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lunes, 31 de octubre de 2011

Mirar con los ojos de otro

Hay veces que pareces estar viviendo siempre el mismo día. Las mismas caras, los mismos lugares, similares conversaciones, las mismas calles por donde siempre pasas, los mismos mail en el correo, las mismas ofertas de trabajo y sobre todo los mismos cursos al 50% de descuento, misma actividad, mismos pensamientos… cada día se convierte en el anterior con mínimas variaciones. Sin embargo un día vas a comprar el pan, a la misma tienda donde vas siempre y miras a esa dependienta entrada en años y la miras con los ojos de otro, y sorprendentemente, la ves diferente, como si nunca la hubieras visto. Otra mirada, otros rasgos… y te parece agradable su nueva cara, y piensas lo guapa que debería haber sido esa persona tipo de tu vida corriente, cuando era joven. Hay veces que pasas por esa fachada mudéjar, por la que pasas todos los días, y hoy decides, no sabes porqué, pararte a admirarla, y te das cuenta lo realmente bonita que es. Lo que tuvo que significar hace unos cuantos siglos, la perfección que muestra en todos los detalles, y ya nunca vuelves a ver esa fachada con los mismos ojos. O cómo ha crecido aquel árbol del parque, ese mismo que cuando eras pequeña te llegaba a la cabeza y de repente es un árbol maduro de cuatro metros de alto, que da una sombra formidable y perfecta.

Quizás andemos por la vida con demasiadas prisas, creyéndonos que somos muy importantes, o simplemente pensando que lo que hacemos, o lo que tenemos que hacer es muy importante, sin darnos cuenta de que somos meros transeúntes de un paraíso perenne, que sentimos cotidiano.

¡Por fin lunes!, hoy no es sólo el comienzo de la semana, sino que es casi el comienzo de un mes que va agotando este año tedioso. Hoy estoy feliz, hoy vuelvo a besar y abrazar, hoy estreno la sonrisa, hoy veo con los ojos de otro y reinvento el mundo.

viernes, 28 de octubre de 2011

Contracorriente

Me da igual que sea puente, yo tengo puente todo el año. Si soy sincera, me jode hasta que haga bueno, como no tengo planes… Me gustaría hacer muchas cosas, pero nada de lo que quiero está en mis manos. No puedo salir, pues no tengo pasta, no puedo hacer el amor, pues mi medio limón está lejos (como siempre), no puedo jugar al escondite, pues estoy sola, no puedo escribir, porque estoy negativa, no puedo pasear, porque tengo agujetas, no puedo reír, porque no me sale… ¿Qué se hace cuando no se puede hacer nada?

Ya estoy cansada de esperar mi turno. Tengo la sensación de que mi turno se me ha pasado en varias ocasiones. Sólo quiero que pase el tiempo. Me levanto, miro el correo y nada, y me gustaría volverme a acostar hasta mañana, para ver si mañana tengo más suerte. Ay, la suerte, ¿será verdad que existe?, ¿dependerá del estado de ánimos?, ¿dónde se compra? Da igual, porque seguro que tampoco tendría dinero para pagarla. ¿Estaré así porque soy cobarde?

Pues como soy cobarde, me espera un fin de semana metida en casa, arropada con mis libros, escondida tras mis gafas, maldiciéndome mil veces por todo lo que no he hecho en la vida. Puede ser que algún día, quizás no muy tarde, sea capaz de echarle huevos, liarme la manta a la cabeza y salir de este agujero para buscarme a mí misma en soledad, en algún lugar muy muy lejos de todo lo que hasta ahora era cotidiano. Quizás un día sea valiente, pero hasta ese momento, me encierro entre mis libros, me arropo hasta los hombros, me escondo tras mis gafas y espero a que me llegue el momento.

Los días sin ti son un castigo al que no me llego a acostumbrar.

jueves, 27 de octubre de 2011

Bullying

Hoy me quiero acordar, porque tampoco es justo de que los parados nos estemos quejando amargamente todo el día, de todas esas personas que, teniendo un trabajo, lo están pasando francamente mal, pues, debido a la situación económica actual, están sometidos una presión laboral que antes no había, al menos no en tal exceso. A todos aquellos que cada día se levantan temprano para ir a su lugar de trabajo, con miedos, con temores y con frustraciones impropias. Me he dado cuenta de que la situación es bastante jodida, no sólo para los que ansiamos un trabajo, sino también para el que lo tiene. Según declaraciones de los que me rodean, el que no sufre maltrato psicológico, echa más horas de las que les corresponde (horas, por su puesto, no remuneradas), otros llevan dos meses de atrasos por cobrar, otros han visto reducido su salario drásticamente por hacer el mismo, o incluso más trabajo del que antes hacían, a otros le pierden el respeto como trabajadores y como personas, otros viven con la constante amenaza de que va a ir a la calle, porque como él, hay cincuenta en la puerta esperando coger ese mismo trabajo…

La situación es tan agobiante que, por el simple hecho de mantener el puesto de trabajo, estamos, sin darnos cuenta, empeorando las condiciones del trabajador, y eso es muy serio, pues son derechos fundamentales que han costado mucho tiempo y sacrificio conseguir.

