Hola chicos, ya sé que os tengo un poco abandonados estos días, y es que a pesar de lo feliz que me hace tener mi libro y estar repartiendo a diestro y siniestro como una loca, lo que será la primera edición, no puedo evitar ponerme nostálgicas en estos días de Navidad, que no me gustan en absoluto. Sin embargo no siempre ha sido así. Ya lo he dicho antes, hubo un tiempo en el que esperaba con ansiedad a que llegaran estas fechas, a que nos juntábamos la familia y nos emborrachábamos sin excusas, cuando la sonrisa ilusoria de los niños te llenaba de vida… pero ahora, sin embargo, todo eso ha cambiado. No sé quien tendrá la culpa de la crisis: los gobiernos, los bancos, los mercados internacionales, los inversores… No sé, por mucho bombardeo mediático que hemos tenido que soportar, haciéndonos a cada ciudadano doctores en economía, por los conocimientos adquiridos, al final de todo, ninguno sabemos la verdad del asunto, sólo podemos evidenciar la situación que cada uno vive… a mí me han robado la Navidad, como a otros muchos, y por eso sólo tengo ilusión por que pasen ya estos días de felicidad fingida y comenzar el nuevo año, como la que empieza a vivir, con la falsa ilusión de que algo pueda cambiar. Ya sé que estoy muy negativa, muchos lo estamos, y no es, para nada, bueno. Ahora, por fin, pues todo llega, nos encontramos, no rematando, sino reasesinando este año nefasto de abusos, mentiras e hipocresía, con la alegría de comenzar uno limpio y pulcro, como el que comienza una hoja de papel en blanco, que tiene que rellenar, y en la que seguro habrá, a medida que vaya escribiendo, faltas de ortografía, tachones y expresiones confusas. Tenemos que sacar fuerzas de flaquezas y esbozar la mejor de la sonrisa, volver a querer comernos el mundo y no perder nunca las esperanzas de que algún día, será nuestro día de suerte. Hay que llenar este folio en blanco de expresiones correctas, limpias y sin faltas...
Creíamos demasiado en nosotros mismos, y nos han enseñado a dejar de creer. Creamos ahora que el tiempo ponga las cosas en su sitio, nosotros mientras tanto no dejaremos de soñar, porque nunca hemos dejado de ser unos románticos soñadores, que desean un mundo justo.
Terapia es la historia de una mujer cualquiera que sobrevive a estos años inciertos de crisis económica, intelectual y personal. Una historia narrada en primera persona, que analiza los principales problemas de la juventud actual, con un toque de ironía y humor, y alguna dosis de sentimentalismo.
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jueves, 29 de diciembre de 2011
lunes, 26 de diciembre de 2011
!Feliz Navidad!!!
Es una tradición desear feliz Navidad a todo ser, en cuanto llegan estas fechas festivas, tan odiadas por aquellos que no disfrutan de una “feliz Navidad”. Y es que la feliz Navidad no es posible para aquellos que no consiguen ser felices el resto del año. Los que sufren y padecen, los que añoran a un ser querido que un día se fueron sin despedida, los que pasan hambre o frío, los que, por pecados pasados, se encuentran separados de la familia, los que están solos, los que se empeñan en sufrir, aunque no les falte nada, los arrepentidos, los que no recuerdan ni sus nombres, porque los recuerdos les han sido robados… No nos engañemos, la Navidad es sólo para quienes viven, disfrutan y son felices durante todo el año, los que compran regalos y juntan a la familia.
Un beso, tía Mangola,
Estés donde estés…
Un beso, tía Mangola,
Estés donde estés…
jueves, 22 de diciembre de 2011
Terapia para una treintañera desesperada, ¡YA A LA VENTA!!!.
