Me cruzo con miles de caras que ocultan miles de almas,
Con miles de historias nunca contadas,
Con risas y angustias, con lamentos y aventuras.
Me cruzo con miles de sentimientos
Que comparto o aborrezco.
Me cruzo con vidas desconocidas
Que quizás conozca algún día.
Me cruzo con madres e hijos,
Con novios inquietos devorando su cariño,
Con hombres mujeriegos, con ancianos nacidos en la guerra,
Con mujeres deprimidas, con alegrías y con penas.
Me cruzo con tantas vivencias, que el mundo entero es pequeño
Para acoger en su lecho los miles de sentimientos.
Somos uno e iguales y aunque todos distintos,
Me cruzo conmigo mil veces al día,
Con otra cara, con otro cuerpo, pero la misma agonía.
Todos soy yo, pero ninguno.
Yo soy tú, somos uno.
Terapia es la historia de una mujer cualquiera que sobrevive a estos años inciertos de crisis económica, intelectual y personal. Una historia narrada en primera persona, que analiza los principales problemas de la juventud actual, con un toque de ironía y humor, y alguna dosis de sentimentalismo.
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viernes, 29 de julio de 2011
Te quiero más que a mi vida, pero no te soporto
Hay cosas de las que es mejor no hablar, porque, sinceramente, no te salen las palabras oportunas, porque no quieres dañar sentimientos de personas cercanas, o simplemente porque no puedes vislumbrar la realidad con la claridad que necesitas para hacer balance, … pero en ocasiones tienes que soltar por la boca toda esa mierda acumulada en el cielo del estómago, pues te produce unos ardores insoportables, que se pueden convertir en úlcera, o incluso en cáncer.
Porque cada vez que me dices dónde voy a ir que esté mejor que a tu lado, se me ocurren mil lugares mejores.
Porque desde que te levantas hasta que te acuestas repites tantas veces mi nombre que me dan cagas de cambiármelo, pues por tu culpa, le he cogido manía.
Porque no valoras lo que yo hago, ni como lo hago, muy al contrario, criticas cada una de mis acciones.
Porque mal piensas, desconfías y difamas mi forma de actuar en cada momento, sin haberte dado yo un motivo para hacerlo.
Porque controlas cada uno de mis pasos, cuando entro y cuando salgo, sabiendo a ciencia cierta que yo limito mis movimientos por tu culpa.
Porque me dices, mil veces al día, que en esta casa mandas tú, relegando mi opinión al pozo del olvido.
Porque celas todo lo que yo quiero y no me valoras por miedo a perderme.
Porque nunca reconoces el daño que tus palabras me hacen.
Porque no pides perdón y me haces sentir culpable por cosas de las que yo no tengo la culpa.
Porque no me das una alegría, una sorpresa, un regalo, un beso, un abrazo… y sin embargo esperas impaciente que te estemos agasajando a ti.
Porque a veces dudo de que me quieras sincera y desinteresadamente.
Por eso, y por un montón de cosas más, te quiero más que a mi vida, madre, pero no te soporto.
Porque cada vez que me dices dónde voy a ir que esté mejor que a tu lado, se me ocurren mil lugares mejores.
Porque desde que te levantas hasta que te acuestas repites tantas veces mi nombre que me dan cagas de cambiármelo, pues por tu culpa, le he cogido manía.
Porque no valoras lo que yo hago, ni como lo hago, muy al contrario, criticas cada una de mis acciones.
Porque mal piensas, desconfías y difamas mi forma de actuar en cada momento, sin haberte dado yo un motivo para hacerlo.
Porque controlas cada uno de mis pasos, cuando entro y cuando salgo, sabiendo a ciencia cierta que yo limito mis movimientos por tu culpa.
Porque me dices, mil veces al día, que en esta casa mandas tú, relegando mi opinión al pozo del olvido.
Porque celas todo lo que yo quiero y no me valoras por miedo a perderme.
Porque nunca reconoces el daño que tus palabras me hacen.
Porque no pides perdón y me haces sentir culpable por cosas de las que yo no tengo la culpa.
Porque no me das una alegría, una sorpresa, un regalo, un beso, un abrazo… y sin embargo esperas impaciente que te estemos agasajando a ti.
Porque a veces dudo de que me quieras sincera y desinteresadamente.
