busquemos de la manera correcta, porque nos perdamos por el camino o porque sencillamente nos entretengamos con otros asuntos más divertidos, pero estoy segura de que merece la pena intentarlo. Sólo es cuestión de tiempo y empeño.Yo aún estoy en ello.

No hay finales en nuestro teatro, hasta que no baja el telón. Sólo hay principios de unas tramas que siguen a otras. No hay más “se terminó”, sino “algo nuevo comenzará”. Si finalizas una etapa en el trabajo, otro nuevo espera. Si rompiste una relación, un nuevo comenzar está aguardando. La vida son comienzos tras comienzos de etapas que se abren camino unas tras otras, haciéndonos renacer en cada momento, para que esta obra, que es tu vida, no agonice en el primer acto.

martes, 13 de diciembre de 2011

El pasado, a veces, se convierte en presente.

Tantas emociones no se pueden condensar en unas cuantas palabras. Un día normal se puede convertir de repente, en uno de los mejores días de tu vida cuando llaman al timbre y tras la puerta se encuentra una persona que adoras y añoras, que por desórdenes cotidianos del día a día, por avatares de la vida o simplemente por dejadez, vaguedad o vergüenza, hace más de quince años que no ves. Y tras tantos años, que pasaron en dos días, puedes comprobar que esa persona sigue siendo la misma niña que era entonces, misma sonrisa dulce, misma mirada triste que empalaga, misma belleza angelical, que parece que no hubiesen pasado más que ese par de días que fueron años. Con la única diferencia de ser un poco más responsable, un poco más madura y un poco más madre que entonces. Y de repente recuerdas aquellos veranos con la casa inundada de parientes forasteros, las habitaciones llenas de colchones por los suelos, las comidas por turnos, los juegos incesantes por la casa de quienes entonces éramos los niños, sin dejar a los mayores descansar a la hora de la siesta. Y recuerdas con nostalgia las cartas infantiles que nos enviábamos cuando apenas sabíamos escribir, y las postales de navidad, que diciendo “Feliz navidad y prospero año nuevo”, decían “Te quiero mucho, te añoro, ojalá pase pronto el año para que otra vez vuelva a ser verano y nos volvamos a encontrar”. Recuerdas también los montones de chucherías que nos traía la tía Isa de su kiosco, en aquellos tiempos que tan poco dinero gastábamos los niños, y suponían un tesoro inigualable. Recuerdas cómo repartíamos como hermanos tan preciado tesoro, y luego no comíamos la cena, pues estábamos empachados con tanto dulce. Y los Cola Cao con galletas, y los pollitos de colores, y los dibujos en la pared, y el escondite por el laberinto que era mi casa…

¡Qué felices éramos cuando éramos felices!

Todos estos cientos de recuerdos que se esconden tras la esquina de hace apenas veinte años, se agolparon de repente tras abrir la puerta y volver a gozar de tu sonrisa, de tu mirada, de tu belleza. Veinte años que pasaron hace dos días… y el mismo sentimiento a la despedida, el mismo “no soporto que te vayas” de cuando éramos niñas.

No puedo dejar de arrepentirme por no haberte acompañado en los momentos importantes de tu vida, en los éxitos y fracasos, y de haber dejado de escribirte esas postales, que diciendo tan poco decían tanto.

Te quiero, Pri.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Miedo

El camino hasta ascender la montaña ha sido duro, cuesta arriba, lleno de baches y trampillas, rocas y maleza,
y ha costado lágrimas, sudor, fuerzas de flaquezas.
Pero ya estoy a punto de llegar a la cima. He soñado mucho con este momento, y verme libre, saltar sin miedo y surcar los vientos de un cielo inmenso. Pero los vientos son violentos y el parapente que he estado fabricando durante este tiempo, no es ni con mucho, perfecto. Tiene costuras abiertas e hilos sueltos.

Llego arriba ansiosa, casi sin aire en la garganta, miro atrás y veo los fracasos, las caídas los Noes del principio y me alegro de haberlo conseguido. Mi sueño sólo era lanzarme a surcar los vientos desconocidos en mi maltrecho paracaídas. Ya sólo estoy a un paso, pero miro al frente y veo la inmensidad de la altura, la fuerza del viento y el peligro. Me da vértigo y nauseas, pero llegado a este punto, sólo queda el camino hacia delante. Tengo que afrontar el miedo a caer de cabeza en el frío invierno. El riesgo es mucho. Más de lo que pensaba al principio, cuando creía jugar a un juego y el juego se convirtió en desafío, provocando el desvelo que acuchilla el sueño apacible que un día vivía holgado en mi cuerpo. Y las noches se hacen espesas en la soledad del desvelo, haciendo de los días, ajetreo somnoliento.

Ya no aguanto un minuto,
Voy despegando mis alas.
Esperadme abajo para recoger los pedazos
De este cuerpo, que un día, se creyó alma.

lunes, 5 de diciembre de 2011

La mala organización

Ayer estuve viendo un documental sobre las miserias de las zonas más desfavorecidas del planeta, estas que cuando salen en la tele nos vuelca el estómago y nos sentimos mal por no saber qué hacer. Lo cierto es que aportar ayuda es sencillo, pero no sabemos a quien recurrir, si van a gestionar el dinero correctamente o lo empeñarán en otros fines, y el miedo, la impotencia que genera en la sociedad hace que finalmente cambiemos de canal, pues es bastante desagradable para la gente normal como tú y como yo, ver cómo mueren los niños hinchados mientras se lo comen las moscas, a la misma hora en la que tú te estás comiendo un buen plato de cocido.

Decían que la solución a tanta mortalidad y precariedad de vida es bien sencilla. Con una aportación de un euro al año por cada ciudadano se podrían crear pozos de agua potable que hicieran posible la agricultura y el autoabastecimiento en estas zonas olvidadas por nuestro Dios. Sólo el hombre puede salvar al hombre. ¿Quien no quiere dar un euro al año? Nadie, absolutamente nadie estaría en contra de hacer una aportación de un euro por persona al año para conseguir acabar por fin con estas imágenes que desgarran el corazón. Pero, ¿cómo hacerlo?, ¿a quien tengo yo que dar mi euro para contribuir? No lo sabemos, y como no lo sabemos, no lo hacemos.

Ningún estado de los países desarrollados tiene una entidad estatal que se dedique exclusivamente a este trabajo maravilloso. Nos hacen pagar impuestos por todo, impuestos que son ineludibles, aunque resulten abusivos. ¿No creéis que si nos obligasen a pagar un impuesto de un euro por año y persona destinado a ayudas humanitarias, la gente no estaría encantada de pagar ese puto euro de mierda? Si tenemos un ministerio de asuntos exteriores, ¿por qué no un ministerio de ayuda internacional? Sería el impuesto más aplaudido, laureado y generoso. El único que la gente pagaría encantada de la vida. Un euro mínimo por persona y año, amplificable hasta el infinito (si se desea) para poder hacer frente a desastres naturales, no- naturales, y ayuda humanitaria de todo tipo.

Empecemos a construir este nuevo mundo. No existe el mundo perfecto, siempre habrá heridas que sanar, pero podemos empezar por llevar tiritas a todos los rincones.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Tus ojos

La belleza de tus ojos, tan intensos,
Esconden mentiras, las convierten en caricias,
Derretidas en mi cuerpo.

Tu mirada azul dulce, tu mirada, mar y cielo,
Desvelan sentimientos, sin sentir amor eterno,
Todo es tiempo tras el tiempo.

Tus ojos de cristal de fuego, que pintan paraísos
Dentro de maldito infierno.

Tus ojos, fantasía de diamante, convierten en poesía,
Los colores del cuaderno de aquel niño
Vagabundo, que errante vive el mundo.

Ojos de alcohol etílico, sangrando vida por los costados.
Ojos verdes, anaranjados, que temen ver y se han cerrado.

Ojos sublimes, ojos de gato, ojos puros de amor ingrato.
Reflejo de otros ojos que ahora te besan,
Ardor y dolor para el que espera.

Ojos de brujos que besan princesas,
De tus ojos asesinos quiero yo ser prisionera.

Ojos de ensueño que sueñan primaveras,
Sobre la hoja del rio, cantan tristes las sirenas.

Tus ojos que destruyen y devoran
Que bajan al infierno y revuelven el fuego de míseras horas
Para volverme loca, y me vuelven más que loca.

Ojos negros, asesinos, ojos marrones…

Los ojos que enciendes, desnudan y agolpan furia de reses
Que tú no controlas. Ojos simples, infinitos,
Espejo de marfil de roca.

Los ojos que miran cuando besan en la boca,
Y no me tocan.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Naranja y limón

Ayer fue uno de esos días agridulces, en el que tienes que compaginar la alegría de un acontecimiento con la tristeza de otro, y el hecho de sentirte feliz por algo, te hace parecer miserable.

Fue genial recibir la cantidad de mensajes de ánimos, de apoyo incondicional, el abrigo del abrazo de todos los que conoces, las llamadas de felicitación, en un momento crucial, que esperabas hace mucho. No sé cómo podría agradecer tanto como me dais. No lo merezco. Es demasiado. Vosotros sois demasiado para mí.

Por otro lado, el hecho de que tu madre se levante mareada, con vómitos, sin fuerzas, te baja de la nube en la que vosotros me subís a diario. Y es que mi madre, por mucho que me queje de ella, por muy pesada que sea y a pesar de lo que discutimos, es la luz que me guía. La única persona que siempre me ha hablado sincera de la crudeza de las cosas, del sacrificio, de la derrota, y al verla tan empequeñecida sólo deseo que me dure muchos, muchos años más, dando por culo.

Esto te hace darte cuenta de que lo importante en la vida no son las cosas que esperas que sucedan, sino las que esperas que no sucedan nunca, sabiendo que tarde o temprano sucederán.

Por cierto, mi madre hoy ya está dando por culo alegremente, lo que quiere decir que se encuentra mucho mejor.

Ayer fue un día de contrastes. Del miedo a la euforia, de la tristeza a la más absoluta alegría y el punto positivo lo pusisteis vosotros. “Gracias” es poca palabra.

jueves, 1 de diciembre de 2011

¡Ya está aquí!, ¡ya ha nacido!!!

La sensación que he experimentado esta mañana, al abrir la puerta y recibir en mis propias manos mi primer libro, es indescriptible. Ha sido emocionante, y a la vez me ha invadido una sensación de vertiginosidad extrema, por la responsabilidad a la que me enfrento. Supongo que debe ser algo parecido a ser madre por primera vez. A lo mejor mi hijo es feo, pero para mí siempre será el más guapo del mundo, porque es mío y lo he hecho con todo el amor que una madre puede dar. Vino al mundo, casi sin avisar. Se cuajó sin saber yo misma que lo que se estaba cuajando iba a ser lo que esta mañana sostuve entre mis dedos. Es increíble. Tan pequeño, tan torpe, tan indefenso ante el mundo… desde el primer momento en que me dispuse a escribir un libro, de lo que tan sólo eran unas cuantas notas de emociones y sentimientos dispersos, he soñado cómo sería el instante de recibirlo, y la realidad siempre supera a la ficción. He llorado un poco, porque ha costado mucho parirlo, pero ya está aquí. Seguro que me dará más disgustos que alegrías, pero merecerá la pena. Ya sólo me queda presentarlo en sociedad, para que todos me podáis decir qué bonito es mi hijo, aunque sea feo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tecnología, todos los días algo nuevo...

