¿Qué será de un país en el que la justicia se ha convertido en un chiste? Los ricos roban impasibles, escudados en leyes hechas a medidas por ellos mismos, mientras los pobres van a cientos, van a miles a la calle de sus trabajos, y de sus viviendas por no poder pagar las abusivas cuotas impuestas por los nuevos señores feudales: los bancos. Y cuando de repente aparece un nuevo Robin Hood, que no roba a los ricos, pero sí defiende a los pobres, y lucha por honrar la memoria de algunos olvidados, aquellos, los primeros, lo que roban impasible haciéndose las leyes a medida del delito a cometer, le sientan en el banquillo de los acusados y se les aplicada una condena austera. En este mundo en el que los curas violan a niños, los malos son protegidos y los buenos atropellados, ¿hacia dónde va España?, ¿Cuándo acabó el caciquismo?, ¿realmente acabó?
Los libros de historia se desmoronan, llorando las partes que le fueron desmembradas, mientras nosotros, desgastados, abatidos ante tanta injuria, seguimos dando pasos ciegos, maltrechos, sobre la nada en la que se ha convertido España.
¿Hasta cuando la paz va a ser tan violenta?
Terapia es la historia de una mujer cualquiera que sobrevive a estos años inciertos de crisis económica, intelectual y personal. Una historia narrada en primera persona, que analiza los principales problemas de la juventud actual, con un toque de ironía y humor, y alguna dosis de sentimentalismo.
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viernes, 10 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
Impertérrito
Hoy he aprendido una palabra nueva. Al principio me ha costado decirla, pues aunque escrita parece otra cosa, si la escuchas por primera vez y luego intentas decirla, cuesta. La palabra en cuestión es IMPERTÉRRITO. Me ha llamado tanto la atención, que he intentado averiguar el significado desmembrando la palabra en partes:
Im: no, opuesto, contrario
Per: por
Térrito: terrestre o terrenal
Entonces, impertérrito tiene que se algo contrario a lo terrenal, celestial, efímero... Pues no sé, ya hay muchas palabras que quieren decir eso, ¿para qué otra?, además no tiene mucho sentido con el resto de la afirmación en la que se insertaba tan simpática palabra. Definitivamente tengo que ir en busca del diccionario, pues esto de desmembrar palabras e intentar extraer el significado por separado no siempre da sus frutos. No todas las palabras son tan fáciles de averiguar su significado como abrelatas o pintalabios… Así que dicho y hecho, asomo las narices en el diccionario y ¡sorpresa!, impertérrito significa que no causa impresión en el sujeto. Pero ¿cómo he podido yo vivir todos los años que he dejado atrás sin saber el significado de esta palabra? Si impertérrito significa que no se impresiona, lo contrario debe ser pertérrito. Vuelvo al diccionario, busco pertérrito y ¡no viene! Pero bueno, ¿el vocabulario se ha vuelto loco o qué? Cómo no va a existir pertérrito, si yo soy completamente pertérrita. Tiene que venir. Pero no, el diccionario no estaba equivocado. Pertérrita no existe, ni tampoco su homólogo masculino. Perdonadme que difiera del lenguaje, pero me parece muy, pero que muy feo que se invente una palabra tan difícil de pronunciar como impertérrito, que francamente, parece estar compuesta de dos sufijos y un lexema, y que casualmente el primero de esos sufijos se im-, con m, porque la siguiente letra es una p, que si no sería, in-, y que ahora resulte que el antónimo de esa palabra no sea la misma pero sin el im-. El lenguaje, perdonen que os diga, está más que loco…
Cuando luego, una vez que se me ha pasado la indignación con la lengua castellana, me he puesto a pensar en casos similares y me han venido a la cabeza algunos ejemplos:
Si pertérrito fuera lo contrario de impertérrito, bécil sería lo contrario de imbécil, presionante sería lo contrario de impresionante o pecable sería lo contrario de impecable. Entonces hice las paces con la lengua castellana, y comprendí que quizás ella no esté tan loca como yo pienso, quizás sea sólo que yo pienso demasiado. Y ¿qué quieres que haga? Estoy en paro…