Bueno chicos, parecía que no iba a llegar nunca pero, llegó el momento, la hora de la verdad, el segundo cero, ya he recibido los ejemplares que tengo que vender por mi cuenta. Debido a estas delicadas e infernales fechas que sufrimos, la presentación del mismo no tendrá lugar hasta después de Reyes. Es necesario para poder organizar las cosas bien y con tiempo, no obstante, la editorial me ha mandado los ejemplares para que vaya repartiendo entre amigos y familiares, a fin de que tengáis testimonio de lo que hace tanto vengo anunciando, y, si os gusta, seáis vosotros mismos mi arma de publicidad.
Ahora me espera lo que más miedo da, que es enfrentarme a la crítica, al público y a vosotros, mis colegas. Se admiten todas las críticas posibles, mucho más las negativas, que son las realmente importantes, pues, de las buenas críticas, nada se aprende y a mí me queda todo por aprender, pues esta, Terapia, es mi primera obra publicada. Podéis tener por seguro que la primera será la peor, como es lógico, la más novata, tímida e incompleta, aún así, seguro os gustará. Las venideras, que las habrá, intentarán corregir todas las críticas que ahora reciba, que para eso se publica.
Muchas gracias a todos por hacerlo posible.
A mis amigos de Llerena decirles que, a parte de a través de mí personalmente, pueden hacerse con el libro en el estanco de la carretera y en las librerías Cuatro Esquinas y Grandizo.
A mis amigos de Montehermoso, a quienes me encantaría podérselo dar en mano, pero debido a estas fiestas obligadas a pasar en familia, no podré ir al pueblo hasta que no pasen, que sepáis que le daré a Nani una caja de ejemplares para que se los pidáis a él. Todo el que quiera que el suyo vaya personal e intranferiblemente firmado, que me lo diga antes del Viernes, y así lo haré.
A quienes no tenga la fortuna de ver tan a menudo, pueden también solicitarlo por internet a través de la página de la editorial: Éride Ediciones, ya pondré el enlace en facebook y en tuenti.
El precio del libro es de 14€, ya sé que igual es un poco carillo, pero qué son 14€ para ver hacerse realidad el sueño de una amiga… Ya lo celebraremos en un futuro cercano.
Gracias siempre, por dejarme entrar en vuestras vidas.
Ahora me espera lo que más miedo da, que es enfrentarme a la crítica, al público y a vosotros, mis colegas. Se admiten todas las críticas posibles, mucho más las negativas, que son las realmente importantes, pues, de las buenas críticas, nada se aprende y a mí me queda todo por aprender, pues esta, Terapia, es mi primera obra publicada. Podéis tener por seguro que la primera será la peor, como es lógico, la más novata, tímida e incompleta, aún así, seguro os gustará. Las venideras, que las habrá, intentarán corregir todas las críticas que ahora reciba, que para eso se publica.
Muchas gracias a todos por hacerlo posible.
A mis amigos de Llerena decirles que, a parte de a través de mí personalmente, pueden hacerse con el libro en el estanco de la carretera y en las librerías Cuatro Esquinas y Grandizo.
A mis amigos de Montehermoso, a quienes me encantaría podérselo dar en mano, pero debido a estas fiestas obligadas a pasar en familia, no podré ir al pueblo hasta que no pasen, que sepáis que le daré a Nani una caja de ejemplares para que se los pidáis a él. Todo el que quiera que el suyo vaya personal e intranferiblemente firmado, que me lo diga antes del Viernes, y así lo haré.
A quienes no tenga la fortuna de ver tan a menudo, pueden también solicitarlo por internet a través de la página de la editorial: Éride Ediciones, ya pondré el enlace en facebook y en tuenti.
El precio del libro es de 14€, ya sé que igual es un poco carillo, pero qué son 14€ para ver hacerse realidad el sueño de una amiga… Ya lo celebraremos en un futuro cercano.
Gracias siempre, por dejarme entrar en vuestras vidas.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
La suerte, a la vuelta de la esquina...