Por eso quiero decirte, a ti empresario, que las personas que trabajan bajo tu mando son personas entregadas por un negocio ajeno, que cuidan tu empresa, que es tu vida, como si fuera suya, porque son íntegras y responsables con todo lo que concierne a su trabajo. Así que, haz lo más inteligente, sé un buen jefe y trátales como se merecen, porque ellos llevan el control de aquello que te da a ti la riqueza y no, no son sustituibles, pues el tiempo hace el vínculo, y el vínculo no se puede sustituir. ¿A caso tus hijos se implican en tu empresa como tus trabajadores? Seguro que no, y sin embargo a tus hijos se los das todo. Piénsalo fríamente, pues, el día menos pensado, puedes perderlos sin tú quererlo, y entonces sea el principio de tu propio fin.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Donde dije digo...

Cómo es la vida… siempre llevándome la contraria. Si es que no se puede decir nada. Tanto criticar, que si la juventud de ahora está perdida, que si no hace nada, que si no tienen retos, ni motivación por nada, que sólo piensan en ellos, que nosotros blablablá, blablablá… Y ayer, precisamente, me di cuenta de que yo soy así. Me he convertido en una NINI, que ni estudia, ni trabaja, ni tiene perspectivas de hacerlo a corto plazo. Además voy al gimnasio, que, después del parque, es el lugar de encuentro de esta juventud desarraigada. Ya sólo me falta quedar todos los días con mis amigos para ir al parque a fumarme unos porros, para estar completamente en la honda (¿esto se sigue diciendo, “estar en la honda”?, en fin...)

También me he dado cuenta de que, ni con mucho, está todo inventado, ni está todo hecho, ni está todo dicho. En el mundo pasan cosas que, de vez en cuando, afortunadamente, te siguen sorprendiendo y te hacen decir OLE, OLE y OLE!!!!

OLE por ese Levante, que contra todo pronóstico sigue líder de la liga española, seguido de los superpoderosos Real Madrid y Barcelona. Menuda lección moral para todos. ¡Ojalá ganéis la liga!

Palabras de una culé.

martes, 25 de octubre de 2011

Buitres hambrientos

¿Y quién me arranca la tristeza?
Que ya no hay fuerza que la venza.
¿Y quién otorga esperanzas
Cuando rotas están las balanzas?

¿Tú me pides compromiso,
Esfuerzo, pasión sacrificio?
Y llevas tus arcas endemoniadas
De cobardía, corrupción y vicio.

Somos Pilar y Manuel y Ana
Y Jose y María y Marta…
Somos muchos destruidos,
Mañana habrá venganza.

Conozco bien el camino,
Creo, también en mis ideas.
No me vendas el destino
Como si fuera atea.

Todos somos tontos listos
Dentro de un enjambre.
Los buitres que vigilan mi cuerpo,
Mañana morirán de hambre.

Si tú me crees y yo te creo
¿para qué rezar cobarde?
Si soy pasto de tu aliento
Y poder, para que mandes.

No mates la vaca mansa
Que te da leche y carne.
Si algún día no amanece
Velaré para que calles.

lunes, 24 de octubre de 2011

Mi opinión también importa

Me siento sola. Me di cuenta, justo ayer tarde, cuando me llamó por teléfono una señorita, de no sé qué empresa, y me preguntó si quería contestar a unas preguntas para completar una encuesta de estadística poblacional. Yo, que estaba tan aburrida que le hubiera dado coba a testigos de Jehová, vendedores de enciclopedias o cualquier otro tocapelotas inoportuno, ni corta ni perezosa, le dije que sí. Ella insistió en que el interrogatorio duraría veinte minutos (cuando dicen veinte…), y yo le contesté que bueno, vale, no me importaba. Seguidamente me preguntó el nombre y la edad, yo le dije “Pilar”, “33”, y entonces me dijo que la entrevista había acabado, que ya tenían muchas personas encuestadas en ese tramo de edad, y, sinceramente he de decir que ¡me jodió bastante que no me hiciera la puta entrevista de los cojones! Yo tenía derecho a mi entrevista, ¡coño! Ya sé que debemos haber muchas mujeres de treinta y pico deseando que alguien nos llame por teléfono para solicitar nuestra opinión sobre cualquier cosa. Da igual. ¡Queremos dar nuestra opinión! Yo pensando, “qué contenta se habrá puesto la chica esta, que seguro está de prueba y nadie se quiere parar veinte minutos a que le hagan preguntas que a nadie le apetece contestar ahora. Menudo favor le estoy haciendo…” Y va la tía, y me dice que mi opinión no es necesaria, La muy p… Esto viene a desvelar el montón de gente que debe estar en mis circunstancias, sólo y aburrido, deseando hablar, aunque sea con un desconocido sobre cuestiones inmundas. En fin, que me quedé como estaba, tirada en el sofá, con el pijama aún puesto y dándole vueltas a la cabeza de cómo hemos pasado a ser tan poco importantes. Quizás un día me haga yo misma una entrevista y la publique en mi blog, sólo para quitarme la espinita, claro…