Dicen que de todo ha de saber uno para sobrevivir en la jungla de la vida. Está claro que de todo no se puede llegar a saber nunca, pero a veces, dejamos de aprender cosas básicas, por no preguntar, y nos quedamos con esa laguna de conocimiento de por vida. Quizás parezca una tontería, pero muchos no preguntamos cosas por no quedar como unos auténticos ignorantes delante de los demás, haciéndonos con ello aún más ignorantes, pues la duda es el inicio del conocimiento, es por ello que los niños no paran de preguntar cosas de las que nosotros, los mayores, en abundantes ocasiones, no tenemos la más mínima idea sobre su respuesta, muy probablemente porque no nos atrevimos a preguntarlo en su día.

A mí, en este momento, me surge una duda que no me atrevo a preguntar por no quedar como una paleta ignorante inmersa en el s.XX, pero ahora veo un gran momento para formularla, a ver si alguno de vosotros me podéis sacar del mar de tinieblas en el que parece que habito, pues cuanto más tiempo trascurre la duda en mi cabeza, más avances tecnológicos van complicando la propia duda, y creo que al final moriré en un universo completamente desconocido para mí, si no consigo sofocarla ya. Allá va:

¿Qué es un Ipod, y un Tablet, un Iphone, una blackberry, un Ipad y un smartphone?
¿Son la misma cosa o son distintas?

Cuando una vez, hace ya diez años, dijeron en el telediario que internet iba a cambiar por completo nuestras vidas, yo pensé: “Joder, ¡qué exagerados!, una cosa que sólo sirve para buscar información más rápida sobre cualquier tema… !tampoco es para tanto!” No me imaginaba que iba a estar ahora, diez años después, a mis 33 primaveritas, con una formación y un mundillo recorrido, como un pastor de cabras en su quehacer bohemio, abrumada por la incesantemente variabilidad tecnología que nos invade. ¡Cómo ha cambiado la vida! No sólo la vida, ha cambiado hasta el lenguaje. De repente es casi imposible mantener una conversación sin pronunciar las palabras: Internet, e-mail, web, digital… y por no hablar de los neologismos de este maravilloso s.XXI: bit (con toda su escala tamaños), LCD, webcam, GPS, USB, SECC, HD… y un sinfín de siglas sin sentido que utilizamos casi a diario. Es una locura, antes se inventaba algo y a la hora de ponerle nombre eran nombres lógicos y sensatos: sacapuntas, abre corchos, microondas… algo sencillo, que no nos llevaba al engaño.

Yo, que tengo un móvil normalito, que sólo utilizo para llamar, y toda la tecnología que poseo es este antiquísimo portátil, toda una reliquia de principio de siglo, a la que se le ham borrado las letras N y E, miedo me da que llegue el momento de comprar otro, y no poderme decidir entre la amplia variedad de formatos y servicios que se ofrecen hoy, y que yo no comprendo.

Y ahora me pregunto: Al ritmo que va esto, ¿nos dará tiempo de aprender lo básico?

martes, 29 de noviembre de 2011

Apocalipsis

¿Es que no se puede ver un telediario tranquilo en este país, sin pánico a que se acabe el mundo de un día para otro? Aumenta el paro… las bolsas se desploman… el rescate de Grecia… desahucios… vandalismo… corrupción… calentamiento global… dan ganas de decir: “!!!SÁLVESE QUIEN PUEDAAAA!!!” y lanzarse por la ventana.

Ya sabemos que la cosa va mal, por el amor de Dios, no sigamos metiendo el dedo en la yaga, ya estamos bastante acojonados con todo lo que se nos viene encima. ¿No podría haber una televisión (ya que la televisión es el mayor instrumento de entretenimiento) más amable? Unas noticias que contara cosas positivas que suceden hoy día también, como el buen clima, y la posibilidad que tenemos los españoles de gozar de él, ya que tiempo, precisamente, es lo único que nos sobra. O cómo han aumentado las relaciones sexuales y sociales entre los españoles, debido también a ese positivo excedente de tiempo, que obliga a salir, pasear y deambular con la simple recompensa de encontrarte con alguien con quien hablar. O el aumento de la esperanza de vida, propiciado por unas costumbres ociosas y relajantes de bienestar inigulables…

Yo desde luego estoy hasta el gorro de tener que escuchar las noticias apocalípticas que nos invaden a diario. Obligados a saber y sentir sólo la parte de la historia que a ellos les interesa que sepamos. Y luego repitiendo como ovejas, “sí, por lo visto hay un meteorito que tiene un 0.000001% de posibilidades de chocar con la tierra, lo he visto en la tele” como si todo lo que vemos en la tele fuera verdad… El mayor instrumento de manipulación generalizada habido nunca en la historia de la humanidad.

Si queremos un mundo justo, ¿por qué no empezar por denunciar el abuso que los poderes ejercen, con la consiguiente complicidad de los medios de comunicación? ¿Cuándo vamos a dejar de ser un rebaño de ovejas manipuladas? Hay que romper las estadísticas y eso sólo la sociedad puede hacerlo. Pero para eso, hay que despertar de esta pesadilla abrumadora, de la que no salimos, porque no se está del todo mal, mientras nos quejamos de cómo va todo, tomando una cerveza en el bar de abajo, o simplemente tirados en el sofá de casa. La política es una estafa, no nos dejemos influenciar por delincuentes, manipuladores, aduladores, corruptos y mentirosos. Nosotros somos mejores personas que ellos, si no lo fuéramos, ya nos iría mejor todo.

La pena no es una opción, menos pena y más acción.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Sé el primero en reír

Dicen que el que ríe el último, ríe mejor. ¡Valiente tontería! Yo creo que lo importante es reír, da igual el orden en que lo hagas. Todos debemos tener la oportunidad de reírnos, y hacer de esto una costumbre mientras sigamos vivos. Aunque la vida no muestre su mejor cara, el tiempo transcurre sin demora. Los aconteceres suceden sin previo aviso, y no podemos pararlo. Puedes ser el mejor trabajador del mundo y no estarás exento de un despido, puedes cuidar tu cuerpo más que nadie y no evitarás un problema de salud. La muerte llegará para todos, nadie sabe el momento.

A veces pienso dónde se hallará esa niña a la que los días se les hacían cortísimos jugando en la calle al caravinagre, o al elástico o pintando truques en el asfalto. Esa que no paraba de reír nunca y a la que su madre le reñía, precisamente, por reír demasiado. Es como si a lo largo de los años nos hubieran estado absorbiendo el coco para que nuestro cerebro esté en constante preocupación, de tal manera que nos preocupamos, no sólo por lo que ocurre, sino por lo que pueda llegar a ocurrir, sin haber ocurrido todavía. Solemos ponernos en el peor de los casos con los posibles problemas futuros, no sólo propios, sino también con los ajenos. Y convertir en problemas hechos que son dignos de alegría. ¿Qué nos ha pasado?

Quizás una sociedad preocupada, apocada y temerosa sea más controlable que una fuerte, valiente y alegre. No lo sé. Lo cierto es que hemos dejado de reír, con temor de no ser el último que ríe. Y esperando ese turno, se nos va la vida sin sonrisas. Perdamos el miedo a ser el primero en reír, si esto provoca la risa de otros.

jueves, 24 de noviembre de 2011

El abuso de los poderosos

El mundo de la competencia es maravilloso. Me encanta ver cómo los históricamente grandes se bajan los pantalones para conseguirte como cliente. Aún así, yo soy muy rencorosa y no olvido. Además de que no soporto el “todo vale” para conseguir un cliente. En realidad el “todo vale” para conseguirte es mal comienzo para cualquier tipo de relación, pues una vez que te tienen, se olvidan completamente de ti.

El otro día tuve la llamada telefónica de una chica muy amable de Moviestrella. Cómo lo que más me sobra es tiempo, y apenas hablo con nadie en todo el día, pues decidí darle coba, y atender educada esa llamada. Fue algo así:
- ¿Pilar García Moreno?
- Sí, soy yo.
- Buenos días, le llamo de Moviestrella, mi nombre es Mónica. Pilar, le llamamos porque queremos informarle de nuestra nueva tarifa de precios para móviles, usted ¿con qué compañía está actualmente?
- Bueno, actualmente estoy con la compañía que he estado siempre. Vodalaire.
- Ok Pilar, pues si se viene con nosotros se puede beneficiar de la nueva tarifa de precios que ofrece Moviestrella a sus nuevos clientes, además de un 20% de descuento adicional durante los seis primeros meses y además si aprovecha ahora la oferta le regalamos un teléfono móvil de última generación a elegir, ¿qué le parece?
- Pues me parece fatal.
- ¿Cómo?
- No, que digo que me parece muy mal.
- ¿No le interesa nuestra oferta?
- La oferta en sí es tentadora, no lo niego, pero me parece muy mal que llaméis a la gente ofreciéndole este tipo de gancho para cazarlos.
- No le entiendo, quiere decirme que no quiere aceptar la oferta que le estoy ofreciendo.
- Pues aunque suena muy bien, y me encantaría tener uno de esos móviles de última generación que no me puedo permitir, ya le he dicho que soy de Vodalaire y no me voy a cambiar.
- Pero ¿por qué?, si yo le estoy ofreciendo una buena promoción.
- Ya, pero…
- Y podría saber el motivo..
- Pues claro. Mire, Vodalaire ha sido mi compañía desde que tengo móvil, cuando se llamaba Arcatake y Moviestrella era Telecómica. Llámame romántica, pero siempre ha estado conmigo en los malos y en los buenos momentos. Ha habido ocasiones en mi vida en las que no he podido pagar el recibo y no me han cortado la línea, ni me han cobrado de más, hasta que he podido pagarlo. Nunca me he comprado un móvil, pues ellos siempre me han regalado el que he querido en cada momento. Estoy contenta con mi compañía de teléfono. Me gusta. Me ha conservado durante los años, me ha cuidado, me ha mimado y ahora no voy a cambiar.
- Pero nosotros le ofrecemos una tarifa de 15 euros al mes…
- Me quedo con mi tarifa.
- ¿Pero su compañía le regala una iphone?
- Dígame una cosa, Mónica. Si usted está casada, y le gusta mucho su marido, él se porta bien con usted, le da un buen servicio, no le cuesta mucho dinero mantenerlo… ¿lo cambiaría por otro hombre que viniera a agasajarla con un anillo de diamantes?
- Bueno, estamos hablando de cosas diferentes. Yo le ofrezco la posibilidad de ahorrar al mes un dinerito.
- Mire, por mucho que ahorrara, Moviestrella nunca me llegaría a pagar todo lo que ya me ha robado en mi corta vida, cuando no había más compañías que esa. Recuerdo cuando estudiaba fuera y salía todos los días a la cabina para llamar por teléfono a mis padres o a mi novio o a alguna amiga. Esperaba mi turno, muerta de frío, cuando por fin podía llamar, echaba los veinte duros y plim!!!, como si por arte de magia fuera, se los tragaba sin más. Sin opción de recuperarlos. O en medio de la llamada, se colgaba, porque sí, y te quedabas sin hablar. Recuerdo cuando empezaron a sacar las líneas de coste elevado, sin avisar a la población de que la llamada podía costar 200 pesetas al minuto. Recuerdo tantos abusos que, mientras que haya otra, nunca seré de esa compañía que tanto nos ha robado a los españoles cuando estaba sola. Así que no. Me quedo con Vodalaire. Lo siento, soy una mujer rencorosa y fiel.
- Muy bien, Pilar, buenos días.
- Buenos días.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Dios también está en paro.

