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jueves, 31 de julio de 2014

Dirección General de Tráfico

Hoy he escuchado una noticia curiosa: las infracciones en carretera, tales como aumento de la velocidad permitida y otras acciones censurables, han aumentado de una forma espectacular este año. Y yo me pregunto ¿a qué puede ser debido?, ¿Qué motivo externo puedo alterar de una forma tan violenta nuestra conducta al volante? Yo tengo la respuesta: la radio. Uno coge el coche, cansado del trajín de la semana, con ganas de llegar al pueblo para descansar el ruido, de las prisas, de las sirenas de policía, de los empujones en el metro, de la comida basura… sin pensar en si vas a llegar a fin de mes, ni en cuánto tiempo durará tu trabajo, ni en esas sandalias tan chulas que no te compraste, porque no quieres que ningún pensamiento negativo te joda el apacible fin de semana. Ni siquiera las retenciones a la salida de Madrid (retenciones de entre una y dos horas, dependiendo del horario que elijas para salir) en esta época estival van a poder minar tu optimismo. Tranquilo enciendes un cigarrillo, bajas la ventanilla del coche, y pones la radio buscando esa emisora de música tranquila, relajada a la par que festiva, que te empieza a abrir las puertas hacia un finde de ensueño. Pero de repente: son las cinco, las cuatro en Canarias, informativos. La has cagado, la has cagado por completo sin saberlo, porque tú, ignorante de la vida, en ese momento piensas: “las noticias, qué bien! A ver qué ha pasado en el mundo, que con tanto curro no he tenido tiempo ni de ver, oír o leer lo que pasa en mi querido país” Y aquí empieza una narración continuada de acontecimientos que suele durar entre cinco y diez minutos y ofrece, así de golpe y porrazo una serie de atropellos, fraudes, mentiras, tomaduras de pelo, más fraude, recortes y medidas para sopesar los fraudes, injusticias, encubrimientos, miles de millones de euros que no nos caben en la cabezota, tapaderas, robos, mafias públicas, cortes de manga y un sinfín de atropellos legales que le ponen a uno la sangre negra, y es entonces cuando el veneno te va subiendo a la cabeza y el nivel de estrés es tal que ya no sabes ni lo que dices ni lo que piensas, sólo se te ocurren una serie de atrocidades que, como si fuera un sueño del que no te quieres despertar, te gustaría cometer, y la sonrisa malévola asoma a la comisura de tus labios, mientras tu mujer, en el asiento de al lado te pregunta, mientras hace cuentas mentales: en qué piensas, cariño?? Y tú le contestas: nada, amor, que te quiero mucho!! Pero la idea sigue ahí, dando vueltas, como una fantasía, y miras al conductor del coche de al lado y él te devuelve esa mirada asesina (él también va escuchando las noticias), y se te cuela un coche en  la incorporación y te cagas en su puñetera madre y cuando por fin sales del atasco, con un montón de pensamientos asesinos en la cabeza, pisas sin querer y de la misma rabia que llevas dentro, el acelerador un poco más de la cuenta, y te pasas la salida y haces una pirula por que el mundo está loco y ya no te importa nadaaaaaaaaaa…
Y la cosa es así.
NO PODEMOS CONDUCIR POR TI,
PERO PODEMOS PONERTE LA LECHE NEGRA

MINISTERIO DE ESPAÑA 

viernes, 6 de junio de 2014

El Renacimiento español

He vuelto a escribir porque he vuelto a creer. He salido del pozo de la inmundicia, de la suciedad, la mentira, la crueldad, la injusticia, la nada… para darme cuenta de que un mundo diferente es posible, que no estaba todo escrito, que estamos asistiendo al nacimiento de la nueva era, y nacer siempre es bonito, aun a sabiendas de que quizás la vida no sea como nosotros deseamos, ni siquiera como esperamos, ni menos aún como debería ser… pero estamos naciendo, no saliendo, sino naciendo, pues el mundo que se presenta a nuestros ojos hoy se antoja diferente para poder ser posible, porque si no es diferente no tiene razón de ser.

Disculpa a todo aquel que se mostró interesado en el blog creyendo que hablaría de arte o literatura.