sábado, 22 de octubre de 2011

Viajando en el tiempo

Ignorante de mí. Voy ayer, Viernes, en pleno Badajoz capital, muy tranquilamente, a sacar mi billete para el autobús que salía a las 15.30, dirección Llerena. Iba tranquila porque me sobraba tiempo. Apenas eran las 14.30. Pero al entrar en la estación de autobuses, algo parecido a una marabunta humana enloquecida, corriendo de un lado para otro, como poseídos por un ente diabólico, desbordaban la estación en sí.

Me paro, confundida ante tal estrépito de personas y me digo:
- ¿Pero qué es esto?
- ¿Qué ha pasado?
- ¿Habrá una amenaza de bomba?

Intentando mantener la compostura, me dirijo hacia una ventanilla, colapsada por la tremenda cola que se forjaba delante de la cristalera. Espero, paciente, en el último puesto de la fila, mi turno, mientras no puedo parar de observar, toda esa ajetreada actividad, frenética y juvenil. No entendía nada.

Por fin llega mi turno. 14.45:
- Para Llerena a las 15.30, por favor.

El taquillero sonríe irónico:
- No hay billetes para ese autobús hace más de dos horas, aún quedan algunos billetes para el de las seis de la tarde y si no, para mañana.

Me quedé atónita: ¿qué habría pasado para tanto jaleo?
¿Qué habría pasado? Pues una fórmula muy sencilla:

Badajoz+ Viernes+ Estudiantes= Colapso total

Que cierto es, que cuando dejas de pertenecer a un grupo social, pierdes por completo el conocimiento de los hábitos y costumbres de aquel grupo, al que un día, no hace tanto tiempo, perteneciste.

Se supone que, una vez instalada en el grupo de treintañeros, debería:
- Tener trabajo, por lo que tendría pasta.
- Tener pasta, y por consiguiente, tener coche…
- Tener coche y la indisoluble independencia que te otorga, sin la obligación de frecuentar lugares del pasado, lejanos y olvidados, como la estación de autobuses.

Así, pues nada, tuve que venir en un autobús, cargado de chavales, novatos en su mayoría, emocionados al estrenar su nuevo estatus de universitarios, vociferando la juerga que se corrieron ayer jueves, (¡JUEVES!, no salgo yo un jueves desde que no cae en jueves la Nochevieja), enumerando los garitos que recorrieron la noche anterior, recordando quién echó la pota y quién no, maldiciendo el montón de apuntes que tienen que estudiar… y en definitiva todas esas cosas, que ya quedan tan lejos para una…

Yo por mi parte, y sin que sirva de precedente, por primera vez en mi vida, por vez primera, me senté en el asiento delantero, como una de estas señoras que se sientan al lado del autobusero y hablan con él de lo sinvergüenzas que son los jóvenes de hoy en día…

viernes, 21 de octubre de 2011

Días y días

Hay ocasiones en las que los acontecimientos de la vida te van, poco a poco, robando la ilusión. Después, como la vida es imprevisible, llegan otros acontecimientos que te inyectan una dosis de fuerza y optimismo. Entonces, si te encuentras por los suelos, si has experimentado uno de estos acontecimientos que actúan como apisonadora sobre tus ánimos, no te preocupes, no es ni con mucho, el fin del mundo. Sólo has de esperar a que la vida te sorprenda con nuevos aconteceres que alzarán, otra vez, el monumento de tus valores.

Todo bosque, después de soportar el sofocante fuego, vuelve a resurgir con más fuerza, hasta el próximo incendio. Eso sí, cada día seremos más previsores ante incendios forestales.

Hoy es un gran día, histórico, no sólo porque se casan dos de mi mejores amigos, que también, sino porque España amanece sin amenazas de muerte.

jueves, 20 de octubre de 2011

Llueven vientos

Todo es tranquilo, todo es sereno
Y hasta el aire que respiro
Parece estar en silencio.