Dicen que Dios aprieta, pero no ahoga. Esta crisis nos ha enseñado a ser menos quejicas, al menos en mi caso, pues cada vez que me quejo amargamente de mi situación, Dios me castiga para hacerme ver que siempre las cosas pueden ir a peor. ¿Es cierto eso de que Dios no ahoga?, ¿Cuándo llega el momento de aflojar la cuerda? Yo ya he aprendido la lección. Ya sé que de nada me sirve quejarme. Que siempre habrá otros que lo estén pasando peor. No creo que necesite seguir castigada. El tiempo se hace infinito, el futuro incierto y el presente es un presente complejo, de manera que yo ya no estoy segura de la veracidad de ningún hecho contrastado. Nunca he esperado tanto para algo, ahora sólo espero que la espera no haya sido una espera en vano.

Necesito vivir sin sogas al cuello y sin losas al hombro. Quiero sentir y padecer y necesitar y querer y llorar y reír, pero a tu lado… ¿Acaso eso es pedir un imposible?

Cuando no tienes nada que perder, pues nada es también lo que posees, sólo importa el sentimiento, que se hace fuerte como un muro y que es frágil a la vez. El miedo a que se rompa el muro es día tras días más persistente, y aunque la aurora traiga fuertes vientos y lluvias amenazantes, ahí sigue el muro soportando tan crueles desvaríos de la naturaleza, que inevitablemente, lo van erosionando a través del tiempo. Y cada desmembración del muro narra un suceso de la historia. Así es la historia. Esa es mi historia: la constante degradación del muro de las emociones.

Aguardo los días de sol, que llegarán seguro. Mientras, seguiré admirando los movimientos que, como marioneta, me van imponiendo los quehaceres de cada día. Saldrá el sol y veré con claridad el abismo al que me acerqué hoy. Solo entonces muchas manos se ofrecerán para ayudarme saltar el obstáculo, manos que hoy se esconden en los bolsillos, pero ya no harán falta…

Dios debe estar en paro, o de baja por depresión. No es lícito que se haya olvidado de nosotros de esta manera. Ahora que la desesperación me ha hecho creer en Dis por primera vez en la vida, y como último recurso de fe, pues la fe en el ser humano la perdí hace ya algún tiempo, voy a tener que dejar de creer, otra vez, en Él.

martes, 22 de noviembre de 2011

Un mundo de colores

No, yo no soy rosa. Creo que nunca lo he sido. Soy más bien amarillo. En ocasiones, como hoy, soy gris, y si las cosas van a peor, me convierto en negro. Otras veces soy azul aunque lo que me gustaría es ser lila. Si me deprimo me pongo morada, mientras que otras personas me ponen verde, y es entonces cuando torno al rojo vio. Y si me quedo en blanco tengo un marrón.

¿Por qué insisten en catalogarnos? Yo no soy rosa. Soy todos los colores que te puedas imaginar, depende del momento. Soy mil personas en una. De repente rujo como un león y al momento ronroneo como un gatito. Subo y bajo en esta montaña rusa de emociones en la que todos montamos.

¿Por qué al nacer me pusieron los patucos rosa?, ¿por qué me bautizan, haciéndome pertenecer a un grupo religioso que detesto?, ¿por qué me ponen la ropa vieja de mi hermana mayor?, ¿hasta qué punto decidimos quienes somos?, ¿Cuándo podemos empezar a decidirlo?

Yo ya he tomado la decisión. No soy rosa, ni azul, ni marrón. Soy un arco iris que, en ocasiones, tapan las nubes.

lunes, 21 de noviembre de 2011

A veces...

A veces vuelvo a oír el silencio que atrona en mi cabeza.
A veces sueño con esa amplitud del cielo que me provoca claustrofobia.
A veces temo el sufrimiento que aun no he padecido:
La soledad, el abandono, el olvido…
A veces no comprendo la maldad que me rodea,
De aquellos quienes gozan con el pesar de quien padezca.
A veces me comparo y no me gusto en absoluto.
A veces no río, ni bailo, porque no estoy a gusto.
A veces me escondo bajo las sábanas de malas personas,
De gente ingrata.
A veces no hablo. A veces ni pienso.
A veces duermo y no me despierto.
A veces quisiera correr muy deprisa y alejarme de mi sombra.
A veces, y solo a veces, me convierto en persona.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un paseo por Sevilla

Paseando por la ciudad, antigua y moderna,
Recorro sus calles de historia eterna.
Piso el suelo que todos pisan,
Ricos y pobres, con o sin prisas.

Oigo voces de lenguas extrañas,
Ruidos, guitarras, flamenco y palmas.
Y todos los mundos que desconozco,
Todas las tierras donde nunca estuve
Se ciernen infinitas en estas calles
Donde todos somos uno, y ninguno es nadie.

Miro las caras de miles de almas,
Que ya había visto en vidas pasadas.
Comparto el aire que otros respiran,
Cruzo miradas, casi furtivas.
Siento olores de jazmín y azahar
Que pintan colores imposibles de imaginar.
Grito en silencio mi desesperanza,
Empujo el viento a marchas forzadas.

La dulce brisa acaricia mi cara
Como el manto sublime de una dama
Que conozco hace años
Y nunca he visto, más que en mi alma.

Mis recuerdos se mezclan y confunden
se convierten en sueños,
en deseos y añoranzas.

La tenue luz de las farolas
Ilumina mi alma, que está sola.

Y yo aquí, entre la gente,
Arropado por una ciudad que me pierde,
Distorsiona mis sentimientos,
Y confunde el entendimiento.
Deposito tanto amor en sus calles,
Por no tener mi amor dueño,
Que lo coja quien lo reclame,
Pues es amor sincero.

La música errante de un ser vagabundo,
Que acaricia su guitarra y me trasporta a otro mundo,
Eriza mis sentidos,
Agudiza la pena,
Araña mis entrañas,
Sollozan mis venas…

Y lloro al compás de esa guitarra,
Que nadie escucha y a todos desgarra.

El canto bohemio del ser vagabundo
Es mi canto interno en este mundo.
La banda sonora de mi ciudad,
Pausa imperante de la capital.

¿Estamos vivos o muertos?
Yo ahora no lo recuerdo.
Sólo sé que ya no siento
Ni el calor, ni el frio de tu cuerpo.
Sólo escucho a mi amigo,
Regalando su voz al gentío,
Que no aprecia ni valora
El frío cruel que hace ahora.

Sigo mi camino paseando,
Recordando la música a lo lejos.
Me enciendo un cigarro con desprecio,
Porque te añoro, y no te tengo,
Porque envidio las parejas caminantes,
Que se besan de forma delirante,
Y vago sólo por las calles,
Cargada mi alma de pensamientos,
De música, de gente, de novios inquietos…
Tu rostro se refleja en aquellas caras
De niñas hermosas, personas ajenas
Y quiero besarlas, palpitan mis venas.

El tiempo me abraza como una amante
Me envuelve en su manto y le miro suplicante,
Pero el tiempo es mala dama,
Que ignora mi pena y en nada me ampara.

Tiro el cigarro y miro el reloj,
No tengo prisa, nada me espera,
Sólo recuerdos de mi condena.

Todos mis bienes, que no son pocos
Los perdería por volver a ver tus ojos.
Por cogerte por la cintura
En la calle Amargura.
Por pasearte a mi lado,
Mientras todos van apresurados.

Dime tú si no es una pena,
Tantos besos que hemos dado,
Tantas caricias vanas,
Y no tenerte aqui a mi lado.

La ciudad y su tintineo,
Me recuerdan tus caderas en el paseo,
La belleza, que no es poca
La tienes toda tú en la boca.

Y todas se parecen a ti, pero ninguna
Tiene la gracia de la aceituna,
Que tú muestras en la sonrisa,
Cuando la falda te levanta la brisa.

Me vuelvo a fluir en mis pensamientos
La noche se adviene, y también el viento.

Retorno el camino hacia mi casa
Por las calles tristes, llenas de chanza,
De chiquillos y de ruido,
De flamenco y de palmas.
A mi casa me vuelvo…
…hasta mañana…

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Mierda, !qué suerte!

Ayer tuve un sueño muy inquietante, que, como la mayoría de los sueños, no tenía mucho sentido, y sólo pude extraer de él, una vez despierta, que, no sé por qué extraña razón, ni debido a qué procederes de actuación, acabé en un baño, llena de pies a cabeza de excrementos humanos. Y mientras más intentaba limpiarme los restos de excrementos que recorrían todo mi cuerpo, más parecía tener por momentos. La mierda esparcida aumentaba y aumentaba por todo el baño y era imposible quitarla.

Por la mañana, queriendo saciar mi curiosidad por tan absurdo y desagradable sueño. He puesto en google las palabras mágicas “soñar con mierda”, y he descubierto que, según los estudiosos del mundo inconsciente, soñar con mierda es un augurio de buenísima suerte, un presagio de que la situación del individuo que se mancha de mierda va a cambiar muy positivamente. Que empiezan los cambios.

Yo ya estoy preparada para que mi vida cambie. Llevo tres años preparándome. Creo que ahora no voy a fallar. Que ya he vivido mucho tiempo viendo cómo los demás prosperan en la vida, y yo mientras tanto, dejo la vida pasar. Que estoy harta de ver los escaparates de las tiendas y no poder entrar en ninguna. De pasar los días sin pena ni gloria, en los que ni siento ni padezco. De no ir nunca de vacaciones. De conformarme con lo que tengo. De no estar nunca a la altura de los demás. De que sean un imposible para mí las cosas que son una normalidad para los demás. De ser tan poca cosa… Ya va siendo mi momento…

¡Que venga la mierda en abundancia a mis sueños, que ya estoy preparada!

martes, 15 de noviembre de 2011

Paro para coger aliento

Sin querer hemos navegado entre sueños imposibles, cerrando bares y viendo amaneceres. Riendo hasta doler las entrañas y llorando hasta doler las pestañas.
Hemos cometido errores injustificables, hemos perdido y hemos aprendido. Nos hemos ido convirtiendo en esa clase de persona que criticábamos hace unos años. Le hemos dado la razón a nuestras madres, después de habérsela quitado en tantas ocasiones. Hemos mentido y engañado y también hemos sido sinceros, en algunos casos. Hemos hecho tanto, ¡Cuánto hemos vivido sin haber empezado a vivir todavía! Y sin embargo, te vuelvo a ver ilusionado como un niño, mientras aprendes algo nuevo, que ni se te pasaba por la imaginación que un día aprenderías. Que niños somos, qué niños y qué viejos, que queriendo saberlo todo, hemos olvidado querernos. Querernos a nosotros mismos. Que cada día nos queremos menos, ambicionando otros quererles que, seguro, serán pasajeros.