Quizás mañana no escriba nada en este blog. Quizás no lo haga pasado, ni el otro, ni el otro…, pero no os preocupéis por mí, eso será señal de que, a lo mejor esté camino a cualquier playa perdida, en la que ahora sea verano, en la que no haya acceso a internet, ni medio de comunicación posible, en compañía de mi medio limón, sin equipaje, sin problemas, sin esperas, sólo mi medio limón y yo en busca de nuestro particular paraíso.
Quizás mañana seas tú quien no pare para leerme, quien huya a su particular paraíso con quien a ti te de la gana.
Quizás no sea yo, ni tú, pero puede ser tu vecino, tu compañero de trabajo, tu amigo de la infancia… mañana puede ser cualquiera el que salga despavorido huyendo de su vida tediosa de pobreza obligada, de sus obligaciones de pago, de sus facturas, de sus retrasos de cobro de sus miserables sueldos… Mañana puede ser cualquiera, en el día en que más repartida está la suerte.
Ojalá la suerte vaya a parar a muchos parados, a muchos maltratados laboralmente, a muchos desesperados. !Suerte a todos!
Quizás mañana seas tú quien no pare para leerme, quien huya a su particular paraíso con quien a ti te de la gana.
Quizás no sea yo, ni tú, pero puede ser tu vecino, tu compañero de trabajo, tu amigo de la infancia… mañana puede ser cualquiera el que salga despavorido huyendo de su vida tediosa de pobreza obligada, de sus obligaciones de pago, de sus facturas, de sus retrasos de cobro de sus miserables sueldos… Mañana puede ser cualquiera, en el día en que más repartida está la suerte.
Ojalá la suerte vaya a parar a muchos parados, a muchos maltratados laboralmente, a muchos desesperados. !Suerte a todos!
martes, 20 de diciembre de 2011
No hay días malos, sólo hay vida.
Hoy no tengo ganas de nada, perdonadme, pero un gran dolor de cabeza que como un rayo entra por las sienes y sale por la nariz en forma de mocos, no me deja pensar, ni respirar, ni vivir. Hoy tenía que haberme quedado en la camita, dormitando al calor de la fiebre que mi propio cuerpo emite. Sin pensar en nada, sólo esperar un día más, como el resto de días, sin saber las degarrantes noticias que nos inyectarán en vena hoy, sin asomar la oreja a las murmuraciones despiadadas, sin sacar la patita al frio cortante que hace en Llerena. Sin echarte de menos. Sin querer ni odiar a nadie. Sólo yo, con mi gripe, mis clínex y mis mocos a solas entre las sábanas…
Pero no, hoy no es un día cualquiera, sino que es un día de mi vida, por lo tanto ha de ser importante. Tengo que sufrir las desgarrantes noticias de hoy, tengo que echarte de menos más que nunca, tengo que pasar frío, para sentirme viva, tengo que escuchar las murmuraciones despiadadas de aquellos a quienes no les importa nadie. Un día más de vida desaprovechado es imperdonable. No quiero, yaciendo en mi lecho de muerte, acordarme de todos esos días que desaproveché en el pasado, cuando era joven. Nada va a hacer que no salga de la cama. Ni los mocos, ni los tiritones, ni el dolor de cabeza. Todo es pasajero.
Hoy martes, día 20 de diciembre del 2011, queda exactamente una semana, con sus siete días, sus 168 horas, sus 10.080 minutos y sus 604.800 segundos para recibir los ejemplares de mi libro. He estado esperando este momento más de cuatro meses, y por fin he llegado a la recta final. Una semana no es nada. Aunque tenga gripe, aunque caiga el diluvio universal, aunque se me caiga la casa encima, aunque vengan las desgracias todas juntas, este es el momento que recordaré siempre, cuando espire los últimos alientos, yaciendo en mi lecho de muerte…
Pero no, hoy no es un día cualquiera, sino que es un día de mi vida, por lo tanto ha de ser importante. Tengo que sufrir las desgarrantes noticias de hoy, tengo que echarte de menos más que nunca, tengo que pasar frío, para sentirme viva, tengo que escuchar las murmuraciones despiadadas de aquellos a quienes no les importa nadie. Un día más de vida desaprovechado es imperdonable. No quiero, yaciendo en mi lecho de muerte, acordarme de todos esos días que desaproveché en el pasado, cuando era joven. Nada va a hacer que no salga de la cama. Ni los mocos, ni los tiritones, ni el dolor de cabeza. Todo es pasajero.