 Hoy me llena de orgullo y satisfacción comprobar que toda la tinta corrida (en sentido románticamente figurado) no ha sido en vano. Hoy muchos escritores pueden estar orgullosos: Juan José Millás, Saramago, Pérez Reverte y tantos otros… No dejéis de leerlos, ellos han sentado las bases del cambio. Pero también Periodistas: Jordi Evolé, Ana Pastor, Antonio Garrido o, por supuesto, Iñaki Gavilondo. La derrota, para algunos de ellos, nunca fue un fracaso. Y quisiera mencionar otras voces anónimas (la mayoría de ellas) que se alzaron para denunciar ante oídos sordos todo un sistema bien entramado y que parecía inviolable, que cada día se presentaba más cruel, interesado y destructivo: jueces, profesores, personal del servicio público de salud, estudiantes, vecinos de distinta índole… vamos, lo que venía siendo una pandilla de frikis desarrapados, piojosos y violentos. Tantos millones de corazones puros no podían quedar en el olvido.

Una vez, aún aferrada a la lealtad y honestidad del pueblo español, imploré a este colectivo de ciudadanos que hiciéramos piña. Somos más y mejores, dije entonces. Por fin hoy este sueño se ha cumplido. No será fácil. Nadie dijo que lo fuera. Pero es necesario y con eso basta.

Las escusas se acaban. Los argumentos caen por su propio peso. El tiempo lo pone todo en su sitio y el tiempo, amigos, ya ha pasado. Nos toca decidir cómo queremos que sea nuestro país y empezar a trabajar para conseguirlo.


Gracias por devolverle la esperanza a gente a las que ya no les quedaba nada por perder. Larga vida a PODEMOS, salud y república!!!

jueves, 5 de junio de 2014

Pero nunca nos quitarán... la libertaaaaaaaaa

“ Libertad”, bonita palabra. Amplia en su significado y a menudo equívoca. Nunca confundir “libertad” con “libertinaje” si no quieres caer en las redes de ti mismo. Son las redes más difíciles de las que escapar.

 “Libertad” es mucho más sencillo que el cúmulo de connotaciones que lleva de por sí atribuido y atribulado la propia palabra. “Libertad” es tomarte unas cervezas con amigas y decir en cada momento lo que piensas sin pensarlo, sin temor a caer en la indecencia, en la crueldad, el sadismo (incluso en el canibalismo), en lo tendencioso o vulgar. “Libertad” es hablar y reír y reír y hablar, hasta que llega un momento que, de tanto reír, tienes que llorar, y vociferas tus ideas locas sin atender a que, en el velador de al lado la censura acecha, escondida, envidiosa de no morirse de risa, como tú. “Libertad” es verte a ti mismo como al más miserable de los seres humanos y no importante un pimiento, porque en ese momento lo único que importa es la risa. "Libertad" es hacer cosas sin sentido, sin miedo y sin reproches. “Libertad” es respirar hondo y sentirse vivo. “Libertad” es hacer lo que tienes que hacer con ilusión y optimismo. “Libertad” es amar en todo momento…


Podrán quitarnos poco a poco, como sanguijuelas, las raciones medidas que alimentan nuestros cuerpos, podrán robarnos, como gusanos, un proyecto de vida humilde y rica, podrán apoderarse de la dignidad que ellos que no han sabido lograr..., pero nunca, nunca jamás podrán quitarnos … la libertaaaaaaaaaaaaaa!!!