Hoy me he levantado y soy otra persona, con otra cara que me agrada y otro cuerpo que me encanta. Hoy la ropa me queda de lujo. Hoy no discuto con mi madre, que es un cielo, ni con Jaime, que está creciendo. Soy soy yo y me gusta, porque soy la hostia.

Miro atrás y hago recuento, ¿qué he ganado en este tiempo?
Sueños: Muchos
Logrados: Cero
Fracasos: Muchos
Arrepentimientos: Cero, eso es perder el tiempo
Aprendizaje: Mucho
Éxitos: Pocos, pero perecederos. La relación que tengo con los que quiero, es mi mayor logro en la vida.

Entonces, si me he equivocado muchas veces, si cuento con pocos éxitos, eso el lo que me queda. ¡Hay que ir a por ellos!

Toda la vida, eso me queda, para lograr un sueño. He de ser persistente, y a pesada yo tengo el primer premio.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Amigo

Está claro que corren malos tiempos para gozar de una plena felicidad. Quien no tiene problemas en el trabajo muy probablemente sea porque no tiene trabajo, y si no es así quizás tenga graves problemas económicos, o peor aún, de salud, o quizás le hayan roto el corazón a pedazos hace poco. Habrá quienes se sientan engañados, defraudados, timados, solos… Muchos pueden haber perdido las esperanzas y alimentado nuevos sentimientos enterrados en el fondo de su ser…

Yo hoy quiero dar un remedio puntual, sea cual sea tu mal. Un analgésico efectivo para el dolor psicológico. Es sencillo, es económico, no precisa receta médica y actúa muy positivamente sobre el estado de ánimo de cualquier ser humano. Se trata de algo tan simple como una reunión de amigos. Porque muchos estamos mal, por eso de que mal de muchos es consuelo de tontos, y porque todos somos unos tontos con problemas simples, nada mejor para olvidar las desgracias que acechan al día a día que un empacho de amigos, que aniquile ese pesar. Porque juntos nos reimos de nuestros peores defectos, vicios y hábitos, porque son nuestros y porque así somos nosotros, sin miedo a ser juzgados, ni criticados, porque nos conocemos desde que éramos niños, y aunque parecidos, todos somos diferentes y nos gustamos.

Porque los amigos siempre están ahí, más aún cuando las cosas no marchan bien, y no te dejarán nunca, sea cual sea tu problema: si te encuentras arruinado y hundido, si te dejó la novia, si te maltratan en tu trabajo, si acabas de descubrir una enfermedad… ellos estarán ahí para celebrar que, a pesar de todo, sean cuales sean los avatares de la vida, seguimos siendo los mismos, y nunca estarás solo frente a nada. Los amigos es lo único que perdura en el tiempo a pesar de las condiciones climáticas. Esta es la verdadera riqueza humana, y yo en esto soy supermillonaria.

Gracias chicos, os quiero.

No existen problemas, a no ser que tu problema sea que no tienes amigos. Si es así, amigo, siento decirte que tienes el mayor de los problemas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Cómo están ustedeeeeesss?

En el gran circo de la vida, todos tenemos nuestro papel. Hay quienes esperan a que salga el domador, otros prefieren ver al trapecista, algunos optan por los enanos, la mujer barbuda o el gigante más grande del mundo, y a los niños les suelen gustar los payasos. A mí no me gusta meter la cabeza en la boca del león, me dan miedo las alturas, y puesto que nadie pagaría por ver mi físico, supongo que tendré que aceptar el papel que sobra. Entre los payasos se encuentran los listos, los que ponen la zancadilla y tiran la tarta de merengue en la cara del otro, y los tontos, los que se caen al suelo y reciben el tartazo para provocar la risa ajena. Somos muchos los payasos en este circo en el que vivimos, y entre todos nosotros, son muchos también los que ponen zancadillas y tiran tartas. Yo creo ser del otro tipo, un payaso tonto, pues constantemente me estoy tropezando y la cara me sabe a nata. No obstante, este es el puesto que me ha tocado ocupar y no es menos importante, pues sin payasos tontos, la labor del payaso listo no tendría sentido. Sin nosotros los niños no irían al circo, y no habría risas, y el riesgo del domador o del trapecista, o el número de los enanos no tendría público en este gran espectáculo. Por lo tanto, el payaso tonto es un tipo importantísimo dentro del circo, que es la vida.

Y recuerda, si alguien te pone la zancadilla, es porque tú eres una fuerte competencia directa de ese alguien tramposo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

No es que sea mala, es que el Estado me ha hecho así...

Por fin es jueves. No es porque me gusten especialmente los jueves, ni porque tenga ningún plan inusual. Hoy jueves es mi día porque es día 10, día de cobro para los parados. Me levanto, sin prisas, después de modorrear un rato bajo las sábanas. Es que se está tan agustito… y tan calentito… y total, tampoco me espera nadie. Así que me levanto cuando me apetezca, me tomo mi café (hoy sí), y me dirijo al banco a ver cuanto me han dejado disponible estos ladrones legales. Después me acerco al Inem, para ver cuando tengo que solicitar la paga esta que han puesto para después de cobrar el paro. Ya que por lo visto no hay un trabajo en este país para mí, pues a vivir de los que sí cotizan, los pobres que se han levantado hoy, como todos los días, tempranito para acudir a su oficio.

Y en fin, un día más, tras mi paseo matutino con mi perrito, alrededor del pueblo, me voy para mi casa, que estoy super cansada, a ver qué comemos. Hoy nada de latas, que es día de cobro, unos filetes, que paga el Estado, y quien dice el Estado, quiere decir el contribuyente. Gracias chicos, por tan suculento filete. Gracias a ti también, Estado español, por permitirme esta vida ociosa. A ver si dura mucho la crisis, y se aumentan las ayudas al pobre e indefenso parado, que lo estamos pasando tan mal... Y vosotros, los trabajadores, ¡a trabajar!, que somos muchos a los que nos tenéis que dar de comer…

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Un mal día?

Porque hay días que todo se pone en tu contra, así, porque sí, a mala leche, sin que tú hayas hecho nada malo, y sin que puedas evitarlo. Es justo ese día que te levantas, no hay café hecho y piensas, “bueno, no pasa nada, hago una cafetera y punto”, y resulta que tampoco hay café sin hacer, y dices, “está bien, pues me bebo un zumo”, y como no sueles tomar zumo a menudo, pero siempre tienes una caja por si acaso, le das el primer buche al vaso lleno hasta los topes y argggg, el zumo se ha puesto malo de estar en el frigorífico abierto desde la última vez que te quedaste sin café. Y se te queman las tostadas y por fin lo admites y piensas “vale, lo he captado, hoy no es mi día”, y luego vas a ver el horóscopo, no porque creas en esas cosas, sino porque necesitas que alguien te diga que no te preocupes, que todo irá bien, pero resulta que encima el horóscopo te dice que estás en tu peor momento y que no puedes hacer nada para cambiarlo, y eres el peor de los doce signos del zodiaco y dices “vale, muchas gracias, Esperanza Gracia”, y el día trascurre imponiéndose lo imposible en todos los actos que acometes. Y llega la hora de comer, y no tienes nada en la nevera y piensas “voy a abrirme unas latas”, y sacas de la caja la primera y ves que no tiene abrelatas. “!Pero, por el amor de Dios!, estamos en pleno siglo XXI, ¿cómo no le ponen un puto abrefácil a esta mierda de lata? Pues no como. Me voy a comprar algo”. Y sales a la calle y se pone a diluviar…

Inevitablemente tienes que seguir adelante. Tranquilo. Respira. Ya sabes que nada va a salir bien, pero eso es lo que hay. Tienes que afrontar como se pueda todos estos impertinentes despropósitos del destino. “¿Qué he hecho yo?, ¿qué quieres de mí? ¿Sabes una cosa?, te voy a joder… voy a ser feliz a pesar de todo, porque la felicidad puede estar en un momento de paz en tu sofá favorito viendo esa serie que tanto te gusta, o en el abrazo de un amigo, de un hermano, de una pareja, de un hijo, en el momento que más lo necesitas, o en mojarte la cara con el agua de lluvia… en cosas mundanas, sencillas que el destino no me podrá arrebatar. Me tomo el día libre!!!”

martes, 8 de noviembre de 2011

Volar

Quiero volar los pantanos, los campos y montañas,
Invadidos de ríos, que riegan mis mañanas.
Quiero volar la torre y tocar las campañas
Y llegar a la ermita de la sierra temprana.
Quiero volar muy alto, quiero volar deprisa,
Y llegar a tu lado, y besar tu sonrisa.
Quiero y puedo y hago, hacer lo que me plazca,
Soñar con lo que quiera, querer lo que me agrada.
Y si te vuelvo loco con mis vuelos incesantes,
Perdóname, tesoro, ya conoces mis pesares,
Que sucumben a mi antojo, deshaciendo lo que haces.
No temas volar conmigo, que soy buena voladora,
Que he volado en mil batallas y en todas fui vencedora.
No tengas miedo, cariño, coge mi mano y vuela.
Volemos a lo más alto, donde la luz nos espera.

viernes, 4 de noviembre de 2011

No juegues con mis sentimientos

A nadie le gusta que le engañen, pero hoy, será la lluvia, estoy especialmente sentimental y, por eso, quiero denunciar a todas esas “empresas”, “entidades” o "consorcios" de pájaros timadores que se ganan la vida a base de la ilusión de los que, como yo, estamos desesperados. Hay que ir a por ellos.

Ayer localicé uno de estos anuncios de oferta de empleo que dice “Trabaja desde casa”, nunca me había parado a mirarlo, pero, la angustia, el desánimo, la misma desesperanza te impulsan a hacer cosas que ni pensabas que haría. Te llegas a creer cualquier cosa. Lo leí, decía que había varios trabajos a realizar, desde montar bolígrafos, hasta encartar publicidad, pasando por una serie de trabajos relativamente fáciles y no pagaban mal, algo lógico y razonable. Me puse en contacto con ellos en un número de móvil que venía en el anuncio. Me dijeron que me mandarían al correo electrónico una información detallada sobre cada uno de los trabajos a realizar, los plazos y el pago. Ponía también que se tenía que hacer una aportación como fianza de 15€ por el material recibido, fianza que después de un mes sería devuelta. También me pareció lógico, pues cualquiera podría pedir el material y después pasar de devolverlo. Pero, antes de lanzarme a la aventura, ya que yo puedo llegar a creer en cualquier cosa, pero mi fe nunca fue ciega, puse en google el número de teléfono al que había llamado y salieron las innumerables denuncias de anónimos que habían sido estafados por este método, al pagar 15€ por un material que nunca llega a su destino. Si no hubiera comprobado el número en google, yo sería una de ellos, pues ya me veía en mi casita como una loca, rellenando sobres o montando bolígrafos o mecheros. Por cierto, el número al que llamé es el 603314563, por si alguno de vosotros os sentís en algún momento seducido por este tipo de anuncios.