Hoy martes, día 20 de diciembre del 2011, queda exactamente una semana, con sus siete días, sus 168 horas, sus 10.080 minutos y sus 604.800 segundos para recibir los ejemplares de mi libro. He estado esperando este momento más de cuatro meses, y por fin he llegado a la recta final. Una semana no es nada. Aunque tenga gripe, aunque caiga el diluvio universal, aunque se me caiga la casa encima, aunque vengan las desgracias todas juntas, este es el momento que recordaré siempre, cuando espire los últimos alientos, yaciendo en mi lecho de muerte…
lunes, 19 de diciembre de 2011
Piedras vacías
Si nacimos para padecer, que vengan a mí las miserias todas juntas, y un día olvidado llegará la paz que ansiamos, derrota tras derrota.
Un corazón que no sufre es un corazón muerto. Por eso estamos condenados a dolernos de las desventuras que llegan en estos tiempos, disfrazadas con mentiras que alimentan los cerebros.
No somos nada, somos todo.
Somos aire de un gran viento.
Un leve soplo, la vida,
De tormento en tormento.
Y mientras ignoramos, absortos,
El fugaz paso del tiempo,
Entre mentiras que creemos
Mil ilusiones que tenemos.
Los sueños rotos van en detrimento…
Mi corazón va sufriendo los golpes en cada aliento.
Voy dejando en el camino
Piedras vacías por dentro.
Piedras que arrastrará el aire,
Cuando se convierta en viento.
Y mi corazón maltrecho,
Indignado e indefenso,
Ya no puede con los baches
Del camino de los sueños.
Un corazón que no sufre es un corazón muerto. Por eso estamos condenados a dolernos de las desventuras que llegan en estos tiempos, disfrazadas con mentiras que alimentan los cerebros.
No somos nada, somos todo.
Somos aire de un gran viento.
Un leve soplo, la vida,
De tormento en tormento.
Y mientras ignoramos, absortos,
El fugaz paso del tiempo,
Entre mentiras que creemos
Mil ilusiones que tenemos.
Los sueños rotos van en detrimento…
Mi corazón va sufriendo los golpes en cada aliento.
Voy dejando en el camino
Piedras vacías por dentro.
Piedras que arrastrará el aire,
Cuando se convierta en viento.
Y mi corazón maltrecho,
Indignado e indefenso,
Ya no puede con los baches
Del camino de los sueños.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Días tristes
Hacen días tristes. Días tristes de invierno. De frío. De silencio. De nostalgias y recuerdos de personas que, no hace mucho tiempo, reían y cantaban el villancico del campanillero. Hacen días de pena, que se esconden entre tumultos de otros que aún son felices, y gritan y compran y sonríen sin miedo de que alguna vez pierdan la alegría. Hacen días de consuelo, de heladas y gorros de lana. Días de brasero. Hacen días que unos odiamos y otros anhelan, esperando ansiosos sus regalos, por el buen comportamiento que prestaron este año. Algunos no tenemos regalo por buen comportamiento desde que perdimos la ilusión y la inocencia. Debe ser que somos malos, y por eso a nosotros, los malos, nos aterran estos días de felicidad fingida, y nos reunimos en familia, recordando los buenos tiempos, aquellos en que éramos buenos, mientras los otros abren regalos con ojos como platos junto al árbol de navidad, ignorando alegremente que un día ellos también serán malos.
Hacen días tristes para quienes no podemos comprar la navidad.
Hacen días tristes para quienes no podemos comprar la navidad.
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