No he escrito nada en unos días, pero todo tiene su por qué. Estoy demasiado negativa frente a una realidad. Todo lo que oigo me produce asco, me dan ganas de ir a tomar un café y decirle al camarero: !Una infusión de estramonio, por favor!, pero no quiero que mi blog se convierta en un jarrón lleno de bolas negras. No me gusta reflejar tal negatividad, y sé que a muchos de los que leéis esto tampoco os gusta. Yo tengo, y siempre he tenido, un buen sentido del humor, y aunque la situación no sea para reírse, voy a intentar sacar la parte positiva de todo lo que me agobia:
- Tengo treinta y dos años y 358 días. No estoy casada, ni tengo hijos, no tengo trabajo y vivo con mis padres. La gente te pregunta: ¿estás casada?, ¿no tienes hijos?, ¿estás trabajando ahora? Pues no, señora, ni estoy casada, ni tengo hijos y tampoco tengo trabajo. ¿Y por qué, con lo lista y lo buena que tú eres...? No sé, simplemente soy una chica con suerte, supongo que tal y como están las cosas, hoy, que el matrimonio no tiene ningún significado, que la gente se casa y se descasa como el que va a comprar pan, que las parejas se enamoran tan deprisa como se desenamoran y luego se destrozan la vida, y no dejan de destrozársela ya nunca jamás, hasta el final de los días… yo he conseguido librarme de eso… Tampoco tengo hijos, y visto que la juventud anda más que perdida, que tienen problemas enormes que ni nos imaginamos, y necesitades tremendas, que ni comprendemos, pues creo que también me voy a librar de eso. Tampoco tengo trabajo, pero, si me paro a pensarlo, prefiero ir por la calle con la cabeza alta y los bolsillos vacíos, pudiendo mirar a la cara a todo el que me cruce, porque a nadie debo nada, antes que estar de por vida avergonzada por tener un cargo completamente inmerecido, otorgado al dedillo, por ser la hija de fulanito o pertenecer a un determinado partido político. Y, como no gano dinero suficiente para mantenerme, vivo con mis padres. El destino ha querido que disfrute de ellos más de lo que la gente habitualmente lo hace, por algo será. Creo que, por ser lista y buena, he tenido tanta suerte...
Quizás mis ideales no me lleven a nada bueno. Seguramente no me gane la vida con ello, pero estoy tan orgullosa de ser como soy, de tener mi libertad y mi convicción a la hora de expresarme, a la hora de sentir, a la hora de amar, que a veces pienso: "Joder, hay que ver lo orgullosa que me siento de mí misma, que sin tener nada, lo tengo todo."
Ya falta menos para palpar, oler y disfrutar mi primera novela publicada. Eso ya es algo…
Terapia es la historia de una mujer cualquiera que sobrevive a estos años inciertos de crisis económica, intelectual y personal. Una historia narrada en primera persona, que analiza los principales problemas de la juventud actual, con un toque de ironía y humor, y alguna dosis de sentimentalismo.
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lunes, 10 de octubre de 2011
viernes, 7 de octubre de 2011
¿El secreto? Jugar al despiste
Creo haber captado la idea. Las cosas siempre vienen por el lugar opuesto al que esperas. Cuando te centras en algo, surge otra cosa, que nada tiene que ver, y que te impide centrarte en este algo que estabas haciendo. Llevo casi seis meses en paro, y casi tres años buscando trabajo, pues, a pesar de que antes tenía uno, no era el que yo quería (aunque ahora diera un ojo por recuperarlo…) Cuando me apunté al curso de animación geriátrica, (el cual sólo me interesaba porque pagaban), lo tuve que dejar por un trabajo. Cuando empecé el curso de fotografía, lo tuve que dejar por un trabajo. Cuando me propuse aprender portugués, lo tuve que dejar por un trabajo. El otro día caí en la cuenta de todo esto, y me dije a mi misma “hostia, si ya conozco el proceder del destino, al menos en mi caso, tengo que centrarme en algo que no sea buscar trabajo”. Así que ni corta ni perezosa me apunté al gimnasio. Dos clases más tarde, justo después de pagar la primera mensualidad, me surge un trabajo que me tendrá aislada del gimnasio y de mis eternas clases de Pilates durante todo lo que resta de Octubre. Se trata de algo muy eventual, apenas para un par de semanas, lo realmente importantees que este será mi primer trabajo literario, por el que voy a recibir una remuneración. No está nada mal. En cuanto lo termine me apuntaré a clases de flamenco, o de canto gregoriano, o de petipuán… da igual, lo importante es centrarme en algo para que el trabajo venga a mí, desordenándome los planes inmediatos. Esa es la única finalidad de mi entretenimiento, y este es el secreto para que te cambie, en mejor o menor medida, la vida.