El otoño abrasa, ¿abrasará el invierno?
Dentro yace la luz del misterio.

A los ojos que miro, llenos de fuego
Sigue el suspiro. Parece infierno.

Pero es paz y sosiego
En un mundo intenso,
De prisas y de ruido
Dentro del gran silencio.

La ciudad vacía parece lejos.
Miro y añoro el beso eterno.

Todos nadies son nada sin paradero.
En el mar se ubica el rincón de los sueños.

Y alargando mi mano,
Quiero y no puedo
Abrazar tu sombra
Cae miedo y misterio.

Me quedó aquí, mirando,
Tirando hojas desde el tejado
Y que refresque la lluvia de flores
Sobre alguien olvidado.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Preparados para triunfar

Los españoles somos cómodos por naturaleza. Mientras en EEUU intentan conseguir el sueño americano, en España estamos jodidos por no conseguir el sueño español, y es que todos no podemos ser funcionarios. Ningún estado del mundo puede mantener tanto sueldo público. Pero eso no significa que el triunfo no esté ahí, a la vuelta de la esquina, acechando el momento idóneo para salir a la luz. No hay que perder la ilusión, la energía y la alegría que se tiene el primer día de un proyecto que te ilusiona, ni aún si ves que ese proyecto te está arruinando progresivamente, porque si estás enamorado de lo que haces, todo, absolutamente todo, hasta los movimientos más estúpidos, tienen sentido.

Si superas los momentos de bajones, si crees que has perdido el rumbo, si tienes una meta que, en realidad es un sueño, sigue luchando. Que nada te haga tirar al toalla. Sólo cuando consigas superar retos imposibles, conseguirás tu objetivo. Y recuerda, lo que no nos mata, nos hará más fuerte. Cuantas más trabas encontremos por el camino, mejores seremos en el futuro.

No es escritor aquel que escribe, sino aquel que no puede parar de escribir, aún ni en sueños.

Quien escribe, aunque a nadie le interese lo que digan sus cuadernos.

Quien escribe aunque no sea nadie, aunque no llegue a ser nunca nadie.

Quien escribe, porque si no lo hace, muere.

martes, 18 de octubre de 2011

La evolución del consolador

El pasado viernes, en un estúpido salir y entrar del pub, para fumar un cigarrillo, sobrellevando un viernes espeso, absurdo, impreso de conversaciones trascendentales de las que al otro día no te sueles acordar… Jaime (el sobri), en su incesante filosofar, me dijo que hacía poco, había leído en el tablón de una amiga de una red social, que “el hombre (o sea, el género masculino del homo sapiens sapiens, del que tantas veces hablamos) desaparecerá de la faz de la tierra el día que los consoladores paguen las copas”. Nos reímos, pues el concepto no deja de tener miga. Pero después, pensándolo fríamente, te das cuenta de que algo pasa.

¿Los hombres se están afeminando o somos las mujeres las que nos estamos masculinizando?, o mucho peor ¿se dan las dos cosas a la vez? Todo empezó un día que un hombre no le abrió una puerta a su mujer, a partir de ahí se armó la marimorena. No es que nosotras no sepamos abrir una puerta, es que nos gusta que os sintáis útiles. Entonces empezó todo lo demás y la mujer quiso demostrar que podía estudiar una carrera, que sabía arreglar un enchufe, que también sabía satisfacerse sola y todo un etc que abarca el mundo.

Cierto es que la liberación de la mujer ha sacado a la luz el conocimiento de las capacidades de este ser, que tantos años han estado ocultas detrás de un delantal, pero a la vez, el rey de la selva se ha ido convirtiendo en un gatito adorable (puede ser que amedrentado por la creciente ferocidad de la leona). Esto no es nada nuevo, ya lo sabemos hace años. Pero lo cierto es que la mujer es la dueña de la especie, pues sólo ella puede procrear, y a día de hoy, no necesita de la especie masculina para hacerlo. Esto, evolutivamente hablando, y aunque en el fondo nos encantan estos gatitos indefensos que juegan a ser leones, ¿podría ser el comienzo de su desaparición, y así en el futuro tendremos una especie humana más perfecta y exclusivamente femenina? No sé, esto es demasiado pensar y seguro que a los científicos masculinos, a los aférrimos seguidores de Darwing, no les guste esta reflexión, pero sí chicos del mundo, macho ibérico español, estáis en peligro de extinción y sólo nosotras podemos evitar tal catástrofe, así que ya podéis empezar a tratarnos como nos merecemos, porque nosotras, y sólo nosotras, tenemos en nuestras manos vuestra existencia.

lunes, 17 de octubre de 2011

Feliz cumpleaños!!!