Es curioso, sin embargo, ver cómo en tiempos de crisis y necesidades sigue perviviendo la picaresca que siempre nos ha definido a los españoles. Siempre habrá piratas, bandidos y truhanes, sólo que en este momento somos más los tontos desesperados, víctimas perfectas.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cálculo infinitesimal

Con frecuencia los chicos se quejan de tener que aprender cosas absurdas en el colegio, que después no le sirven para nada en la vida real. Y tienen toda la razón del mundo. Desde pequeños nos obligan a memorizar conceptos, números, frases absurdas que de nada nos sirve a la hora de tenernos que ganar la vida. ¿Para qué le sirve a un filólogo saberse la tabla periódica de los elementos? Hidrógeno, Litio, Sodio, Potasio, Rubidio, Cesio, Francio, Berilio… con sus correspondientes valencias y número atómico. ¿Para qué quiere un economista saberse las declinaciones latinas? ¿De qué nos ha servido saber despejar X e Y en una ecuación de segundo grado, si no somos ingenieros? ¿Cómo le ayuda a un médico saber qué es un complemento agente?

Tener conocimientos básicos de determinadas materias está muy bien, pero no nos ayuda de ninguna manera a saber ganarnos la vida. Si lo pensamos seriamente es incluso absurdo. Imaginaros en una entrevista de trabajo cualquiera:

- ¿Sabe usted algo sobre mercado internacional?
- No, pero me sé las combinaciones binarias…

Todo esto viene a cuento de algo muy específico, no penséis que me he vuelto loca. El otro día estuve viendo un programa de cómo viven los ricos, de qué viven, cómo habían hecho su fortuna, etc, etc… Para ello entrevistaron a varios tipos que vivían en La Moraleja, la mayoría de ellos empresarios, y me di cuenta cómo y de qué manera, hemos desperdiciado una educación valiosísima en aprender tonterías y sin embargo no nos han enseñado nunca cómo hacer fortuna. Mostraron también un colegio privado en la misma Moraleja, en el cual, desde primaria, algunas asignaturas las impartían exclusivamente en inglés y los chicos con tan sólo ocho años hablaban ya un inglés perfecto, y con doce años tenían una asignatura que era Economía, donde aprendían el funcionamiento de la bolsa, qué es un tipo de interés, el Euribor, como rentabilizar un capital, las economías emergentes… imaginaros por un momento, cualquiera de estos chicos está a años luz de nosotros, simples mortales, en conocimientos prácticos. Seguro que ellos no sueñan con ser funcionarios. Seguro que para ellos, la palabra “autónomo” significa “riqueza”.

Y digo yo, ¿este tipo de educación práctica, no podía ser posible en la educación pública? ¿Por qué en este país hay que pagar una cuota de 2.000 € mensuales para poder tener una educación de verdadera calidad?

Más tarde leí en un artículo reciente que, mientras en EEUU el 60% de los estudiantes saben que quieren ser empresarios en el futuro, en España sólo un 4% tienen este propósito de futuro. Supongo que ese 4% serán los estudiantes de este tipo de colegios privados, donde se instruyen a los futuros empresarios.

La culpa no es nuestra, sólo somos ratones de laboratorios.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Lo quiero/ lo necesito

Acostumbrarse a lo bueno es muy fácil. A veces las cosas nos van bien y vamos adquiriendo unos usos y costumbres que se convierten en necesidades. Lo que no nos damos cuenta es que no se trata de necesidades en sí, en realidad son lujos que nos dábamos el placer de gozar, cuando podíamos hacerlo. El ser humano tiene la necesidad de alimentarse cuando tiene hambre, abrigarse cuando hace frio y ser querido. Luego, en sociedad, adquiere una serie de derechos, como la educación, la sanidad, la justicia, la propiedad privada… Más adelante, superado estos derechos, es cuando el hombre va adquiriendo otras cosas que se convierten también en necesidades: el ocio, el deporte, la música, la moda… Cada uno tiene sus propias necesidades, y pensamos que las nuestras son las más importante, menospreciando, muy a menudo, las de los demás. Una amiga me dijo que la cosa iba tan mal que había tenido que comprar el tinte del pelo del barato en el supermercado y echárselo en casa. Bueno, yo no he ido nunca a la peluquería a echarme un tinte, por lo tanto, esta necesidad básica para mi amiga, es para mí una tontería. Otra me comentó que este año, en vez de diez o quince días, como siempre, se había tenido que ir de vacaciones sólo tres días. Yo nunca he estado una semana de vacaciones, por lo tanto, esta necesidad básica para mi amiga, es para mí otra chorrada. De la misma manera, yo voy a tener que dejar el gimnasio, porque no tengo dinero para pagar este mes, seguro que para mi hermana, que no ha pisado un gimnasio en su vida, esta necesidad, a la que yo tengo que renunciar, es una soberana chorrada (“vete a correr, que es gratis”, me diría), y desde el mismo punto de vista, he tenido que empezar a comprar tabaco de liar porque el tabaco en cajetilla está muy caro y no me lo puedo permitir. Alguien se encontraría con derecho a decir “yo dejé de fumar el año pasado y ya no tengo esa necesidad”, por lo tanto tampoco será importante para esta persona.

Lo que quiero decir es que las necesidades que actualmente tenemos no son necesidades en si, pues aun no hemos sufrido la verdadera necesidad.

Todos tenemos necesidades, y sin embargo, ninguno. Unos lo llevarán mejor y otros peor, depende de la fuerza, de la voluntad y el carisma de cada persona.

No creas que por ser más fuerte sufro menos.

lunes, 31 de octubre de 2011

Mirar con los ojos de otro

Hay veces que pareces estar viviendo siempre el mismo día. Las mismas caras, los mismos lugares, similares conversaciones, las mismas calles por donde siempre pasas, los mismos mail en el correo, las mismas ofertas de trabajo y sobre todo los mismos cursos al 50% de descuento, misma actividad, mismos pensamientos… cada día se convierte en el anterior con mínimas variaciones. Sin embargo un día vas a comprar el pan, a la misma tienda donde vas siempre y miras a esa dependienta entrada en años y la miras con los ojos de otro, y sorprendentemente, la ves diferente, como si nunca la hubieras visto. Otra mirada, otros rasgos… y te parece agradable su nueva cara, y piensas lo guapa que debería haber sido esa persona tipo de tu vida corriente, cuando era joven. Hay veces que pasas por esa fachada mudéjar, por la que pasas todos los días, y hoy decides, no sabes porqué, pararte a admirarla, y te das cuenta lo realmente bonita que es. Lo que tuvo que significar hace unos cuantos siglos, la perfección que muestra en todos los detalles, y ya nunca vuelves a ver esa fachada con los mismos ojos. O cómo ha crecido aquel árbol del parque, ese mismo que cuando eras pequeña te llegaba a la cabeza y de repente es un árbol maduro de cuatro metros de alto, que da una sombra formidable y perfecta.

Quizás andemos por la vida con demasiadas prisas, creyéndonos que somos muy importantes, o simplemente pensando que lo que hacemos, o lo que tenemos que hacer es muy importante, sin darnos cuenta de que somos meros transeúntes de un paraíso perenne, que sentimos cotidiano.

¡Por fin lunes!, hoy no es sólo el comienzo de la semana, sino que es casi el comienzo de un mes que va agotando este año tedioso. Hoy estoy feliz, hoy vuelvo a besar y abrazar, hoy estreno la sonrisa, hoy veo con los ojos de otro y reinvento el mundo.

viernes, 28 de octubre de 2011

Contracorriente

Me da igual que sea puente, yo tengo puente todo el año. Si soy sincera, me jode hasta que haga bueno, como no tengo planes… Me gustaría hacer muchas cosas, pero nada de lo que quiero está en mis manos. No puedo salir, pues no tengo pasta, no puedo hacer el amor, pues mi medio limón está lejos (como siempre), no puedo jugar al escondite, pues estoy sola, no puedo escribir, porque estoy negativa, no puedo pasear, porque tengo agujetas, no puedo reír, porque no me sale… ¿Qué se hace cuando no se puede hacer nada?

Ya estoy cansada de esperar mi turno. Tengo la sensación de que mi turno se me ha pasado en varias ocasiones. Sólo quiero que pase el tiempo. Me levanto, miro el correo y nada, y me gustaría volverme a acostar hasta mañana, para ver si mañana tengo más suerte. Ay, la suerte, ¿será verdad que existe?, ¿dependerá del estado de ánimos?, ¿dónde se compra? Da igual, porque seguro que tampoco tendría dinero para pagarla. ¿Estaré así porque soy cobarde?

Pues como soy cobarde, me espera un fin de semana metida en casa, arropada con mis libros, escondida tras mis gafas, maldiciéndome mil veces por todo lo que no he hecho en la vida. Puede ser que algún día, quizás no muy tarde, sea capaz de echarle huevos, liarme la manta a la cabeza y salir de este agujero para buscarme a mí misma en soledad, en algún lugar muy muy lejos de todo lo que hasta ahora era cotidiano. Quizás un día sea valiente, pero hasta ese momento, me encierro entre mis libros, me arropo hasta los hombros, me escondo tras mis gafas y espero a que me llegue el momento.

Los días sin ti son un castigo al que no me llego a acostumbrar.

jueves, 27 de octubre de 2011

Bullying

Hoy me quiero acordar, porque tampoco es justo de que los parados nos estemos quejando amargamente todo el día, de todas esas personas que, teniendo un trabajo, lo están pasando francamente mal, pues, debido a la situación económica actual, están sometidos una presión laboral que antes no había, al menos no en tal exceso. A todos aquellos que cada día se levantan temprano para ir a su lugar de trabajo, con miedos, con temores y con frustraciones impropias. Me he dado cuenta de que la situación es bastante jodida, no sólo para los que ansiamos un trabajo, sino también para el que lo tiene. Según declaraciones de los que me rodean, el que no sufre maltrato psicológico, echa más horas de las que les corresponde (horas, por su puesto, no remuneradas), otros llevan dos meses de atrasos por cobrar, otros han visto reducido su salario drásticamente por hacer el mismo, o incluso más trabajo del que antes hacían, a otros le pierden el respeto como trabajadores y como personas, otros viven con la constante amenaza de que va a ir a la calle, porque como él, hay cincuenta en la puerta esperando coger ese mismo trabajo…

La situación es tan agobiante que, por el simple hecho de mantener el puesto de trabajo, estamos, sin darnos cuenta, empeorando las condiciones del trabajador, y eso es muy serio, pues son derechos fundamentales que han costado mucho tiempo y sacrificio conseguir.

Por eso quiero decirte, a ti empresario, que las personas que trabajan bajo tu mando son personas entregadas por un negocio ajeno, que cuidan tu empresa, que es tu vida, como si fuera suya, porque son íntegras y responsables con todo lo que concierne a su trabajo. Así que, haz lo más inteligente, sé un buen jefe y trátales como se merecen, porque ellos llevan el control de aquello que te da a ti la riqueza y no, no son sustituibles, pues el tiempo hace el vínculo, y el vínculo no se puede sustituir. ¿A caso tus hijos se implican en tu empresa como tus trabajadores? Seguro que no, y sin embargo a tus hijos se los das todo. Piénsalo fríamente, pues, el día menos pensado, puedes perderlos sin tú quererlo, y entonces sea el principio de tu propio fin.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Donde dije digo...