Por eso, y por un montón de cosas más, te quiero más que a mi vida, madre, pero no te soporto.
jueves, 28 de julio de 2011
No valgo para tomar decisiones
Cuando empecé a mandar el libro de Terapia a las editoriales, todo era un mundo por descubrir. He tenido que leer páginas y páginas de “edita tu libro”, o “cómo presentar un a propuesta a una editorial”, o "lo que hay que evitar", o "ten cuidado con las editoriales" o mil cosas más. Las dos primeras editoriales que me contestaron me dijeron que por masificación de manuscritos por valorar, se veían obligados a devolver los que les iban llegando hasta trascurridos unos seis meses. Seguí leyendo páginas y páginas sobre opciones de edición y en todas ponía que editar un libro, sobre todo si eres un escritor novel, no es nada fácil, pero no hay que perder esperanzas ni desanimarte en el arduo trabajo de buscar una editorial que se ajuste a tus necesidades y posibilidades. Apenas han trascurrido dos meses y ahora me veo con un problema aún mayor. En mi afán de no tirar la toalla, y puesto que soy muy pesada cuando algo me interesa, no he desistido de enviar y enviar a una y otra editorial mi manuscrito, y ahora me encuentro en la tesitura de tener que elegir entre más de veinte editoriales interesadas e publicarlo, y aumentando cada día. ¡Manda cojones!, ¿Cuál elijo?, no me quiero equivocar, y es muy complicado, pues hay que tener en cuenta muchos pequeños detalles.
Lo que nació casi por desafíos del azar, como una broma, está a punto de convertirse en una realidad , y lo quiero hacer bien. Sé que el libro os va a encantar a todos los que leéis este blog, porque si os gusta las cuatro reflexiones tontas que hago aquí, el libro, que está hecho muy a conciencia y con mucha sustancia, os va a enloquecer. No hay nadie que no se pueda sentir identificado en algún punto, y os garantizo carcajadas y alguna que otra lagrimilla. Ahora sólo me queda el ofrecéroslo de la manera más profesional, pues vuestro apoyo incondicional se lo merece.
Gracias a todos. Que Dios nos asista, o el diablo, o quien sea que tenga poder absoluto... Estoy cagada de miedo, es para mí mucha responsabilidad. Tengo confianza en que todo va a ir bien, pero ¿y si no?, ¿y si me equivoco?
Lo que nació casi por desafíos del azar, como una broma, está a punto de convertirse en una realidad , y lo quiero hacer bien. Sé que el libro os va a encantar a todos los que leéis este blog, porque si os gusta las cuatro reflexiones tontas que hago aquí, el libro, que está hecho muy a conciencia y con mucha sustancia, os va a enloquecer. No hay nadie que no se pueda sentir identificado en algún punto, y os garantizo carcajadas y alguna que otra lagrimilla. Ahora sólo me queda el ofrecéroslo de la manera más profesional, pues vuestro apoyo incondicional se lo merece.
Gracias a todos. Que Dios nos asista, o el diablo, o quien sea que tenga poder absoluto... Estoy cagada de miedo, es para mí mucha responsabilidad. Tengo confianza en que todo va a ir bien, pero ¿y si no?, ¿y si me equivoco?
miércoles, 27 de julio de 2011
Nada es imposible
La madurez que vamos adquiriendo nos va enseñando conocimientos de mucha utilidad en la vida. Si yo hubiera sabido lo que ahora sé con tan sólo dieciocho años, seguro que me iba todo mejor, pero claro, hubiera dejado de vivir muchas, muchas cosas, pues son las decepciones, los fracasos lo que nos van convirtiendo día a día en personas.
Yo he aprendido que todo puede ser posible. Sólo necesitas ilusión, constancia y atrevimiento para conseguir lo que uno quiere. Y sobre todo, grandes dosis de paciencia, pues las cosas importantes no vienen de la noche a la mañana, ni basta con desearlas con fuerza, para que se produzcan.
Mi hermana es una gran fan de Bom Jovi. Ella, como integrante de los ochenta en sus años mozos, protagonista de las modas de las faldas pantalón y los pelos escardados, ha conocido la trayectoria de este grupo desde sus comienzos. Le pregunté una vez que si le gustaría ir a un concierto de Bom Jovi, y ella, que nunca se enfada ni altera, me dijo, como una energúmena poseída.
- no me digas tonterías, con las responsabilidades que yo tengo, hijos, casa, trabajo… nunca, nunca, pero nunca nunca jamás, ni en sueños, ni aunque me tocara la primitiva, nunca podría hacer eso, así que no me preguntes tonterías irrealizables, ni hechos imposibles, porque me hacen pensar en la mierda de vida que llevo y me pone de muy mala leche, ¿Vale?