¿Feliz cumpleaños? ¡Y una mierda! ¿A quién le gusta cumplir años? Que venga y me lo diga, porque yo no me lo creo. Yo quiero ser eterna, joven e inmortal. Cada año que vas cumpliendo te va recordando que te queda uno menos para la muerte, y yo, perdonadme que os diga, adoro la vida. Gustaba cumplir años antes, cuando eras joven, cuando la enfermedad y la muerte era algo muy remoto, que sólo veíamos en las películas. Cuando cumplías doce e ibas corriendo a medirte para ver cuanto has crecido en ese año. Cuando cumplías dieciocho y pensabas que te ibas a comer el mundo, que la vida que llevabas hasta entonces iba a cambiar de forma radial, a mejor, por su puesto… Luego pasa el tiempo y te das cuenta de que con dieciocho haces lo mismo que con diecisiete, sólo que ya no estás amparado por la protección legal que tienen los menores en este país. Después cumples veinticinco y piensas “joder, qué mayor soy ya. Qué bien me lo paso. Me encanta mi vida. Estoy segura de que podré conseguir todo lo que me proponga. ¡Soy una triunfadora!” Unos añitos más tarde cumples treinta y dices: “¿Yaaaa???? ¿Cómo? ¡No puede ser!, ¿cómo voy a tener treinta años, si todavía no he empezado a hacer todo lo que ya tendría que tener acabado?” Y a partir de ahí la historia sigue a cámara rápida. Los años pasan volando. Empezamos a no pasarlo tan bien como cuando teníamos veinticinco. Nos encontramos con una edad en la que somos demasiado mayores para ser jóvenes y demasiado jóvenes para ser mayores. Nos encanta que nos echen menos edad de la que realmente tenemos: “¿Treinta y tres? Pues no lo pareces, yo te echaba treinta y dos” Y tan contentas… Si salimos de marcha la gente a nuestro alrededor es demasiado joven, pero probablemente seamos los más jóvenes del trabajo, o quizás demasiados jóvenes para estar divorciadas aún... Es difícil. No encontramos nuestro lugar con facilidad. Y los años malditos corren y corren sin tregua a que te des siquiera cuenta de su fluir.

Treinta y tres. Sí. Tengo que ir haciéndome a la idea. Me va a costar mucho, lo sé, y cuando por fin lo consiga estaré a las puertas de los treinta y cuatro. Esto es así.

jueves, 13 de octubre de 2011

Tiempo, tiempo, tiempo, siempre el tiempo

Recuerdo cuando salíamos a media tarde y pedíamos unas cervezas (las primeras de un sinfín), nos quedábamos de pié en la barra o en cualquier parte del bar y no nos acordábamos de comer hasta el otro día, y el tiempo trascurría hablando de tíos…


Si quedas con tus amigas para tomar un café a media tarde, y no quieres tomar café, porque ya tomaste uno después de comer, y no quieres que te invada el insomnio con todos sus demonios y espíritus juguetones, y no sabes qué otra cosa tomar, y crees que pedir un Radical te convierte en lo más radical del mundo, pero en vez de un Radical, el camarero te trae un Trina, y estás que trina… y te pides un dulcecito, que en realidad es un dulcezón más grande que el plato, y escoges el sitio desde el cual mejor se ve pasar a la gente… Si tu amiga y tú decís algo al mismo tiempo y las dos gritáis emocionadas “chasco blanco”, si la conversación trascurre hablando del trabajo (o la ausencia del mismo), de los niños, de la clase de Pilates… Si. Irremediablemente, contra todo pronóstico, sin tú comerlo ni beberlo, sin apenas quererlo… te estás haciendo mayor.

Mierda de tiempo, cruel, despiadado, insensible, maligno…

Me gustaría volver a aquellos benditos años de despreocupación masiva, de nervios por los exámenes, de frenética actividad diaria, pero ya es imposible. Es mes, Octubre, es mi mes favorito, siempre lo ha sido, porque es un mes de comienzos. Comienza el curso, comienza la rutina, la vuelta a estar con los compañeros, y sin embargo ahora, no tengo nada que comenzar, sólo puedo seguir con mi “no empezar nada” y este no tener nada entre manos me está matando. Además en Octubre es mi cumpleaños. Antes me encantaba, pero cada vez me hace menos gracia…

Ya falta menos para la publicación del libro. Quizás ese sea un interesante comienzo de algo. Quizás este cumpleaños sea mejor de lo que espero… el tiempo, al que odio, me lo dirá.