Cómo es la vida… siempre llevándome la contraria. Si es que no se puede decir nada. Tanto criticar, que si la juventud de ahora está perdida, que si no hace nada, que si no tienen retos, ni motivación por nada, que sólo piensan en ellos, que nosotros blablablá, blablablá… Y ayer, precisamente, me di cuenta de que yo soy así. Me he convertido en una NINI, que ni estudia, ni trabaja, ni tiene perspectivas de hacerlo a corto plazo. Además voy al gimnasio, que, después del parque, es el lugar de encuentro de esta juventud desarraigada. Ya sólo me falta quedar todos los días con mis amigos para ir al parque a fumarme unos porros, para estar completamente en la honda (¿esto se sigue diciendo, “estar en la honda”?, en fin...)

También me he dado cuenta de que, ni con mucho, está todo inventado, ni está todo hecho, ni está todo dicho. En el mundo pasan cosas que, de vez en cuando, afortunadamente, te siguen sorprendiendo y te hacen decir OLE, OLE y OLE!!!!

OLE por ese Levante, que contra todo pronóstico sigue líder de la liga española, seguido de los superpoderosos Real Madrid y Barcelona. Menuda lección moral para todos. ¡Ojalá ganéis la liga!

Palabras de una culé.

martes, 25 de octubre de 2011

Buitres hambrientos

¿Y quién me arranca la tristeza?
Que ya no hay fuerza que la venza.
¿Y quién otorga esperanzas
Cuando rotas están las balanzas?

¿Tú me pides compromiso,
Esfuerzo, pasión sacrificio?
Y llevas tus arcas endemoniadas
De cobardía, corrupción y vicio.

Somos Pilar y Manuel y Ana
Y Jose y María y Marta…
Somos muchos destruidos,
Mañana habrá venganza.

Conozco bien el camino,
Creo, también en mis ideas.
No me vendas el destino
Como si fuera atea.

Todos somos tontos listos
Dentro de un enjambre.
Los buitres que vigilan mi cuerpo,
Mañana morirán de hambre.

Si tú me crees y yo te creo
¿para qué rezar cobarde?
Si soy pasto de tu aliento
Y poder, para que mandes.

No mates la vaca mansa
Que te da leche y carne.
Si algún día no amanece
Velaré para que calles.

lunes, 24 de octubre de 2011

Mi opinión también importa

Me siento sola. Me di cuenta, justo ayer tarde, cuando me llamó por teléfono una señorita, de no sé qué empresa, y me preguntó si quería contestar a unas preguntas para completar una encuesta de estadística poblacional. Yo, que estaba tan aburrida que le hubiera dado coba a testigos de Jehová, vendedores de enciclopedias o cualquier otro tocapelotas inoportuno, ni corta ni perezosa, le dije que sí. Ella insistió en que el interrogatorio duraría veinte minutos (cuando dicen veinte…), y yo le contesté que bueno, vale, no me importaba. Seguidamente me preguntó el nombre y la edad, yo le dije “Pilar”, “33”, y entonces me dijo que la entrevista había acabado, que ya tenían muchas personas encuestadas en ese tramo de edad, y, sinceramente he de decir que ¡me jodió bastante que no me hiciera la puta entrevista de los cojones! Yo tenía derecho a mi entrevista, ¡coño! Ya sé que debemos haber muchas mujeres de treinta y pico deseando que alguien nos llame por teléfono para solicitar nuestra opinión sobre cualquier cosa. Da igual. ¡Queremos dar nuestra opinión! Yo pensando, “qué contenta se habrá puesto la chica esta, que seguro está de prueba y nadie se quiere parar veinte minutos a que le hagan preguntas que a nadie le apetece contestar ahora. Menudo favor le estoy haciendo…” Y va la tía, y me dice que mi opinión no es necesaria, La muy p… Esto viene a desvelar el montón de gente que debe estar en mis circunstancias, sólo y aburrido, deseando hablar, aunque sea con un desconocido sobre cuestiones inmundas. En fin, que me quedé como estaba, tirada en el sofá, con el pijama aún puesto y dándole vueltas a la cabeza de cómo hemos pasado a ser tan poco importantes. Quizás un día me haga yo misma una entrevista y la publique en mi blog, sólo para quitarme la espinita, claro…

sábado, 22 de octubre de 2011

Viajando en el tiempo

Ignorante de mí. Voy ayer, Viernes, en pleno Badajoz capital, muy tranquilamente, a sacar mi billete para el autobús que salía a las 15.30, dirección Llerena. Iba tranquila porque me sobraba tiempo. Apenas eran las 14.30. Pero al entrar en la estación de autobuses, algo parecido a una marabunta humana enloquecida, corriendo de un lado para otro, como poseídos por un ente diabólico, desbordaban la estación en sí.

Me paro, confundida ante tal estrépito de personas y me digo:
- ¿Pero qué es esto?
- ¿Qué ha pasado?
- ¿Habrá una amenaza de bomba?

Intentando mantener la compostura, me dirijo hacia una ventanilla, colapsada por la tremenda cola que se forjaba delante de la cristalera. Espero, paciente, en el último puesto de la fila, mi turno, mientras no puedo parar de observar, toda esa ajetreada actividad, frenética y juvenil. No entendía nada.

Por fin llega mi turno. 14.45:
- Para Llerena a las 15.30, por favor.

El taquillero sonríe irónico:
- No hay billetes para ese autobús hace más de dos horas, aún quedan algunos billetes para el de las seis de la tarde y si no, para mañana.

Me quedé atónita: ¿qué habría pasado para tanto jaleo?
¿Qué habría pasado? Pues una fórmula muy sencilla:

Badajoz+ Viernes+ Estudiantes= Colapso total

Que cierto es, que cuando dejas de pertenecer a un grupo social, pierdes por completo el conocimiento de los hábitos y costumbres de aquel grupo, al que un día, no hace tanto tiempo, perteneciste.

Se supone que, una vez instalada en el grupo de treintañeros, debería:
- Tener trabajo, por lo que tendría pasta.
- Tener pasta, y por consiguiente, tener coche…
- Tener coche y la indisoluble independencia que te otorga, sin la obligación de frecuentar lugares del pasado, lejanos y olvidados, como la estación de autobuses.

Así, pues nada, tuve que venir en un autobús, cargado de chavales, novatos en su mayoría, emocionados al estrenar su nuevo estatus de universitarios, vociferando la juerga que se corrieron ayer jueves, (¡JUEVES!, no salgo yo un jueves desde que no cae en jueves la Nochevieja), enumerando los garitos que recorrieron la noche anterior, recordando quién echó la pota y quién no, maldiciendo el montón de apuntes que tienen que estudiar… y en definitiva todas esas cosas, que ya quedan tan lejos para una…

Yo por mi parte, y sin que sirva de precedente, por primera vez en mi vida, por vez primera, me senté en el asiento delantero, como una de estas señoras que se sientan al lado del autobusero y hablan con él de lo sinvergüenzas que son los jóvenes de hoy en día…

viernes, 21 de octubre de 2011

Días y días

Hay ocasiones en las que los acontecimientos de la vida te van, poco a poco, robando la ilusión. Después, como la vida es imprevisible, llegan otros acontecimientos que te inyectan una dosis de fuerza y optimismo. Entonces, si te encuentras por los suelos, si has experimentado uno de estos acontecimientos que actúan como apisonadora sobre tus ánimos, no te preocupes, no es ni con mucho, el fin del mundo. Sólo has de esperar a que la vida te sorprenda con nuevos aconteceres que alzarán, otra vez, el monumento de tus valores.

Todo bosque, después de soportar el sofocante fuego, vuelve a resurgir con más fuerza, hasta el próximo incendio. Eso sí, cada día seremos más previsores ante incendios forestales.

Hoy es un gran día, histórico, no sólo porque se casan dos de mi mejores amigos, que también, sino porque España amanece sin amenazas de muerte.

jueves, 20 de octubre de 2011

Llueven vientos

Todo es tranquilo, todo es sereno
Y hasta el aire que respiro
Parece estar en silencio.

El otoño abrasa, ¿abrasará el invierno?
Dentro yace la luz del misterio.

A los ojos que miro, llenos de fuego
Sigue el suspiro. Parece infierno.

Pero es paz y sosiego
En un mundo intenso,
De prisas y de ruido
Dentro del gran silencio.

La ciudad vacía parece lejos.
Miro y añoro el beso eterno.

Todos nadies son nada sin paradero.
En el mar se ubica el rincón de los sueños.

Y alargando mi mano,
Quiero y no puedo
Abrazar tu sombra
Cae miedo y misterio.

Me quedó aquí, mirando,
Tirando hojas desde el tejado
Y que refresque la lluvia de flores
Sobre alguien olvidado.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Preparados para triunfar

Los españoles somos cómodos por naturaleza. Mientras en EEUU intentan conseguir el sueño americano, en España estamos jodidos por no conseguir el sueño español, y es que todos no podemos ser funcionarios. Ningún estado del mundo puede mantener tanto sueldo público. Pero eso no significa que el triunfo no esté ahí, a la vuelta de la esquina, acechando el momento idóneo para salir a la luz. No hay que perder la ilusión, la energía y la alegría que se tiene el primer día de un proyecto que te ilusiona, ni aún si ves que ese proyecto te está arruinando progresivamente, porque si estás enamorado de lo que haces, todo, absolutamente todo, hasta los movimientos más estúpidos, tienen sentido.

Si superas los momentos de bajones, si crees que has perdido el rumbo, si tienes una meta que, en realidad es un sueño, sigue luchando. Que nada te haga tirar al toalla. Sólo cuando consigas superar retos imposibles, conseguirás tu objetivo. Y recuerda, lo que no nos mata, nos hará más fuerte. Cuantas más trabas encontremos por el camino, mejores seremos en el futuro.

No es escritor aquel que escribe, sino aquel que no puede parar de escribir, aún ni en sueños.

Quien escribe, aunque a nadie le interese lo que digan sus cuadernos.

Quien escribe aunque no sea nadie, aunque no llegue a ser nunca nadie.

Quien escribe, porque si no lo hace, muere.

martes, 18 de octubre de 2011

La evolución del consolador

El pasado viernes, en un estúpido salir y entrar del pub, para fumar un cigarrillo, sobrellevando un viernes espeso, absurdo, impreso de conversaciones trascendentales de las que al otro día no te sueles acordar… Jaime (el sobri), en su incesante filosofar, me dijo que hacía poco, había leído en el tablón de una amiga de una red social, que “el hombre (o sea, el género masculino del homo sapiens sapiens, del que tantas veces hablamos) desaparecerá de la faz de la tierra el día que los consoladores paguen las copas”. Nos reímos, pues el concepto no deja de tener miga. Pero después, pensándolo fríamente, te das cuenta de que algo pasa.