Entonces yo le pregunté:
- ¿Pero te gustaría o no te gustaría?
- Pues claro que sí, Pili. Sería para mí como un sueño… Pero ya te digo, es imposible que se pueda realizar. No podría aunque quisiera...
He de decir que mi hermana no va de vacaciones, no sale a ningún sitio, cuando coge unos días libres en el trabajo, aprovecha para hacer cosas que los demás días no le da tiempo, como arreglos de la casa, ir de compras y poco más. Ella es todo lo mejor que nadie se puede imaginar en una persona. Se merece el mundo entero, pero disfruta de poco...
Bueno, este domingo vamos a Lisboa a ver a Bom Jovi. Espero que sea un gran concierto. Por mi hermana, y por todos los que vamos…
Yo he aprendido que todo puede ser posible. Sólo necesitas ilusión, constancia y atrevimiento para conseguir lo que uno quiere. Y sobre todo, grandes dosis de paciencia, pues las cosas importantes no vienen de la noche a la mañana, ni basta con desearlas con fuerza, para que se produzcan.
Mi hermana es una gran fan de Bom Jovi. Ella, como integrante de los ochenta en sus años mozos, protagonista de las modas de las faldas pantalón y los pelos escardados, ha conocido la trayectoria de este grupo desde sus comienzos. Le pregunté una vez que si le gustaría ir a un concierto de Bom Jovi, y ella, que nunca se enfada ni altera, me dijo, como una energúmena poseída.
- no me digas tonterías, con las responsabilidades que yo tengo, hijos, casa, trabajo… nunca, nunca, pero nunca nunca jamás, ni en sueños, ni aunque me tocara la primitiva, nunca podría hacer eso, así que no me preguntes tonterías irrealizables, ni hechos imposibles, porque me hacen pensar en la mierda de vida que llevo y me pone de muy mala leche, ¿Vale?
Entonces yo le pregunté:
- ¿Pero te gustaría o no te gustaría?
- Pues claro que sí, Pili. Sería para mí como un sueño… Pero ya te digo, es imposible que se pueda realizar. No podría aunque quisiera...
He de decir que mi hermana no va de vacaciones, no sale a ningún sitio, cuando coge unos días libres en el trabajo, aprovecha para hacer cosas que los demás días no le da tiempo, como arreglos de la casa, ir de compras y poco más. Ella es todo lo mejor que nadie se puede imaginar en una persona. Se merece el mundo entero, pero disfruta de poco...
Bueno, este domingo vamos a Lisboa a ver a Bom Jovi. Espero que sea un gran concierto. Por mi hermana, y por todos los que vamos…
martes, 26 de julio de 2011
Las cosas que hemos ido perdiendo
Anoche no podía dormir. Demasiadas cosas en la cabeza. Estuve pensando mil idioteces y entre ellas me acordé de las cosas que hemos dejado de hacer en virtud de un bienestar aparente.
Recordé lo bonito que era escribir cartas y lo emocionante de recibirlas. Hoy en día el único que me manda cartas es el del BBVA. Al menos una a la semana. Yo creo que le gusto…
Otra cosa que hemos dejado de tener son fotografías físicas de momentos concretos. Sentarnos todos a la mesa e irnos pasando las fotos acumuladas desde años inmemorables. Esta es de cuando cumpliste dos añitos, esta es de cuando fuimos a Madrid. Ahora para ver fotos te tienes que poner frente al ordenador y decir estas 1432 son de cuando fuimos a Madrid… No es lo mismo.
También recordé cuando llamábamos a la radio para pedir esa canción que nos encantaba, y se la dedicábamos a los amigos, a los primos, a los padres, a los vecinos… y así hasta el infinito. Y esperabas impaciente a que pusiese tu canción, con la cinta preparada para darle al REC justo cuando saliese. Que la mayoría de las veces salía el tío hablando en medio de la canción.
El sabor de una natilla. Esa natilla que te compraba tu madre a ti nada más, porque estabas malita y te dolía la garganta o tenías fiebre, y la saboreabas como un placer sin igual, que con suerte disfrutabas un par de veces al año.
O estas noches de verano de calor bochornoso, que sacábamos un colchón a la terraza y nos acostábamos contando estrellas fugaces, porque, por su puesto, no había aire acondicionado ni nada para paliar ese calor atroz de algunas noches estivales.