jueves, 6 de octubre de 2011
Espíritus
¿Pensáis que está bien visto creer en espíritus? Lo digo porque yo creo y siempre he creído en ellos, si no, no tendría sentido que me dieran tanto miedo las películas de terror. Pero las buenas, las de espíritus malignos, algo inexplicable e indemostrable que tanto podría ser verdad como mentira en la vida real. No hay ley que demuestre ni lo uno ni lo otro, y eso deja abierto el camino a la imaginación.
Tampoco tendría sentido el miedo que paso cuando en mitad de la noche me levanto a echar un pis, pero un pis de estos que no se pueden aguantar, porque para que yo me levante a echar un pis, amigo, puedes asegurar que estoy a punto de reventar, en caso contrario me aguanto… pues eso, voy a echar un pis, me dirijo al baño que está al otro lado de la casa y el pasillo me parece infinito, oscuro, feo, lleno de puertas entreabiertas, a través de las cuales sólo se distingue alguna que otra sombra desconocida en la oscuridad. Y yo, despacio y deprisa al mismo tiempo, (deprisa por el miedo y despacio para que no se dé cuenta de ese miedo el espíritu del niño chino muerto, que llevo a las espaldas, el mismo que tienes tú ahora detrás) voy encendiendo una a una todas las luces de la casa, llego por fin al baño, cierro la puerta, me asomo a la ducha, me siento en el váter y cierro los ojos para no ver mi reflejo en el espejo de enfrente, porque, no sé por qué diablos, pero siempre que me encuentro en tales circunstancias y encima hay un espejo de por medio, no puedo evitar pensar: “Te odio, Verónica, te odio, Verónica, te odio, Verónica”, y siempre hago eso desde que me contaron la historia cuando tenía trece años. Maldita la hora. Y después me queda el camino de vuelta a la cama, esta vez apagando luces, lo cual es más temeroso que encenderlas, porque vas dejando tras de ti una oscuridad desconcertante, de la que cualquier cosa puede salir. Y cuando por fin llegas a tu camita, te metes corriendo entre las sábanas y te tapas hasta la cabeza, empiezas a escuchar una respiración ajena, y sabes bien que es ajena cuando estás a punto de morir de asfixia, porque llevas dos minutos sin respirar, y todo parece pertenecer a otro mundo que nada tiene que ver con tu habitación. El bolso que cuelga de la puerta parece la cabeza de un loco con los ojos desencajados y un leve crujir de la madera hace que tu corazón palpite a mil por horas mientras sudas bajo las sábanas sin conocimiento hasta que te duermes, diría yo, por desmayo del susto… Por que esto nos pasa a todos, ¿no?
Supongo que si tengo tales paranoias será porque creo en los espíritus. Ojalá no creyera, todo sería mucho más fácil. Y puesto que creo en los espíritus, tengo que creer, a la fuerza, en una vida etérea, después de la muerte, la disolución cuerpo- terrestre, alma- celestial, y puesto que, por lo visto creo en el cielo, supongo que tendré que creer en Dios, porque sin él, nada de lo anterior tendría sentido…
No sé, como en mi casa nunca hemos sido demasiado religiosos, sólo por tradición y ya ni eso, pues estoy un poco perdida en esto de la espiritualidad. Lo cierto es que si creer conlleva este tipo de paranoias esquizofrenoides y miedos sinsentido, no sé, creo que prefiero ser atea. ¿Cómo se hace?, ¿Alguien podría ayudarme?