¿Los hombres se están afeminando o somos las mujeres las que nos estamos masculinizando?, o mucho peor ¿se dan las dos cosas a la vez? Todo empezó un día que un hombre no le abrió una puerta a su mujer, a partir de ahí se armó la marimorena. No es que nosotras no sepamos abrir una puerta, es que nos gusta que os sintáis útiles. Entonces empezó todo lo demás y la mujer quiso demostrar que podía estudiar una carrera, que sabía arreglar un enchufe, que también sabía satisfacerse sola y todo un etc que abarca el mundo.

Cierto es que la liberación de la mujer ha sacado a la luz el conocimiento de las capacidades de este ser, que tantos años han estado ocultas detrás de un delantal, pero a la vez, el rey de la selva se ha ido convirtiendo en un gatito adorable (puede ser que amedrentado por la creciente ferocidad de la leona). Esto no es nada nuevo, ya lo sabemos hace años. Pero lo cierto es que la mujer es la dueña de la especie, pues sólo ella puede procrear, y a día de hoy, no necesita de la especie masculina para hacerlo. Esto, evolutivamente hablando, y aunque en el fondo nos encantan estos gatitos indefensos que juegan a ser leones, ¿podría ser el comienzo de su desaparición, y así en el futuro tendremos una especie humana más perfecta y exclusivamente femenina? No sé, esto es demasiado pensar y seguro que a los científicos masculinos, a los aférrimos seguidores de Darwing, no les guste esta reflexión, pero sí chicos del mundo, macho ibérico español, estáis en peligro de extinción y sólo nosotras podemos evitar tal catástrofe, así que ya podéis empezar a tratarnos como nos merecemos, porque nosotras, y sólo nosotras, tenemos en nuestras manos vuestra existencia.

lunes, 17 de octubre de 2011

Feliz cumpleaños!!!

¿Feliz cumpleaños? ¡Y una mierda! ¿A quién le gusta cumplir años? Que venga y me lo diga, porque yo no me lo creo. Yo quiero ser eterna, joven e inmortal. Cada año que vas cumpliendo te va recordando que te queda uno menos para la muerte, y yo, perdonadme que os diga, adoro la vida. Gustaba cumplir años antes, cuando eras joven, cuando la enfermedad y la muerte era algo muy remoto, que sólo veíamos en las películas. Cuando cumplías doce e ibas corriendo a medirte para ver cuanto has crecido en ese año. Cuando cumplías dieciocho y pensabas que te ibas a comer el mundo, que la vida que llevabas hasta entonces iba a cambiar de forma radial, a mejor, por su puesto… Luego pasa el tiempo y te das cuenta de que con dieciocho haces lo mismo que con diecisiete, sólo que ya no estás amparado por la protección legal que tienen los menores en este país. Después cumples veinticinco y piensas “joder, qué mayor soy ya. Qué bien me lo paso. Me encanta mi vida. Estoy segura de que podré conseguir todo lo que me proponga. ¡Soy una triunfadora!” Unos añitos más tarde cumples treinta y dices: “¿Yaaaa???? ¿Cómo? ¡No puede ser!, ¿cómo voy a tener treinta años, si todavía no he empezado a hacer todo lo que ya tendría que tener acabado?” Y a partir de ahí la historia sigue a cámara rápida. Los años pasan volando. Empezamos a no pasarlo tan bien como cuando teníamos veinticinco. Nos encontramos con una edad en la que somos demasiado mayores para ser jóvenes y demasiado jóvenes para ser mayores. Nos encanta que nos echen menos edad de la que realmente tenemos: “¿Treinta y tres? Pues no lo pareces, yo te echaba treinta y dos” Y tan contentas… Si salimos de marcha la gente a nuestro alrededor es demasiado joven, pero probablemente seamos los más jóvenes del trabajo, o quizás demasiados jóvenes para estar divorciadas aún... Es difícil. No encontramos nuestro lugar con facilidad. Y los años malditos corren y corren sin tregua a que te des siquiera cuenta de su fluir.

Treinta y tres. Sí. Tengo que ir haciéndome a la idea. Me va a costar mucho, lo sé, y cuando por fin lo consiga estaré a las puertas de los treinta y cuatro. Esto es así.

jueves, 13 de octubre de 2011

Tiempo, tiempo, tiempo, siempre el tiempo

Recuerdo cuando salíamos a media tarde y pedíamos unas cervezas (las primeras de un sinfín), nos quedábamos de pié en la barra o en cualquier parte del bar y no nos acordábamos de comer hasta el otro día, y el tiempo trascurría hablando de tíos…


Si quedas con tus amigas para tomar un café a media tarde, y no quieres tomar café, porque ya tomaste uno después de comer, y no quieres que te invada el insomnio con todos sus demonios y espíritus juguetones, y no sabes qué otra cosa tomar, y crees que pedir un Radical te convierte en lo más radical del mundo, pero en vez de un Radical, el camarero te trae un Trina, y estás que trina… y te pides un dulcecito, que en realidad es un dulcezón más grande que el plato, y escoges el sitio desde el cual mejor se ve pasar a la gente… Si tu amiga y tú decís algo al mismo tiempo y las dos gritáis emocionadas “chasco blanco”, si la conversación trascurre hablando del trabajo (o la ausencia del mismo), de los niños, de la clase de Pilates… Si. Irremediablemente, contra todo pronóstico, sin tú comerlo ni beberlo, sin apenas quererlo… te estás haciendo mayor.

Mierda de tiempo, cruel, despiadado, insensible, maligno…

Me gustaría volver a aquellos benditos años de despreocupación masiva, de nervios por los exámenes, de frenética actividad diaria, pero ya es imposible. Es mes, Octubre, es mi mes favorito, siempre lo ha sido, porque es un mes de comienzos. Comienza el curso, comienza la rutina, la vuelta a estar con los compañeros, y sin embargo ahora, no tengo nada que comenzar, sólo puedo seguir con mi “no empezar nada” y este no tener nada entre manos me está matando. Además en Octubre es mi cumpleaños. Antes me encantaba, pero cada vez me hace menos gracia…

Ya falta menos para la publicación del libro. Quizás ese sea un interesante comienzo de algo. Quizás este cumpleaños sea mejor de lo que espero… el tiempo, al que odio, me lo dirá.

lunes, 10 de octubre de 2011

Una chica con suerte

No he escrito nada en unos días, pero todo tiene su por qué. Estoy demasiado negativa frente a una realidad. Todo lo que oigo me produce asco, me dan ganas de ir a tomar un café y decirle al camarero: !Una infusión de estramonio, por favor!, pero no quiero que mi blog se convierta en un jarrón lleno de bolas negras. No me gusta reflejar tal negatividad, y sé que a muchos de los que leéis esto tampoco os gusta. Yo tengo, y siempre he tenido, un buen sentido del humor, y aunque la situación no sea para reírse, voy a intentar sacar la parte positiva de todo lo que me agobia:

- Tengo treinta y dos años y 358 días. No estoy casada, ni tengo hijos, no tengo trabajo y vivo con mis padres. La gente te pregunta: ¿estás casada?, ¿no tienes hijos?, ¿estás trabajando ahora? Pues no, señora, ni estoy casada, ni tengo hijos y tampoco tengo trabajo. ¿Y por qué, con lo lista y lo buena que tú eres...? No sé, simplemente soy una chica con suerte, supongo que tal y como están las cosas, hoy, que el matrimonio no tiene ningún significado, que la gente se casa y se descasa como el que va a comprar pan, que las parejas se enamoran tan deprisa como se desenamoran y luego se destrozan la vida, y no dejan de destrozársela ya nunca jamás, hasta el final de los días… yo he conseguido librarme de eso… Tampoco tengo hijos, y visto que la juventud anda más que perdida, que tienen problemas enormes que ni nos imaginamos, y necesitades tremendas, que ni comprendemos, pues creo que también me voy a librar de eso. Tampoco tengo trabajo, pero, si me paro a pensarlo, prefiero ir por la calle con la cabeza alta y los bolsillos vacíos, pudiendo mirar a la cara a todo el que me cruce, porque a nadie debo nada, antes que estar de por vida avergonzada por tener un cargo completamente inmerecido, otorgado al dedillo, por ser la hija de fulanito o pertenecer a un determinado partido político. Y, como no gano dinero suficiente para mantenerme, vivo con mis padres. El destino ha querido que disfrute de ellos más de lo que la gente habitualmente lo hace, por algo será. Creo que, por ser lista y buena, he tenido tanta suerte...

Quizás mis ideales no me lleven a nada bueno. Seguramente no me gane la vida con ello, pero estoy tan orgullosa de ser como soy, de tener mi libertad y mi convicción a la hora de expresarme, a la hora de sentir, a la hora de amar, que a veces pienso: "Joder, hay que ver lo orgullosa que me siento de mí misma, que sin tener nada, lo tengo todo."

Ya falta menos para palpar, oler y disfrutar mi primera novela publicada. Eso ya es algo…

viernes, 7 de octubre de 2011

¿El secreto? Jugar al despiste

Creo haber captado la idea. Las cosas siempre vienen por el lugar opuesto al que esperas. Cuando te centras en algo, surge otra cosa, que nada tiene que ver, y que te impide centrarte en este algo que estabas haciendo. Llevo casi seis meses en paro, y casi tres años buscando trabajo, pues, a pesar de que antes tenía uno, no era el que yo quería (aunque ahora diera un ojo por recuperarlo…) Cuando me apunté al curso de animación geriátrica, (el cual sólo me interesaba porque pagaban), lo tuve que dejar por un trabajo. Cuando empecé el curso de fotografía, lo tuve que dejar por un trabajo. Cuando me propuse aprender portugués, lo tuve que dejar por un trabajo. El otro día caí en la cuenta de todo esto, y me dije a mi misma “hostia, si ya conozco el proceder del destino, al menos en mi caso, tengo que centrarme en algo que no sea buscar trabajo”. Así que ni corta ni perezosa me apunté al gimnasio. Dos clases más tarde, justo después de pagar la primera mensualidad, me surge un trabajo que me tendrá aislada del gimnasio y de mis eternas clases de Pilates durante todo lo que resta de Octubre. Se trata de algo muy eventual, apenas para un par de semanas, lo realmente importantees que este será mi primer trabajo literario, por el que voy a recibir una remuneración. No está nada mal. En cuanto lo termine me apuntaré a clases de flamenco, o de canto gregoriano, o de petipuán… da igual, lo importante es centrarme en algo para que el trabajo venga a mí, desordenándome los planes inmediatos. Esa es la única finalidad de mi entretenimiento, y este es el secreto para que te cambie, en mejor o menor medida, la vida.

jueves, 6 de octubre de 2011

Espíritus

¿Pensáis que está bien visto creer en espíritus? Lo digo porque yo creo y siempre he creído en ellos, si no, no tendría sentido que me dieran tanto miedo las películas de terror. Pero las buenas, las de espíritus malignos, algo inexplicable e indemostrable que tanto podría ser verdad como mentira en la vida real. No hay ley que demuestre ni lo uno ni lo otro, y eso deja abierto el camino a la imaginación.