martes, 9 de julio de 2013

El gran mundo interior de un parado medio

Hoy me ha llegado una carta del Sexpe (Servicio Extremeño Público de Empleo)… espera que me da la risa…
Inciso: [Me hace gracia toda esta gente que, aunque de buena voluntad, siempre me dice que mantenga las esperanzas, que ya veré como en el momento que menos me lo espere, que tenga fe, que mantenga la ilusión y el optimismo, que la actitud frente a las adversidades es algo muy importante, blablablá, blablablá…]
… he abierto la carta del Sexpe con toda la ilusión, esperanza, fe y optimismo del mundo entero, pues hoy bien era un día que no me esperaba nada, y todo este bagaje de buen rollo se ha caído al suelo al ver que, cómo no, sólo se trataba de una cita rutinaria de control al parado. Bueno, quien dice una cita dice seis, dividida en tres días alternados, a dos visitas por día en horarios divergentes, ¿…? Y yo me pregunto: ¿qué interés puede suscitar controlarme con tanto ahínco a mí, que no cobro prestación alguna por desempleo? ¿Qué ventaja o provecho útil puedo sacar yo de esto? ¿Mantener los tres meses que tengo de antigüedad en el paro? Pues no lo sé, no lo supe hasta que me acerqué a la oficina del Sexpe (es lo que tenemos los parados, mucho tiempo y ganas para tocar las pelotas). Entonces, justo en ese momento en el que abrí la puerta y sentí el frescor del aire acondicionado soplar en mis sienes humeantes, justo cuando inhalé aquel olor a limpio y me atrajo la luz blanca y pura, justo allí parada en un abismo entre el cielo y el infierno, justo en aquel momento fue cuando descubrí por qué se me cita en tres días alternativos para dos visitas por día: Una empleada joven le dijo a su compañera que tenía que ir a la farmacia y ésta le contestó que la acompañaba, entonces una tercera se levantó y les dijo en voz alta: “Esperadme que voy con vosotras al centro. Tengo que ir al entierro a dar la cabezá” y se marcharon las tres tan felices… entonces miré a la sala donde están dispuestas las mesas de atención al cliente. No estoy segura de si son siete u ocho mesas con sus correspondientes administrativos. De ellas sólo una estaba operativa. Las demás, huérfanas, sin ley ni orden, llenas de papeles desordenados, abandonados, observaban la lánguida estampa. No sé dónde estaría el resto del personal, pero haciéndome eco de los quehaceres de las tres empleadas que huyeron justo cuando yo entraba, puedo adivinar que los demás tenían que estar también en importantísimos trámites. Y me vino la luz: No es que me tengan que controlar a mí. Tienen que justificar que trabajan en algo, pues dada la ausencia de trabajo para ofertar y también de cursos de formación o cualquier otra cosa que facilite  de alguna manera la más que complicada entrada al mundo laboral, no les quedan a los pobres mucho en qué entretenerse. Es como si un agente de seguridad fingiera un robo en el centro en el que trabaja para justificar la necesidad de su puesto de trabajo. Aún esto último me parece más honrado, pues en ningún momento el agente de seguridad atenta contra la fe, la ilusión, el optimismo, esperanza y actitud de gente humilde que implora un puesto de trabajo.


martes, 7 de mayo de 2013

La fuente de la eterna juventud


Nos equivocamos tantas veces… tantas que al final sólo conseguimos vivir en una eterna y oscura equivocación. Yo por mi parte, queridos mortales, puedo decir orgullosa que he visto la luz. Cierto es que en estos tiempos de oscurantismo en general, en el que los días siguen absurdos los unos a los otros como ovejas ciegas, superándose entre ellos a nivel de engaños, mentiras, escusas, gilipolleces y poca vergüenza, llega un momento en el que es, cuanto menos, complicado, discernir sobre la autenticidad de los hechos. No nos damos cuenta de que entre tanta palabrería existe una realidad, que es justo la que nos concierne a nosotros mismos y a nadie más. Y sin embargo, ¿qué haces tú para salir de la crisis? No. No te estoy preguntando qué haces por el déficit, el paro, la prima de riesgo, la marca España, la educación o la justicia, te pregunto qué estás haciendo para salir de tu crisis personal.

Nos hemos comido tantas mentiras que nos hemos hecho inmunes a ellas. Nosotros, la sociedad más preparada de toda la historia de nuestro país. Y sin embargo eso no ha impedido que nos sigan tratando como idiotas. Esto hace que me pregunte, ¿de verdad es la sociedad más preparada que ha existido nunca una que se ríe de quien le roba mientras pide para comer y que olvida todos los agravios sufridos cuando hay un partido de futbol importante? No lo sé, yo tengo mis dudas. Pero esto me hace pensar que si ser la sociedad más preparada te sirve para tolerar la clase de ultrajes que estamos tolerando, preferiría ser miembro de una sociedad analfabeta o ignorante, al menos eso nos daría una excusa perfecta para no saber qué hacer al respecto.

Con esto quiero dejar claro, porque empiezo a ver que desvarío, que la educación no es el problema de los males que acechan hoy día, y aunque sí puede ser un problema del mañana, la generación JASP, (todos los de mi quinta sabéis qué quería decir) no ha podido remediar el estado antisocial y procapital en el que naufragamos hoy. El problema es sólo político. No le deis más vueltas. Pero no político actual, sino que es un problema de fondo, una concepción equívoca del sistema político-económico de nuestro país, que hasta ahora no ha habido razón o necesidad de ser desmantelado. Y un apunte más, como no seamos nosotros, la generación JASP, los que lo remedien, mucho me temo que las generaciones venideras no tendrán nada que hacer contra un sistema establecido desde hace décadas.