Tampoco tendría sentido el miedo que paso cuando en mitad de la noche me levanto a echar un pis, pero un pis de estos que no se pueden aguantar, porque para que yo me levante a echar un pis, amigo, puedes asegurar que estoy a punto de reventar, en caso contrario me aguanto… pues eso, voy a echar un pis, me dirijo al baño que está al otro lado de la casa y el pasillo me parece infinito, oscuro, feo, lleno de puertas entreabiertas, a través de las cuales sólo se distingue alguna que otra sombra desconocida en la oscuridad. Y yo, despacio y deprisa al mismo tiempo, (deprisa por el miedo y despacio para que no se dé cuenta de ese miedo el espíritu del niño chino muerto, que llevo a las espaldas, el mismo que tienes tú ahora detrás) voy encendiendo una a una todas las luces de la casa, llego por fin al baño, cierro la puerta, me asomo a la ducha, me siento en el váter y cierro los ojos para no ver mi reflejo en el espejo de enfrente, porque, no sé por qué diablos, pero siempre que me encuentro en tales circunstancias y encima hay un espejo de por medio, no puedo evitar pensar: “Te odio, Verónica, te odio, Verónica, te odio, Verónica”, y siempre hago eso desde que me contaron la historia cuando tenía trece años. Maldita la hora. Y después me queda el camino de vuelta a la cama, esta vez apagando luces, lo cual es más temeroso que encenderlas, porque vas dejando tras de ti una oscuridad desconcertante, de la que cualquier cosa puede salir. Y cuando por fin llegas a tu camita, te metes corriendo entre las sábanas y te tapas hasta la cabeza, empiezas a escuchar una respiración ajena, y sabes bien que es ajena cuando estás a punto de morir de asfixia, porque llevas dos minutos sin respirar, y todo parece pertenecer a otro mundo que nada tiene que ver con tu habitación. El bolso que cuelga de la puerta parece la cabeza de un loco con los ojos desencajados y un leve crujir de la madera hace que tu corazón palpite a mil por horas mientras sudas bajo las sábanas sin conocimiento hasta que te duermes, diría yo, por desmayo del susto… Por que esto nos pasa a todos, ¿no?
Supongo que si tengo tales paranoias será porque creo en los espíritus. Ojalá no creyera, todo sería mucho más fácil. Y puesto que creo en los espíritus, tengo que creer, a la fuerza, en una vida etérea, después de la muerte, la disolución cuerpo- terrestre, alma- celestial, y puesto que, por lo visto creo en el cielo, supongo que tendré que creer en Dios, porque sin él, nada de lo anterior tendría sentido…
No sé, como en mi casa nunca hemos sido demasiado religiosos, sólo por tradición y ya ni eso, pues estoy un poco perdida en esto de la espiritualidad. Lo cierto es que si creer conlleva este tipo de paranoias esquizofrenoides y miedos sinsentido, no sé, creo que prefiero ser atea. ¿Cómo se hace?, ¿Alguien podría ayudarme?
miércoles, 5 de octubre de 2011
Cambio piedras por diamantes
De la misma manera que el dinero llama al dinero, la negatividad atrae a las cosas malas. Un dato real: En una empresa que conozco, de la cual, por razones obvias, no voy a dar el nombre, llevan dos años diciendo que van a echar al personal, que no saben cuantos caerán, ni cuando exactamente, pero que no se sorprendan si un día, van a trabajar y los mandan para casa. Esto es así desde hace unos dos años, pero todavía no han echado a nadie, lo que hace que la presión sea cada día más fuerte sobre cada uno de ellos: “¿Seré yo?, ¿seré yo?...” Lo que sí es real es que desde entonces, llámalo coincidencia o casualidad, tres de los veinte trabajadores han enfermado de cáncer, a otros dos les ha dado un infarto al corazón, uno ha sufrido un cólico nefrítico, y de los restantes no tengo datos, pero seguramente alguno se haya divorciado, o haya envejecido como diez años en tan sólo dos, o se haya dado al alcohol…
Con esto quiero decir que, aunque la situación sea jodidamente jodida, que lo es…, tenemos que hacer un gran esfuerzo por sacar la parte positiva de cada situación, porque siempre hay una parte positiva. Hay cosas que se escapan de las manos, las cuales suceden o dejan de suceder sin que nosotros podamos evitarlo, sin embargo hay otras que podemos controlar a nuestro antojo. Yo hoy he decidido dejar de fumar y empeñar el dinero que gasto en tabaco en un gimnasio. Me he apuntado a clases de Pilates, que era lo más light que había. Eso es algo que me apetece mucho hacer, sin embargo no era consciente de que soy capaz de hacerlo. Cambio una cosa mala por una buena y ya verás como la positividad atrae cosas positivas. Ahora sólo hay que esperar…