Tampoco tendría sentido el miedo que paso cuando en mitad de la noche me levanto a echar un pis, pero un pis de estos que no se pueden aguantar, porque para que yo me levante a echar un pis, amigo, puedes asegurar que estoy a punto de reventar, en caso contrario me aguanto… pues eso, voy a echar un pis, me dirijo al baño que está al otro lado de la casa y el pasillo me parece infinito, oscuro, feo, lleno de puertas entreabiertas, a través de las cuales sólo se distingue alguna que otra sombra desconocida en la oscuridad. Y yo, despacio y deprisa al mismo tiempo, (deprisa por el miedo y despacio para que no se dé cuenta de ese miedo el espíritu del niño chino muerto, que llevo a las espaldas, el mismo que tienes tú ahora detrás) voy encendiendo una a una todas las luces de la casa, llego por fin al baño, cierro la puerta, me asomo a la ducha, me siento en el váter y cierro los ojos para no ver mi reflejo en el espejo de enfrente, porque, no sé por qué diablos, pero siempre que me encuentro en tales circunstancias y encima hay un espejo de por medio, no puedo evitar pensar: “Te odio, Verónica, te odio, Verónica, te odio, Verónica”, y siempre hago eso desde que me contaron la historia cuando tenía trece años. Maldita la hora. Y después me queda el camino de vuelta a la cama, esta vez apagando luces, lo cual es más temeroso que encenderlas, porque vas dejando tras de ti una oscuridad desconcertante, de la que cualquier cosa puede salir. Y cuando por fin llegas a tu camita, te metes corriendo entre las sábanas y te tapas hasta la cabeza, empiezas a escuchar una respiración ajena, y sabes bien que es ajena cuando estás a punto de morir de asfixia, porque llevas dos minutos sin respirar, y todo parece pertenecer a otro mundo que nada tiene que ver con tu habitación. El bolso que cuelga de la puerta parece la cabeza de un loco con los ojos desencajados y un leve crujir de la madera hace que tu corazón palpite a mil por horas mientras sudas bajo las sábanas sin conocimiento hasta que te duermes, diría yo, por desmayo del susto… Por que esto nos pasa a todos, ¿no?

Supongo que si tengo tales paranoias será porque creo en los espíritus. Ojalá no creyera, todo sería mucho más fácil. Y puesto que creo en los espíritus, tengo que creer, a la fuerza, en una vida etérea, después de la muerte, la disolución cuerpo- terrestre, alma- celestial, y puesto que, por lo visto creo en el cielo, supongo que tendré que creer en Dios, porque sin él, nada de lo anterior tendría sentido…

No sé, como en mi casa nunca hemos sido demasiado religiosos, sólo por tradición y ya ni eso, pues estoy un poco perdida en esto de la espiritualidad. Lo cierto es que si creer conlleva este tipo de paranoias esquizofrenoides y miedos sinsentido, no sé, creo que prefiero ser atea. ¿Cómo se hace?, ¿Alguien podría ayudarme?

miércoles, 5 de octubre de 2011

Cambio piedras por diamantes

De la misma manera que el dinero llama al dinero, la negatividad atrae a las cosas malas. Un dato real: En una empresa que conozco, de la cual, por razones obvias, no voy a dar el nombre, llevan dos años diciendo que van a echar al personal, que no saben cuantos caerán, ni cuando exactamente, pero que no se sorprendan si un día, van a trabajar y los mandan para casa. Esto es así desde hace unos dos años, pero todavía no han echado a nadie, lo que hace que la presión sea cada día más fuerte sobre cada uno de ellos: “¿Seré yo?, ¿seré yo?...” Lo que sí es real es que desde entonces, llámalo coincidencia o casualidad, tres de los veinte trabajadores han enfermado de cáncer, a otros dos les ha dado un infarto al corazón, uno ha sufrido un cólico nefrítico, y de los restantes no tengo datos, pero seguramente alguno se haya divorciado, o haya envejecido como diez años en tan sólo dos, o se haya dado al alcohol…

Con esto quiero decir que, aunque la situación sea jodidamente jodida, que lo es…, tenemos que hacer un gran esfuerzo por sacar la parte positiva de cada situación, porque siempre hay una parte positiva. Hay cosas que se escapan de las manos, las cuales suceden o dejan de suceder sin que nosotros podamos evitarlo, sin embargo hay otras que podemos controlar a nuestro antojo. Yo hoy he decidido dejar de fumar y empeñar el dinero que gasto en tabaco en un gimnasio. Me he apuntado a clases de Pilates, que era lo más light que había. Eso es algo que me apetece mucho hacer, sin embargo no era consciente de que soy capaz de hacerlo. Cambio una cosa mala por una buena y ya verás como la positividad atrae cosas positivas. Ahora sólo hay que esperar…

Por cierto, estoy cosida de agujetas y me muero por un cigarrito, en este momento me pregunto si será positivo el cambio…

martes, 4 de octubre de 2011

Ánimo opositores!!!

El pasado domingo tuvieron lugar algunos exámenes de oposiciones a la Junta de Extremadura en Cáceres. El diario de Extremadura decía que más de 60.000 personas lucharán por, aproximadamente, 300 puestos de todas las categorías ofertadas. Eso quiere decir que hoy habrá unas 59700 personas desilusionadas, abatidas y deprimidas. Es lógico. De todas maneras, el hecho de aprobar o no, o sacar plaza o no, tampoco garantiza el trabajo de aquí a dentro de un par de años, tal y como están las cosas…

Los foros están que echan humo. Algunos afectados por la subida de nivel de los exámenes, que más que para auxiliares parecían para ingenieros, se desahogan como pueden vociferando improperios contra el sistema. No están indignados, sino lo siguiente. Tres años, cinco y hasta siete de estudio, temarios aprendidos de memoria como si se tratase del padre nuestro, la cabeza repleta de leyes y artículos inútiles en la vida real y todo para nada. Y yo me pregunto: ¿Qué pasaría si toda esta energía negativa concentrada se disparase hacia el exterior?, ¿si toda esta frustración generalizada saliera a las calles?, ¿no pensáis acaso que estamos al borde de una revolución?

No sé qué pasará en el futuro, lo que sí sé es que el Estado ha empeñado un montón de dinero en dar educación a una sociedad que ahora no tiene dónde desempeñarla y eso es peligroso. Hay mucha gente inteligente en paro. Mucho intelectual por ahí suelto, con mucho tiempo libre. Quizás se esté fraguando la “Rebelión de los listos”, como la llamarán en un futuro.

“Pienso luego molesto”, es una frase que leí hace poco en una red social, ese puede ser el lema. Yo pienso que sería mejor: “pienso luego actúo”

Todo pasará un día, como pasan los malos momentos, como pasa el dolor y el sufrimiento. Todo pasará y lo contaremos como una hazaña: “Yo viví la crisis del 2011”, pero esto, ya lo narro en el libro, tendréis que esperar a que se publique, jajaja.

¡Ánimo a todos!, esto nos ha tocado vivir a los que intentamos sobrevivir en estos tiempos, como al que le tocó vivir una guerra civil. Saldremos de esta. Aprovechémonos de la salud, los amigos y el amor, mientras nos dure…

lunes, 3 de octubre de 2011

Para Juan Carlos Santana

Ayer encontré, entre tumultos de papeles insensibles, unos retazos de pasión, escritos de puño y letra por uno de los mayores artistas que jamás ha tenido Llerena. Alma viva, interior de arte, sensibilidad extrema que algún día, cuando faltes, cuando muchos faltemos será cantada, admirada y aplaudida por aquellos que tengan el placer de disfrutarla. Yo he tenido la suerte de conocerte en persona y eso me enorgullece.

Aquí os dejo unos versos. No son míos, sino de este genio de la pintura, y de todo aquello que toque, pues el que lleva el arte en las venas hace arte por condena, de quien un día tuve el honor de ser musa por unos minutos. Dicen así:

Cuando centréis vuestra mirada
Intensa
Sobre la calavera próxima que asiste

Donde el amor tardanza tiene,
Os imagino libre, abierta,
Niña diosa, primogenia.

Donde lo cotidiano que nos ata
Adquiere el leve peso de unas alas
Sin saber se crece y se alza
Sombra más alta que la luz.

Donde se esperan los besos prisioneros que jamás
Mortal, nunca he soñado.

Para Pilar, en las postrimerías de este Febrero que se escapa (2007)
Santana.

Este, que a continuación relato, va acompañado de un maravilloso retrato que el artista esbozó en unos trazos y llevan impregnado la mirada triste de quien lamenta la ausencia de aquel que le da la vida. Dice de la siguiente manera:

Quien diga que la muerte es un obstáculo, no tiene miramiento de fortuna.
Si muero antes de que tu olvido me haya desterrado
Al lugar más recóndito del mundo, con las alimañas,
Donde tu voz, mi moza, no es posible, haré valer mi orgullo entre los muertos
Para peinar tu cabellera de muñeca y poder colorear en tus mejillas
Para que nadie pueda decir que pareces una loca, en ausencia mía.
De esto será testigo inmemorial la tumba que me han dado mis ancestros.
Santana, 25/2/2007

Guardaré estos manuscritos que, seguro, mañana serán un tesoro. Pero, como muy bien dicés tú, tendremos que morir para verlo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

El reino animal

Estos días, más por obligación que por devoción, me he estado tragando una ingesta de documentales, y ha sido muy interesante. Me ha hecho reflexionar sobre el mundo animal y sobre el hombre. Fuera de convenciones, de socialización, de educación, de política y de moral el hombre es un animal salvaje domesticado. Al igual que los leones en cautiverio, el hombre (y cuando digo hombre no quiero decir Hombre, sino hombre, o sea, el género masculino del Homo Sapiens Sapiens) se muestra dócil, afable, tranquilo, manso en la paz de su caverna, pero eso no significa que, cuando sale ahí fuera, a la jungla, no recupere el instinto de animal salvaje que lleva inherente a su ser. Entonces son peligrosos, impredecibles. Sólo se muestran tranquilos cuando van acompañado de su manada, a la que protege de otros depredadores.

Las leonas, por su parte, no dejan de ser la versión femenina de la misma especie de Homínidos. Pertenece a un león que un día la sedujo por su juventud, su fuerza y su dominio ante otro depredador. Se encargan de la comida. Ellas cazan para su león y para el resto de la manada, y se dejan engatusar con las atenciones y protección de su rey, sobre todo en época de apareamiento. Son serviciales y fieles. Les siguen a todas partes, hasta que su león envejece, llega uno más joven que lucha con el patriarca para apropiarse de la manada ajena, vence y destrona al antiguo rey, que se marcha cabizbajo a morir en soledad. Se quedan sin manada que proteger y sin sus leonas que le proporcionan la caza diaria. Durarán poco tiempo ya. Las leonas, por su parte, se quedan bien contentas con su nuevo protector.

De todas maneras a mí me gustaría que los hombres se pareciesen más a los delfines, que viven en pareja hasta la muerte, se divierten, dan esos saltitos por encima del agua y encima, dicen, son inteligentes. O al caballito de mar, que es el macho quien engendra, pone los huevos y los cuida.

En fin, que tenemos mucho que aprender del reino animal. Cuanto más vamos avanzando la especie humana, más nos vamos pareciendo a un pez de colores que adorna las peceras de restaurantes caros, que no hace nada, sólo nada, nada y nada.