¿A qué viene tanto rollo, Pili?, ¿a dónde quieres ir a parar?, ¿por qué el título de esta entrada? Muy sencillo, necesitaba hacer esta introducción tosca y chapucera de mi sentimiento ante la situación actual (que es el sentimiento de unos cuantos), para contaros el descubrimiento, ¿qué digo descubrimiento?, el alumbramiento que tuve el otro día en una conversación banal con mi hermana, dando un paseo. Los hechos fueron los siguientes:
Iba mi hermana quejándose, como de costumbre, de sus cosas: del dinero, la hipoteca, los niños y sus exigencias, los aconteceres diarios del trabajo, el poco tiempo y esas cosas de las que se quejan las personas adultas y de repente, así, como ofuscada con el mundo, me pregunta que cuándo voy a tener hijos, que ya tengo una edad. Yo le dije que tener hijos no era mi prioridad en este momento. Hay muchas, muchísimas cosas que tengo que hacer antes de ser madre, por ejemplo, dejar de vivir con mis padres, convivir con mi novio, tener una casa (propia o en alquiler) donde estén mis cosas, en vez de tenerlas todas por ahí repartidas en cajas. Una casa, aunque sea vieja y pequeña, qué menos, ¿no?, con mi edad… tener un sitio que sea mío y en el que sólo mande yo, que no tenga que pedir permiso para cambiar un mueble o poner algo. Creo que eso es fundamental. Pero claro, todo eso no lo puedo tener hasta que no consiga un trabajo que me proporcione cierta estabilidad en la vida. Yo no puedo ir con un chiquillo de un sitio para otro sin tener un lugar estable en el que morar. Entonces me contestó: Es que entonces no vas a ser madre nunca, tienes que madurar. Y yo le respondí: Bueno, quizás no sea madre nunca, no todo el mundo tiene por obligación que acarrear una criatura más a este mundo, pero te puedo garantizar que estoy haciendo lo imposible por tener todo lo que te he dicho, lo que pasa es que la situación económico- política actual no me permite tener un trabajo estable, por lo tanto, tener una casa, por lo tanto, convivir con la persona que quiero, y por lo tanto, vivir la maravillosa experiencia de ser madre… Sin embargo, y muy a mi pesar, me veo obligada a seguir viviendo bajo el techo paterno, ver a mi novio de higos a brevas, hacer el amor hasta la extenuación, salir de fiesta hasta por la mañana e incluso ponerme a estudiar de nuevo, pues ya sabemos que con mi licenciatura, mi máster, mis cursos y mi experiencia laboral no voy a ninguna parte. No soy yo, es la situación político-económica actual la que no me deja ser adulta. Así que, querida hermana, hasta que no salgamos de la crisis me veo obligada a seguir siendo joven, así cumpla dos cuarenta!!!
La fuente de la eterna juventud es el PP y sus medidas para atajar la crisis!!!

jueves, 25 de abril de 2013

Amor a saldo


Se vende amor aprecio de cariño.
Compra mi amor,
Compra, mi amor,
Que hoy lo regalo.

Vendo calor con besos y abrazos,
Los cien primeros ganan un corazón a pedazos.

Venid a comprar, lo damos a saldo.
Se vende el sentimiento a precio de garbanzos.

Venid, huérfanos del mundo,
A comprar con billetes
El sentimiento honesto
De miles de gente.

Comprar sonrisas, comprad ilusiones.
Tus sucios billetes no tienen corazones.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Ángeles terrenales


Estos hechos que a continuación narro, acontecieron en Madrid, allá por el año 2006, cuando no conocíamos más crisis que la de los 40, ni más depresión que la pos- vacacional. Había una chica tímida, provinciana que se buscaba la vida por primera vez en al capital,  trabajando como azafata de una marca de tabacos en un estanco y un día conoció a una persona muy especial. Sólo la vio una vez, aquel día, pero no se trataba de una persona cualquiera, sino que es este tipo de personas que se quedan grabadas en la memoria para siempre jamás.
Me tengo que remontar unos cuantos años atrás, quizás diez, para poner en pié la historia. Se trata de una típica historia de amor: chico conoce chica, se gustan, salen durante un tiempo y finalmente se casan. Bueno, más que finalmente, inicialmente, pues la historia comienza justo aquí. Cuando por fin están casados, ella le revela a su ya marido un secreto que le ha estado ocultando durante todo el tiempo. Llamémosle a la chica María y a él Paco.
-          Paco, hay algo que no te he dicho de mí, tienes que perdonarme, pero me han dado tantos palos en la vida que me tenía que asegurar de que tú eras diferente, tal y como eres.
Paco, completamente extrañado, pues creía conocer todos y cada uno de los secretos más íntimos de su mujer le preguntó:
-          ¿Qué puede ser?, a estas alturas creo que te conozco a la perfección.
-          Y así es, contesta ella. Conoces todo lo que tienes que conocer de mí, pero hay un pequeño detalle que no sabes y probablemente cambie nuestras vidas.
-          Pues no me hagas más sufrir y dímelo ya, por favor.
-          Sabes que mi padre era militar.
-          Sí.
-          Bueno, en realidad tenía un alto cargo militar y, a parte de eso, era heredero de una gran fortuna familiar. Al ser yo, hija única soy la propietaria de esa fortuna, que actualmente administra mi madre, con la ayuda de un buen número de contables.
-          No me lo puedo creer. ¿De verdad?
-          Sí, antes de ti he tenido algunos pretendientes, ya lo sabes, pero más que pretenderme a mí, pretendían mi dinero. Es por eso que no te he dicho nada hasta ahora, t quería demasiado, y quería estar segura de que tú también me querías a mí. Esa es también la causa por la que mi madre te mira con recelo, siempre me sobre protege. La casa de mi madre es la antigua casa de mi abuela materna, más humilde. Tenemos muchas propiedades y ahora que eres mi marido, tú también las tienes.
A partir de entonces vivieron una vida acomodada, Paco siguió trabajando de fisioterapeuta, aunque cada vez trabaja menos, porque María estaba constantemente organizando una escapada. Viajaron a China, a Argentina, Tanzania, Rusia e innumerables países de todo el mundo, convirtiendo su vida en una interminable luna de miel. A los dos años de su boda, María enfermó de una de estas enfermedades que llaman raras, y en poco más de un año murió.
Cuán caprichosa es la vida, si sólo el 0.325 % de los españoles era entonces rico, a María le tocó serlo, y más tarde, si 0. 02 % personas sufrían en España esa enfermedad, también le tocó padecerlo. Hay personas que, simplemente, no viven en la media.