Por cierto, estoy cosida de agujetas y me muero por un cigarrito, en este momento me pregunto si será positivo el cambio…
Con esto quiero decir que, aunque la situación sea jodidamente jodida, que lo es…, tenemos que hacer un gran esfuerzo por sacar la parte positiva de cada situación, porque siempre hay una parte positiva. Hay cosas que se escapan de las manos, las cuales suceden o dejan de suceder sin que nosotros podamos evitarlo, sin embargo hay otras que podemos controlar a nuestro antojo. Yo hoy he decidido dejar de fumar y empeñar el dinero que gasto en tabaco en un gimnasio. Me he apuntado a clases de Pilates, que era lo más light que había. Eso es algo que me apetece mucho hacer, sin embargo no era consciente de que soy capaz de hacerlo. Cambio una cosa mala por una buena y ya verás como la positividad atrae cosas positivas. Ahora sólo hay que esperar…
Por cierto, estoy cosida de agujetas y me muero por un cigarrito, en este momento me pregunto si será positivo el cambio…
martes, 4 de octubre de 2011
Ánimo opositores!!!
El pasado domingo tuvieron lugar algunos exámenes de oposiciones a la Junta de Extremadura en Cáceres. El diario de Extremadura decía que más de 60.000 personas lucharán por, aproximadamente, 300 puestos de todas las categorías ofertadas. Eso quiere decir que hoy habrá unas 59700 personas desilusionadas, abatidas y deprimidas. Es lógico. De todas maneras, el hecho de aprobar o no, o sacar plaza o no, tampoco garantiza el trabajo de aquí a dentro de un par de años, tal y como están las cosas…
Los foros están que echan humo. Algunos afectados por la subida de nivel de los exámenes, que más que para auxiliares parecían para ingenieros, se desahogan como pueden vociferando improperios contra el sistema. No están indignados, sino lo siguiente. Tres años, cinco y hasta siete de estudio, temarios aprendidos de memoria como si se tratase del padre nuestro, la cabeza repleta de leyes y artículos inútiles en la vida real y todo para nada. Y yo me pregunto: ¿Qué pasaría si toda esta energía negativa concentrada se disparase hacia el exterior?, ¿si toda esta frustración generalizada saliera a las calles?, ¿no pensáis acaso que estamos al borde de una revolución?
No sé qué pasará en el futuro, lo que sí sé es que el Estado ha empeñado un montón de dinero en dar educación a una sociedad que ahora no tiene dónde desempeñarla y eso es peligroso. Hay mucha gente inteligente en paro. Mucho intelectual por ahí suelto, con mucho tiempo libre. Quizás se esté fraguando la “Rebelión de los listos”, como la llamarán en un futuro.
“Pienso luego molesto”, es una frase que leí hace poco en una red social, ese puede ser el lema. Yo pienso que sería mejor: “pienso luego actúo”
Todo pasará un día, como pasan los malos momentos, como pasa el dolor y el sufrimiento. Todo pasará y lo contaremos como una hazaña: “Yo viví la crisis del 2011”, pero esto, ya lo narro en el libro, tendréis que esperar a que se publique, jajaja.
¡Ánimo a todos!, esto nos ha tocado vivir a los que intentamos sobrevivir en estos tiempos, como al que le tocó vivir una guerra civil. Saldremos de esta. Aprovechémonos de la salud, los amigos y el amor, mientras nos dure…
Los foros están que echan humo. Algunos afectados por la subida de nivel de los exámenes, que más que para auxiliares parecían para ingenieros, se desahogan como pueden vociferando improperios contra el sistema. No están indignados, sino lo siguiente. Tres años, cinco y hasta siete de estudio, temarios aprendidos de memoria como si se tratase del padre nuestro, la cabeza repleta de leyes y artículos inútiles en la vida real y todo para nada. Y yo me pregunto: ¿Qué pasaría si toda esta energía negativa concentrada se disparase hacia el exterior?, ¿si toda esta frustración generalizada saliera a las calles?, ¿no pensáis acaso que estamos al borde de una revolución?