Comerte un Micolapis con ansia, sólo para ver si te ha tocado otro.
Venir chorreando del colegio, porque justo cuando salías ha empezado a caer una tromba de agua, y cuando llegas a casa, tu madre te riñe por haberte mojado. Como si tú tuvieses el poder de hacerte impermeable, pero no lo hubieses hecho, porque no te ha dado la gana. ¡Pídele cuentas a Dios, que manda la lluvia!, solía yo decirle a mi madre…
Ver Superman por primera vez y tirarte un mes con un trapo enganchado al jerséis por los picos…
No tener noción del tiempo en todo el día, hasta el punto de decir: “me voy pa casa que está haciéndose de noche”
Un bocadillo de Nocilla, o de fuagrás, o de ambas cosas a la vez… ¿Por qué ya no se ven niños con bocadillos, si es uno de los placeres más grande que hay en la vida?
Las constantes mentiras que te decía tu madre, a modo de educación, para que hicieras o dejaras de hacer las cosas. Yo recuerdo cuando mi madre me dijo que una niña había muerto por echarle seis cucharadas de Cola Cao a la leche, y yo me tiré años calculando exactamente mis cinco cucharadas y media, para no llegar a la dosis mortal.
No sé, a veces me da tanta pena que la vida cambie…
Recordé lo bonito que era escribir cartas y lo emocionante de recibirlas. Hoy en día el único que me manda cartas es el del BBVA. Al menos una a la semana. Yo creo que le gusto…
Otra cosa que hemos dejado de tener son fotografías físicas de momentos concretos. Sentarnos todos a la mesa e irnos pasando las fotos acumuladas desde años inmemorables. Esta es de cuando cumpliste dos añitos, esta es de cuando fuimos a Madrid. Ahora para ver fotos te tienes que poner frente al ordenador y decir estas 1432 son de cuando fuimos a Madrid… No es lo mismo.
También recordé cuando llamábamos a la radio para pedir esa canción que nos encantaba, y se la dedicábamos a los amigos, a los primos, a los padres, a los vecinos… y así hasta el infinito. Y esperabas impaciente a que pusiese tu canción, con la cinta preparada para darle al REC justo cuando saliese. Que la mayoría de las veces salía el tío hablando en medio de la canción.
El sabor de una natilla. Esa natilla que te compraba tu madre a ti nada más, porque estabas malita y te dolía la garganta o tenías fiebre, y la saboreabas como un placer sin igual, que con suerte disfrutabas un par de veces al año.
O estas noches de verano de calor bochornoso, que sacábamos un colchón a la terraza y nos acostábamos contando estrellas fugaces, porque, por su puesto, no había aire acondicionado ni nada para paliar ese calor atroz de algunas noches estivales.
Comerte un Micolapis con ansia, sólo para ver si te ha tocado otro.
Venir chorreando del colegio, porque justo cuando salías ha empezado a caer una tromba de agua, y cuando llegas a casa, tu madre te riñe por haberte mojado. Como si tú tuvieses el poder de hacerte impermeable, pero no lo hubieses hecho, porque no te ha dado la gana. ¡Pídele cuentas a Dios, que manda la lluvia!, solía yo decirle a mi madre…
Ver Superman por primera vez y tirarte un mes con un trapo enganchado al jerséis por los picos…
No tener noción del tiempo en todo el día, hasta el punto de decir: “me voy pa casa que está haciéndose de noche”
Un bocadillo de Nocilla, o de fuagrás, o de ambas cosas a la vez… ¿Por qué ya no se ven niños con bocadillos, si es uno de los placeres más grande que hay en la vida?
Las constantes mentiras que te decía tu madre, a modo de educación, para que hicieras o dejaras de hacer las cosas. Yo recuerdo cuando mi madre me dijo que una niña había muerto por echarle seis cucharadas de Cola Cao a la leche, y yo me tiré años calculando exactamente mis cinco cucharadas y media, para no llegar a la dosis mortal.
No sé, a veces me da tanta pena que la vida cambie…
lunes, 25 de julio de 2011
¿A quién le importa?
Se hace de rogar, pero parece que el verano por fin, empieza a asomar la cabecita… En vista de que seguimos sin tener planes profesionales, habrá que hacer planes vacacionales… Las editoriales deben estar de vacaciones también, así que, si ellas pueden, ¿por qué no yo?.