Volvemos al 2006, la azafata de una marca de tabaco, llamémosla, por ejemplo, Pilar, se hallaba en un estanco del madrileño barrio de Hortaleza, cuando, en un constante entrar y salir de gente, muestra su presencia un desaliñado hombrecillo, corto de estatura, algo gordo, con barbas descuidadas y ropa deportiva, que sin embargo, vestía una amplia y gratificante sonrisa. Pilar se dirigió a él y le preguntó:
-          Buenos días, caballero, ¿es usted fumador?
Y él, para la confusión y el asombro de Pilar, contestó:
-          Pues no, señorita, pero ¿qué me ofrece?
-          Es que estoy haciendo publicidad de esta marca de tabaco y si compra usted dos paquetes le regalo un mechero, y si compra un cartón, entonces le gratifico con este precioso termo y una gorra.
-          ¡Qué maravilla! Pues me voy a llevar dos cartones, que seguro que los termos y las gorras le viene muy bien a mis amigos Pepe y  Eduardo.
Después del chance, el amable hombre se dirigió al mostrador del estanco y sacó un gran número de quinielas, sobre unas veinte o así y después, otra vez vino a mí y me dijo:
-          ¿Has desayunado?, ¿quieres que te traiga un zumito o unos donuts?
-          No, muchas gracias, ya he desayunado, se lo agradezco de verdad.
-          Por Dios, tutéame, que tampoco soy tan mayor. Está bien, en ese caso, toma, espero que tengas suerte, a mí una vez me tocó. Y puso en mi mano una de las quinielas que acababa de  comprar. Era una quiniela de fútbol, con tres dobles y tres triples.
-          No, no, no puedo aceptarlo.
-          Nunca rechaces la suerte. Y me cerró la mano con la quiniela dentro de ella. Por cierto, ¿tú fumas?
-          Pues desgraciadamente sí.
-          Pues toma. Y puso en mi otra mano dos paquetes del tabaco que yo estaba promocionando.
-          No, de verdad, muchas gracias.
-          Sí, cógelo, pero intenta dejarlo, eres muy joven y muy bonita para maltratar así tu cuerpo. Lo único valioso que tenemos es la salud. Un saludo, buena suerte y sé feliz.
La chica quedó tan abrumada con tal muestra de cariño y simpatía que miró a la estanquera totalmente extrañada y ella la tranquilizó:
-          No te preocupes, es Paco, un vecino del barrio. Él es así. Sale todos los días a comprar cosas que le da a la gente. Le lleva el desayuno a los trabajadores de por aquí, a los dependientes de las tiendas, a los obreros, lleva comida a los indigentes, regala lotería y quinielas a diario… es normal.
-          Pero, ¿por qué? Contestó Pilar sorprendida de haberse encontrado una persona tan generosa sin razón alguna. Entonces la estanquera comenzó a narrar la historia de amor ya expuesta. El hombre había encontrado la felicidad, después de la muerte de su esposa, repartiendo en pequeñas dosis aquella gran fortuna, que por fortuna había heredado.