No sé qué pasará en el futuro, lo que sí sé es que el Estado ha empeñado un montón de dinero en dar educación a una sociedad que ahora no tiene dónde desempeñarla y eso es peligroso. Hay mucha gente inteligente en paro. Mucho intelectual por ahí suelto, con mucho tiempo libre. Quizás se esté fraguando la “Rebelión de los listos”, como la llamarán en un futuro.
“Pienso luego molesto”, es una frase que leí hace poco en una red social, ese puede ser el lema. Yo pienso que sería mejor: “pienso luego actúo”
Todo pasará un día, como pasan los malos momentos, como pasa el dolor y el sufrimiento. Todo pasará y lo contaremos como una hazaña: “Yo viví la crisis del 2011”, pero esto, ya lo narro en el libro, tendréis que esperar a que se publique, jajaja.
¡Ánimo a todos!, esto nos ha tocado vivir a los que intentamos sobrevivir en estos tiempos, como al que le tocó vivir una guerra civil. Saldremos de esta. Aprovechémonos de la salud, los amigos y el amor, mientras nos dure…
lunes, 3 de octubre de 2011
Para Juan Carlos Santana
Ayer encontré, entre tumultos de papeles insensibles, unos retazos de pasión, escritos de puño y letra por uno de los mayores artistas que jamás ha tenido Llerena. Alma viva, interior de arte, sensibilidad extrema que algún día, cuando faltes, cuando muchos faltemos será cantada, admirada y aplaudida por aquellos que tengan el placer de disfrutarla. Yo he tenido la suerte de conocerte en persona y eso me enorgullece.
Aquí os dejo unos versos. No son míos, sino de este genio de la pintura, y de todo aquello que toque, pues el que lleva el arte en las venas hace arte por condena, de quien un día tuve el honor de ser musa por unos minutos. Dicen así:
Cuando centréis vuestra mirada
Intensa
Sobre la calavera próxima que asiste
Donde el amor tardanza tiene,
Os imagino libre, abierta,
Niña diosa, primogenia.
Donde lo cotidiano que nos ata
Adquiere el leve peso de unas alas
Sin saber se crece y se alza
Sombra más alta que la luz.
Donde se esperan los besos prisioneros que jamás
Mortal, nunca he soñado.
Para Pilar, en las postrimerías de este Febrero que se escapa (2007)
Santana.
Este, que a continuación relato, va acompañado de un maravilloso retrato que el artista esbozó en unos trazos y llevan impregnado la mirada triste de quien lamenta la ausencia de aquel que le da la vida. Dice de la siguiente manera:
Quien diga que la muerte es un obstáculo, no tiene miramiento de fortuna.
Si muero antes de que tu olvido me haya desterrado
Al lugar más recóndito del mundo, con las alimañas,
Donde tu voz, mi moza, no es posible, haré valer mi orgullo entre los muertos
Para peinar tu cabellera de muñeca y poder colorear en tus mejillas
Para que nadie pueda decir que pareces una loca, en ausencia mía.
De esto será testigo inmemorial la tumba que me han dado mis ancestros.
Santana, 25/2/2007
Guardaré estos manuscritos que, seguro, mañana serán un tesoro. Pero, como muy bien dicés tú, tendremos que morir para verlo.
Aquí os dejo unos versos. No son míos, sino de este genio de la pintura, y de todo aquello que toque, pues el que lleva el arte en las venas hace arte por condena, de quien un día tuve el honor de ser musa por unos minutos. Dicen así:
Cuando centréis vuestra mirada
Intensa
Sobre la calavera próxima que asiste
Donde el amor tardanza tiene,
Os imagino libre, abierta,
Niña diosa, primogenia.
Donde lo cotidiano que nos ata
Adquiere el leve peso de unas alas
Sin saber se crece y se alza
Sombra más alta que la luz.
Donde se esperan los besos prisioneros que jamás
Mortal, nunca he soñado.
Para Pilar, en las postrimerías de este Febrero que se escapa (2007)
Santana.
Este, que a continuación relato, va acompañado de un maravilloso retrato que el artista esbozó en unos trazos y llevan impregnado la mirada triste de quien lamenta la ausencia de aquel que le da la vida. Dice de la siguiente manera:
Quien diga que la muerte es un obstáculo, no tiene miramiento de fortuna.