lunes, 10 de octubre de 2011

Una chica con suerte

No he escrito nada en unos días, pero todo tiene su por qué. Estoy demasiado negativa frente a una realidad. Todo lo que oigo me produce asco, me dan ganas de ir a tomar un café y decirle al camarero: !Una infusión de estramonio, por favor!, pero no quiero que mi blog se convierta en un jarrón lleno de bolas negras. No me gusta reflejar tal negatividad, y sé que a muchos de los que leéis esto tampoco os gusta. Yo tengo, y siempre he tenido, un buen sentido del humor, y aunque la situación no sea para reírse, voy a intentar sacar la parte positiva de todo lo que me agobia:

- Tengo treinta y dos años y 358 días. No estoy casada, ni tengo hijos, no tengo trabajo y vivo con mis padres. La gente te pregunta: ¿estás casada?, ¿no tienes hijos?, ¿estás trabajando ahora? Pues no, señora, ni estoy casada, ni tengo hijos y tampoco tengo trabajo. ¿Y por qué, con lo lista y lo buena que tú eres...? No sé, simplemente soy una chica con suerte, supongo que tal y como están las cosas, hoy, que el matrimonio no tiene ningún significado, que la gente se casa y se descasa como el que va a comprar pan, que las parejas se enamoran tan deprisa como se desenamoran y luego se destrozan la vida, y no dejan de destrozársela ya nunca jamás, hasta el final de los días… yo he conseguido librarme de eso… Tampoco tengo hijos, y visto que la juventud anda más que perdida, que tienen problemas enormes que ni nos imaginamos, y necesitades tremendas, que ni comprendemos, pues creo que también me voy a librar de eso. Tampoco tengo trabajo, pero, si me paro a pensarlo, prefiero ir por la calle con la cabeza alta y los bolsillos vacíos, pudiendo mirar a la cara a todo el que me cruce, porque a nadie debo nada, antes que estar de por vida avergonzada por tener un cargo completamente inmerecido, otorgado al dedillo, por ser la hija de fulanito o pertenecer a un determinado partido político. Y, como no gano dinero suficiente para mantenerme, vivo con mis padres. El destino ha querido que disfrute de ellos más de lo que la gente habitualmente lo hace, por algo será. Creo que, por ser lista y buena, he tenido tanta suerte...

Quizás mis ideales no me lleven a nada bueno. Seguramente no me gane la vida con ello, pero estoy tan orgullosa de ser como soy, de tener mi libertad y mi convicción a la hora de expresarme, a la hora de sentir, a la hora de amar, que a veces pienso: "Joder, hay que ver lo orgullosa que me siento de mí misma, que sin tener nada, lo tengo todo."

Ya falta menos para palpar, oler y disfrutar mi primera novela publicada. Eso ya es algo…

viernes, 7 de octubre de 2011

¿El secreto? Jugar al despiste

Creo haber captado la idea. Las cosas siempre vienen por el lugar opuesto al que esperas. Cuando te centras en algo, surge otra cosa, que nada tiene que ver, y que te impide centrarte en este algo que estabas haciendo. Llevo casi seis meses en paro, y casi tres años buscando trabajo, pues, a pesar de que antes tenía uno, no era el que yo quería (aunque ahora diera un ojo por recuperarlo…) Cuando me apunté al curso de animación geriátrica, (el cual sólo me interesaba porque pagaban), lo tuve que dejar por un trabajo. Cuando empecé el curso de fotografía, lo tuve que dejar por un trabajo. Cuando me propuse aprender portugués, lo tuve que dejar por un trabajo. El otro día caí en la cuenta de todo esto, y me dije a mi misma “hostia, si ya conozco el proceder del destino, al menos en mi caso, tengo que centrarme en algo que no sea buscar trabajo”. Así que ni corta ni perezosa me apunté al gimnasio. Dos clases más tarde, justo después de pagar la primera mensualidad, me surge un trabajo que me tendrá aislada del gimnasio y de mis eternas clases de Pilates durante todo lo que resta de Octubre. Se trata de algo muy eventual, apenas para un par de semanas, lo realmente importantees que este será mi primer trabajo literario, por el que voy a recibir una remuneración. No está nada mal. En cuanto lo termine me apuntaré a clases de flamenco, o de canto gregoriano, o de petipuán… da igual, lo importante es centrarme en algo para que el trabajo venga a mí, desordenándome los planes inmediatos. Esa es la única finalidad de mi entretenimiento, y este es el secreto para que te cambie, en mejor o menor medida, la vida.

jueves, 6 de octubre de 2011

Espíritus

¿Pensáis que está bien visto creer en espíritus? Lo digo porque yo creo y siempre he creído en ellos, si no, no tendría sentido que me dieran tanto miedo las películas de terror. Pero las buenas, las de espíritus malignos, algo inexplicable e indemostrable que tanto podría ser verdad como mentira en la vida real. No hay ley que demuestre ni lo uno ni lo otro, y eso deja abierto el camino a la imaginación.