Im: no, opuesto, contrario
Per: por
Térrito: terrestre o terrenal
Entonces, impertérrito tiene que se algo contrario a lo terrenal, celestial, efímero... Pues no sé, ya hay muchas palabras que quieren decir eso, ¿para qué otra?, además no tiene mucho sentido con el resto de la afirmación en la que se insertaba tan simpática palabra. Definitivamente tengo que ir en busca del diccionario, pues esto de desmembrar palabras e intentar extraer el significado por separado no siempre da sus frutos. No todas las palabras son tan fáciles de averiguar su significado como abrelatas o pintalabios… Así que dicho y hecho, asomo las narices en el diccionario y ¡sorpresa!, impertérrito significa que no causa impresión en el sujeto. Pero ¿cómo he podido yo vivir todos los años que he dejado atrás sin saber el significado de esta palabra? Si impertérrito significa que no se impresiona, lo contrario debe ser pertérrito. Vuelvo al diccionario, busco pertérrito y ¡no viene! Pero bueno, ¿el vocabulario se ha vuelto loco o qué? Cómo no va a existir pertérrito, si yo soy completamente pertérrita. Tiene que venir. Pero no, el diccionario no estaba equivocado. Pertérrita no existe, ni tampoco su homólogo masculino. Perdonadme que difiera del lenguaje, pero me parece muy, pero que muy feo que se invente una palabra tan difícil de pronunciar como impertérrito, que francamente, parece estar compuesta de dos sufijos y un lexema, y que casualmente el primero de esos sufijos se im-, con m, porque la siguiente letra es una p, que si no sería, in-, y que ahora resulte que el antónimo de esa palabra no sea la misma pero sin el im-. El lenguaje, perdonen que os diga, está más que loco…
Cuando luego, una vez que se me ha pasado la indignación con la lengua castellana, me he puesto a pensar en casos similares y me han venido a la cabeza algunos ejemplos:
Si pertérrito fuera lo contrario de impertérrito, bécil sería lo contrario de imbécil, presionante sería lo contrario de impresionante o pecable sería lo contrario de impecable. Entonces hice las paces con la lengua castellana, y comprendí que quizás ella no esté tan loca como yo pienso, quizás sea sólo que yo pienso demasiado. Y ¿qué quieres que haga? Estoy en paro…
martes, 7 de febrero de 2012
Nada es para siempre
Parece mentira, pero cuando adquirimos una relación, sea el tipo de relación que sea, nunca advertimos la realidad de que esa relación no va a durar para siempre.
Querido amigo, hemos compartido tantas cosas. Parecía que íbamos a estar siempre juntos y sin embargo hoy estoy aquí acompañándote en tu fin. Te recibí con tanta ilusión… y aunque al principio me costó entenderte, enseguida comprendí tu manera de funcionar. Te he llevado conmigo siempre, aunque ya sabes que eres un pesado, pero me ha dado igual, porque te he tenido cuando te he necesitado, y aunque en varias ocasiones me has fallado, dándome por ello más de un disgusto y a veces, incluso, me has costado dinero, eres parte de mi vida. Juntos hemos hecho cosas increíbles, algunas de ellas impensables. Me he desahogado contigo cuando estaba deprimida y siempre, siempre me has aliviado. Me has entretenido, me has hecho reír y también llorar. No quiero que te separes de mí. Ya sé que en ocasiones te he dado mala vida, no te he tratado bien, pero sólo cuando me has ignorado. Sabes lo mucho que me molesta que me ignoren, y tú, hubo un tiempo que ibas a tu bola, se te cruzaron los cables, pero luego volviste a ser tú, como siempre has sido, volvimos a ser uña y carne. No me creo que me esté despidiendo de ti, nunca habrá otro igual que tú. Me has enseñado tanto de la vida, hemos compartido tanto… que mi vida no tiene sentido sin tu compañía. Quizás estas sean las últimas palabras que escribo sobre tus teclas.
Te echaré de menos, mi querido, viejo y cansado ordenador. Espero que tú, desde el cielo delos ordenadores, me eches de menos a mí también.