Si muero antes de que tu olvido me haya desterrado
Al lugar más recóndito del mundo, con las alimañas,
Donde tu voz, mi moza, no es posible, haré valer mi orgullo entre los muertos
Para peinar tu cabellera de muñeca y poder colorear en tus mejillas
Para que nadie pueda decir que pareces una loca, en ausencia mía.
De esto será testigo inmemorial la tumba que me han dado mis ancestros.
Santana, 25/2/2007
Guardaré estos manuscritos que, seguro, mañana serán un tesoro. Pero, como muy bien dicés tú, tendremos que morir para verlo.
viernes, 30 de septiembre de 2011
El reino animal
Estos días, más por obligación que por devoción, me he estado tragando una ingesta de documentales, y ha sido muy interesante. Me ha hecho reflexionar sobre el mundo animal y sobre el hombre. Fuera de convenciones, de socialización, de educación, de política y de moral el hombre es un animal salvaje domesticado. Al igual que los leones en cautiverio, el hombre (y cuando digo hombre no quiero decir Hombre, sino hombre, o sea, el género masculino del Homo Sapiens Sapiens) se muestra dócil, afable, tranquilo, manso en la paz de su caverna, pero eso no significa que, cuando sale ahí fuera, a la jungla, no recupere el instinto de animal salvaje que lleva inherente a su ser. Entonces son peligrosos, impredecibles. Sólo se muestran tranquilos cuando van acompañado de su manada, a la que protege de otros depredadores.
Las leonas, por su parte, no dejan de ser la versión femenina de la misma especie de Homínidos. Pertenece a un león que un día la sedujo por su juventud, su fuerza y su dominio ante otro depredador. Se encargan de la comida. Ellas cazan para su león y para el resto de la manada, y se dejan engatusar con las atenciones y protección de su rey, sobre todo en época de apareamiento. Son serviciales y fieles. Les siguen a todas partes, hasta que su león envejece, llega uno más joven que lucha con el patriarca para apropiarse de la manada ajena, vence y destrona al antiguo rey, que se marcha cabizbajo a morir en soledad. Se quedan sin manada que proteger y sin sus leonas que le proporcionan la caza diaria. Durarán poco tiempo ya. Las leonas, por su parte, se quedan bien contentas con su nuevo protector.
De todas maneras a mí me gustaría que los hombres se pareciesen más a los delfines, que viven en pareja hasta la muerte, se divierten, dan esos saltitos por encima del agua y encima, dicen, son inteligentes. O al caballito de mar, que es el macho quien engendra, pone los huevos y los cuida.
En fin, que tenemos mucho que aprender del reino animal. Cuanto más vamos avanzando la especie humana, más nos vamos pareciendo a un pez de colores que adorna las peceras de restaurantes caros, que no hace nada, sólo nada, nada y nada.
Las leonas, por su parte, no dejan de ser la versión femenina de la misma especie de Homínidos. Pertenece a un león que un día la sedujo por su juventud, su fuerza y su dominio ante otro depredador. Se encargan de la comida. Ellas cazan para su león y para el resto de la manada, y se dejan engatusar con las atenciones y protección de su rey, sobre todo en época de apareamiento. Son serviciales y fieles. Les siguen a todas partes, hasta que su león envejece, llega uno más joven que lucha con el patriarca para apropiarse de la manada ajena, vence y destrona al antiguo rey, que se marcha cabizbajo a morir en soledad. Se quedan sin manada que proteger y sin sus leonas que le proporcionan la caza diaria. Durarán poco tiempo ya. Las leonas, por su parte, se quedan bien contentas con su nuevo protector.
De todas maneras a mí me gustaría que los hombres se pareciesen más a los delfines, que viven en pareja hasta la muerte, se divierten, dan esos saltitos por encima del agua y encima, dicen, son inteligentes. O al caballito de mar, que es el macho quien engendra, pone los huevos y los cuida.
En fin, que tenemos mucho que aprender del reino animal. Cuanto más vamos avanzando la especie humana, más nos vamos pareciendo a un pez de colores que adorna las peceras de restaurantes caros, que no hace nada, sólo nada, nada y nada.
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