Tampoco tendría sentido el miedo que paso cuando en mitad de la noche me levanto a echar un pis, pero un pis de estos que no se pueden aguantar, porque para que yo me levante a echar un pis, amigo, puedes asegurar que estoy a punto de reventar, en caso contrario me aguanto… pues eso, voy a echar un pis, me dirijo al baño que está al otro lado de la casa y el pasillo me parece infinito, oscuro, feo, lleno de puertas entreabiertas, a través de las cuales sólo se distingue alguna que otra sombra desconocida en la oscuridad. Y yo, despacio y deprisa al mismo tiempo, (deprisa por el miedo y despacio para que no se dé cuenta de ese miedo el espíritu del niño chino muerto, que llevo a las espaldas, el mismo que tienes tú ahora detrás) voy encendiendo una a una todas las luces de la casa, llego por fin al baño, cierro la puerta, me asomo a la ducha, me siento en el váter y cierro los ojos para no ver mi reflejo en el espejo de enfrente, porque, no sé por qué diablos, pero siempre que me encuentro en tales circunstancias y encima hay un espejo de por medio, no puedo evitar pensar: “Te odio, Verónica, te odio, Verónica, te odio, Verónica”, y siempre hago eso desde que me contaron la historia cuando tenía trece años. Maldita la hora. Y después me queda el camino de vuelta a la cama, esta vez apagando luces, lo cual es más temeroso que encenderlas, porque vas dejando tras de ti una oscuridad desconcertante, de la que cualquier cosa puede salir. Y cuando por fin llegas a tu camita, te metes corriendo entre las sábanas y te tapas hasta la cabeza, empiezas a escuchar una respiración ajena, y sabes bien que es ajena cuando estás a punto de morir de asfixia, porque llevas dos minutos sin respirar, y todo parece pertenecer a otro mundo que nada tiene que ver con tu habitación. El bolso que cuelga de la puerta parece la cabeza de un loco con los ojos desencajados y un leve crujir de la madera hace que tu corazón palpite a mil por horas mientras sudas bajo las sábanas sin conocimiento hasta que te duermes, diría yo, por desmayo del susto… Por que esto nos pasa a todos, ¿no?

Supongo que si tengo tales paranoias será porque creo en los espíritus. Ojalá no creyera, todo sería mucho más fácil. Y puesto que creo en los espíritus, tengo que creer, a la fuerza, en una vida etérea, después de la muerte, la disolución cuerpo- terrestre, alma- celestial, y puesto que, por lo visto creo en el cielo, supongo que tendré que creer en Dios, porque sin él, nada de lo anterior tendría sentido…

No sé, como en mi casa nunca hemos sido demasiado religiosos, sólo por tradición y ya ni eso, pues estoy un poco perdida en esto de la espiritualidad. Lo cierto es que si creer conlleva este tipo de paranoias esquizofrenoides y miedos sinsentido, no sé, creo que prefiero ser atea. ¿Cómo se hace?, ¿Alguien podría ayudarme?

miércoles, 5 de octubre de 2011

Cambio piedras por diamantes

De la misma manera que el dinero llama al dinero, la negatividad atrae a las cosas malas. Un dato real: En una empresa que conozco, de la cual, por razones obvias, no voy a dar el nombre, llevan dos años diciendo que van a echar al personal, que no saben cuantos caerán, ni cuando exactamente, pero que no se sorprendan si un día, van a trabajar y los mandan para casa. Esto es así desde hace unos dos años, pero todavía no han echado a nadie, lo que hace que la presión sea cada día más fuerte sobre cada uno de ellos: “¿Seré yo?, ¿seré yo?...” Lo que sí es real es que desde entonces, llámalo coincidencia o casualidad, tres de los veinte trabajadores han enfermado de cáncer, a otros dos les ha dado un infarto al corazón, uno ha sufrido un cólico nefrítico, y de los restantes no tengo datos, pero seguramente alguno se haya divorciado, o haya envejecido como diez años en tan sólo dos, o se haya dado al alcohol…

Con esto quiero decir que, aunque la situación sea jodidamente jodida, que lo es…, tenemos que hacer un gran esfuerzo por sacar la parte positiva de cada situación, porque siempre hay una parte positiva. Hay cosas que se escapan de las manos, las cuales suceden o dejan de suceder sin que nosotros podamos evitarlo, sin embargo hay otras que podemos controlar a nuestro antojo. Yo hoy he decidido dejar de fumar y empeñar el dinero que gasto en tabaco en un gimnasio. Me he apuntado a clases de Pilates, que era lo más light que había. Eso es algo que me apetece mucho hacer, sin embargo no era consciente de que soy capaz de hacerlo. Cambio una cosa mala por una buena y ya verás como la positividad atrae cosas positivas. Ahora sólo hay que esperar…

Por cierto, estoy cosida de agujetas y me muero por un cigarrito, en este momento me pregunto si será positivo el cambio…

martes, 4 de octubre de 2011

Ánimo opositores!!!