Querido amigo, hemos compartido tantas cosas. Parecía que íbamos a estar siempre juntos y sin embargo hoy estoy aquí acompañándote en tu fin. Te recibí con tanta ilusión… y aunque al principio me costó entenderte, enseguida comprendí tu manera de funcionar. Te he llevado conmigo siempre, aunque ya sabes que eres un pesado, pero me ha dado igual, porque te he tenido cuando te he necesitado, y aunque en varias ocasiones me has fallado, dándome por ello más de un disgusto y a veces, incluso, me has costado dinero, eres parte de mi vida. Juntos hemos hecho cosas increíbles, algunas de ellas impensables. Me he desahogado contigo cuando estaba deprimida y siempre, siempre me has aliviado. Me has entretenido, me has hecho reír y también llorar. No quiero que te separes de mí. Ya sé que en ocasiones te he dado mala vida, no te he tratado bien, pero sólo cuando me has ignorado. Sabes lo mucho que me molesta que me ignoren, y tú, hubo un tiempo que ibas a tu bola, se te cruzaron los cables, pero luego volviste a ser tú, como siempre has sido, volvimos a ser uña y carne. No me creo que me esté despidiendo de ti, nunca habrá otro igual que tú. Me has enseñado tanto de la vida, hemos compartido tanto… que mi vida no tiene sentido sin tu compañía. Quizás estas sean las últimas palabras que escribo sobre tus teclas.
Te echaré de menos, mi querido, viejo y cansado ordenador. Espero que tú, desde el cielo delos ordenadores, me eches de menos a mí también.
lunes, 6 de febrero de 2012
Lo cotidiano
Hoy ha sido un lunes de lo más normal del mundo. Me he levantado, he encendido el brasero, he puesto una cafetera y mientras se hacía el café me he hecho dos tostadas. He ido al baño, he puesto el calefactor, pues hace un frío de mil demonios, he vuelto a la cocina, he encendido el ordenador y he mirado los mails mientras me tomaba mi cafelito recién hecho con las tostadas. Después he sacado la ropa de la lavadora que dejé anoche puesta, la he metido en la secadora y he puesto una nueva lavadora de ropa blanca. He sacado la loza del lavavajillas y la he colocado en el mueble y por fin me he dado una ducha caliente. Hoy me he planchado el pelo, porque tenía tiempo y porque me apetecía. He ido al cajero automático a sacar dinero, he hecho unas compras, he vuelto a casa, he puesto el pollo en el horno, he planchado algunas ropas y he pasado el aspirador por las habitaciones, sobre todo por debajo de las camas donde siempre se quedan esas pelusillas molestas que se esconden del escobón y muy a menudo consiguen huir de él. Después me he sentado a calentarme los pies al brasero mientras veía un poco la tele, y es entonces cuando me ha dado por reflexionar sobre algo. En apenas tres horas he hecho un montón de cosas… ¿qué habría hecho hoy, un lunes normal, en el caso de que no se hubiese descubierto la electricidad, o no se hubiese utilizado para el uso cotidiano del ser humano?
viernes, 3 de febrero de 2012
Es importante dejar hablar a las personas
El otro día, en una amena conversación con mi cuñada Rocío, me contó una anécdota que había narrado una mujer en Canal Sur Radio. Me impactó tanto que creo conveniente compartirla. La señora que llamó a la radio, se llamaba Isabel, contó los siguientes hechos:
Resulta que tenía una vecina que, desgraciadamente estaba viviendo los últimos días de su vida, acechada por una horrible enfermedad. En su lecho de muerte, y casi sin aliento, rodeada de sus seres queridos les dijo a sus hijas:
- Hijas mías, cuando me muera, quiero que me pongáis…
- No madre, no hablemos de eso ahora.
- Pero escúchame. Es importante, quiero que me pongáis…
- No madre, por favor, queda mucho tiempo para ese momento, no hables de eso ahora.
- Escúchame, por favor, es muy importante para mí…
- No madre, calla.
- Encima del ropero.
- Calla madre, descansa.
- En aquella caja.
- Madre calla, por Dios.
- Quiero que me pongáis lo que tengo guardado en aquella caja. Lo tengo preparado para ese momento.
- Muy bien madre, lo que quiera, pero descansa y no malgastes energías ahora en esas cosas.