Necesito ideas para pasarlo de puta madre gastando poco. ¿Se os ocurre algo? Yo soy muy sencilla, soy de pasarlo bien con cualquier gilipollez, vamos, que me sacan de casa y, para mí eso ya es estar de vacaciones, así que no va a ser muy difícil. Necesito, sólo, salir de mi casa y sobre todo de mi pueblo, porque no soporto que mujeres que apenas conozco, me paren por la calle para preguntarme: “¿Ahora estás aquí?, ¿no estás trabajando?...” y cosas de esas, que me dan ganas de contestarles: “A ver, señora, ¿yo le debo a usted dinero?, entonces ¿qué mierda le importa si estoy trabajando o no?, ¿le preocupa mi situación laboral por algo en especial, o es sólo mala leche?”
Tengo que cambiar el chip de sociópata. Tengo que saber embellecer la realidad, como todas estas personas que se esfuerzan en aparentar una perfección inexistente en sus vidas. Tengo que contestar diciendo: “Sí, estoy trabando, lo que pasa es que trabajo por mi cuenta, en mi casa. Soy escritora y estoy novelando una historia ajena, es la tercera de mis novelas.” La realidad no dejará de ser que estoy en paro, sin un duro y con una preocupación que va incrementando al tiempo que se va agotando mis meses de prestación por desempleo, pero a quién le importa eso. Creo que embellecer la realidad es mucho más interesante.
Necesito ideas para pasarlo de puta madre gastando poco. ¿Se os ocurre algo? Yo soy muy sencilla, soy de pasarlo bien con cualquier gilipollez, vamos, que me sacan de casa y, para mí eso ya es estar de vacaciones, así que no va a ser muy difícil. Necesito, sólo, salir de mi casa y sobre todo de mi pueblo, porque no soporto que mujeres que apenas conozco, me paren por la calle para preguntarme: “¿Ahora estás aquí?, ¿no estás trabajando?...” y cosas de esas, que me dan ganas de contestarles: “A ver, señora, ¿yo le debo a usted dinero?, entonces ¿qué mierda le importa si estoy trabajando o no?, ¿le preocupa mi situación laboral por algo en especial, o es sólo mala leche?”
Tengo que cambiar el chip de sociópata. Tengo que saber embellecer la realidad, como todas estas personas que se esfuerzan en aparentar una perfección inexistente en sus vidas. Tengo que contestar diciendo: “Sí, estoy trabando, lo que pasa es que trabajo por mi cuenta, en mi casa. Soy escritora y estoy novelando una historia ajena, es la tercera de mis novelas.” La realidad no dejará de ser que estoy en paro, sin un duro y con una preocupación que va incrementando al tiempo que se va agotando mis meses de prestación por desempleo, pero a quién le importa eso. Creo que embellecer la realidad es mucho más interesante.
viernes, 22 de julio de 2011
Hoy no tengo fuerzas...
Hay días que, realmente, no sé qué es lo que quiero,
Que me desespero y no entiendo, cuales son mis deseos,
Que me miro en el espejo y no veo mi reflejo,
Que me agoto sin trabajo, que ni siento, ni padezco.
Odio estos días en que no soy persona.
Soy un alma vagabunda, errante y sola.
Soy un yoquesé, un queseyó aislada,
Al que todos aman y a la vez abandonan.
El universo entero es mucho rival.
Yo sólo soy una mujer, que no sabe dónde va.
La angustia no es opción, para el que tiene sueños
De verse algún día una princesa, habitando su propio reino.
No me dejes aquí sola, rodeada de recuerdos,
Llévame al paraíso, cuéntame mil cuentos,
Dime mil mentiras, envueltas en mil besos.
No me dejes aquí sola, entre ruinas de deseos.
Que me desespero y no entiendo, cuales son mis deseos,
Que me miro en el espejo y no veo mi reflejo,
Que me agoto sin trabajo, que ni siento, ni padezco.
Odio estos días en que no soy persona.
Soy un alma vagabunda, errante y sola.
Soy un yoquesé, un queseyó aislada,
Al que todos aman y a la vez abandonan.
El universo entero es mucho rival.
Yo sólo soy una mujer, que no sabe dónde va.
La angustia no es opción, para el que tiene sueños
De verse algún día una princesa, habitando su propio reino.
No me dejes aquí sola, rodeada de recuerdos,
Llévame al paraíso, cuéntame mil cuentos,
Dime mil mentiras, envueltas en mil besos.
No me dejes aquí sola, entre ruinas de deseos.
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