El pasado domingo tuvieron lugar algunos exámenes de oposiciones a la Junta de Extremadura en Cáceres. El diario de Extremadura decía que más de 60.000 personas lucharán por, aproximadamente, 300 puestos de todas las categorías ofertadas. Eso quiere decir que hoy habrá unas 59700 personas desilusionadas, abatidas y deprimidas. Es lógico. De todas maneras, el hecho de aprobar o no, o sacar plaza o no, tampoco garantiza el trabajo de aquí a dentro de un par de años, tal y como están las cosas…

Los foros están que echan humo. Algunos afectados por la subida de nivel de los exámenes, que más que para auxiliares parecían para ingenieros, se desahogan como pueden vociferando improperios contra el sistema. No están indignados, sino lo siguiente. Tres años, cinco y hasta siete de estudio, temarios aprendidos de memoria como si se tratase del padre nuestro, la cabeza repleta de leyes y artículos inútiles en la vida real y todo para nada. Y yo me pregunto: ¿Qué pasaría si toda esta energía negativa concentrada se disparase hacia el exterior?, ¿si toda esta frustración generalizada saliera a las calles?, ¿no pensáis acaso que estamos al borde de una revolución?

No sé qué pasará en el futuro, lo que sí sé es que el Estado ha empeñado un montón de dinero en dar educación a una sociedad que ahora no tiene dónde desempeñarla y eso es peligroso. Hay mucha gente inteligente en paro. Mucho intelectual por ahí suelto, con mucho tiempo libre. Quizás se esté fraguando la “Rebelión de los listos”, como la llamarán en un futuro.

“Pienso luego molesto”, es una frase que leí hace poco en una red social, ese puede ser el lema. Yo pienso que sería mejor: “pienso luego actúo”

Todo pasará un día, como pasan los malos momentos, como pasa el dolor y el sufrimiento. Todo pasará y lo contaremos como una hazaña: “Yo viví la crisis del 2011”, pero esto, ya lo narro en el libro, tendréis que esperar a que se publique, jajaja.

¡Ánimo a todos!, esto nos ha tocado vivir a los que intentamos sobrevivir en estos tiempos, como al que le tocó vivir una guerra civil. Saldremos de esta. Aprovechémonos de la salud, los amigos y el amor, mientras nos dure…

lunes, 3 de octubre de 2011

Para Juan Carlos Santana

Ayer encontré, entre tumultos de papeles insensibles, unos retazos de pasión, escritos de puño y letra por uno de los mayores artistas que jamás ha tenido Llerena. Alma viva, interior de arte, sensibilidad extrema que algún día, cuando faltes, cuando muchos faltemos será cantada, admirada y aplaudida por aquellos que tengan el placer de disfrutarla. Yo he tenido la suerte de conocerte en persona y eso me enorgullece.

Aquí os dejo unos versos. No son míos, sino de este genio de la pintura, y de todo aquello que toque, pues el que lleva el arte en las venas hace arte por condena, de quien un día tuve el honor de ser musa por unos minutos. Dicen así:

Cuando centréis vuestra mirada
Intensa
Sobre la calavera próxima que asiste

Donde el amor tardanza tiene,
Os imagino libre, abierta,
Niña diosa, primogenia.

Donde lo cotidiano que nos ata
Adquiere el leve peso de unas alas
Sin saber se crece y se alza
Sombra más alta que la luz.

Donde se esperan los besos prisioneros que jamás
Mortal, nunca he soñado.

Para Pilar, en las postrimerías de este Febrero que se escapa (2007)
Santana.

Este, que a continuación relato, va acompañado de un maravilloso retrato que el artista esbozó en unos trazos y llevan impregnado la mirada triste de quien lamenta la ausencia de aquel que le da la vida. Dice de la siguiente manera:

Quien diga que la muerte es un obstáculo, no tiene miramiento de fortuna.
Si muero antes de que tu olvido me haya desterrado
Al lugar más recóndito del mundo, con las alimañas,
Donde tu voz, mi moza, no es posible, haré valer mi orgullo entre los muertos
Para peinar tu cabellera de muñeca y poder colorear en tus mejillas
Para que nadie pueda decir que pareces una loca, en ausencia mía.
De esto será testigo inmemorial la tumba que me han dado mis ancestros.
Santana, 25/2/2007

Guardaré estos manuscritos que, seguro, mañana serán un tesoro. Pero, como muy bien dicés tú, tendremos que morir para verlo.