Pocos minutos más tarde, la débil madre exhaló su último suspiro y las hijas lloraron desconsoladas su gran pérdida. De inmediato llamaron a todos los familiares, y comenzaron los preparativos para el funeral. No dudaron en ir en busca de la caja que, su madre guardaba celosamente para tan especial momento, y coger el atuendo que ella misma había predispuesto. Cual fue su sorpresa cuando, al abrir la caja, una vez rescatada de encima del ropero, ven dentro un espectacular traje de flamenca, con su peineta, sus rosas para el pelo, sus pendientes, su collar, sus zapatos de gitana, y todo complemento pertinente para tan ornamental atuendo. Las hijas no daban crédito. Estuvieron largo rato discutiendo si cumplir su último deseo o escoger algo más apropiado. Finalmente, tras varias discusiones con familias, vecinas y demás gente allegada, decidieron que si pasar el resto de su no existencia vestida de flamenca era su sueño, quienes eran ellas para robarle el sueño. Entonces se pusieron a preparar a la difunta, con todo detalle de adornos, le pintaron los coloretes y los labios de rojo pasión, le recogieron el pelo en un moño bajo y le plantaron las rosas bajo la oreja. Era la difunta más vivaz que se había visto nunca. Parecía una muñeca de famosa metida en una gran caja de juguete. Expusieron la caja abierta, para que todo el mundo viera lo guapa que estaba la muerta, no con pocos problemas, pues meter ese jaleo de volantes y cancanes dentro del ataúd fue una labor harto complicada. No obstante, el resultado fue estupendo, y las hijas estuvieron satisfechas, pues a pesar de parecer un entierro de broma, se estaba cumpliendo la última decisión de quien siempre había mandado en su casa.
Hubiera sido una bonita historia, de haber quedado aquí la cosa. Pero claro, el destino es cruel con los que se portan bien, muy a pesar de sus creencias o preferencias. Días después, las hijas se reunieron en casa de la madre para limpiar la casa y tirar todo lo que no hiciese falta. Limpiando y limpiando, llegaron al dormitorio de la madre y, encima del ropero, detrás de un montón de cosas, de una manera imperceptible había una caja que guardaba una bonita túnica blanca bordada.
Por eso, es importante dejar hablar a las personas.
Resulta que tenía una vecina que, desgraciadamente estaba viviendo los últimos días de su vida, acechada por una horrible enfermedad. En su lecho de muerte, y casi sin aliento, rodeada de sus seres queridos les dijo a sus hijas:
- Hijas mías, cuando me muera, quiero que me pongáis…
- No madre, no hablemos de eso ahora.
- Pero escúchame. Es importante, quiero que me pongáis…
- No madre, por favor, queda mucho tiempo para ese momento, no hables de eso ahora.
- Escúchame, por favor, es muy importante para mí…
- No madre, calla.
- Encima del ropero.
- Calla madre, descansa.
- En aquella caja.
- Madre calla, por Dios.
- Quiero que me pongáis lo que tengo guardado en aquella caja. Lo tengo preparado para ese momento.
- Muy bien madre, lo que quiera, pero descansa y no malgastes energías ahora en esas cosas.
Pocos minutos más tarde, la débil madre exhaló su último suspiro y las hijas lloraron desconsoladas su gran pérdida. De inmediato llamaron a todos los familiares, y comenzaron los preparativos para el funeral. No dudaron en ir en busca de la caja que, su madre guardaba celosamente para tan especial momento, y coger el atuendo que ella misma había predispuesto. Cual fue su sorpresa cuando, al abrir la caja, una vez rescatada de encima del ropero, ven dentro un espectacular traje de flamenca, con su peineta, sus rosas para el pelo, sus pendientes, su collar, sus zapatos de gitana, y todo complemento pertinente para tan ornamental atuendo. Las hijas no daban crédito. Estuvieron largo rato discutiendo si cumplir su último deseo o escoger algo más apropiado. Finalmente, tras varias discusiones con familias, vecinas y demás gente allegada, decidieron que si pasar el resto de su no existencia vestida de flamenca era su sueño, quienes eran ellas para robarle el sueño. Entonces se pusieron a preparar a la difunta, con todo detalle de adornos, le pintaron los coloretes y los labios de rojo pasión, le recogieron el pelo en un moño bajo y le plantaron las rosas bajo la oreja. Era la difunta más vivaz que se había visto nunca. Parecía una muñeca de famosa metida en una gran caja de juguete. Expusieron la caja abierta, para que todo el mundo viera lo guapa que estaba la muerta, no con pocos problemas, pues meter ese jaleo de volantes y cancanes dentro del ataúd fue una labor harto complicada. No obstante, el resultado fue estupendo, y las hijas estuvieron satisfechas, pues a pesar de parecer un entierro de broma, se estaba cumpliendo la última decisión de quien siempre había mandado en su casa.
Hubiera sido una bonita historia, de haber quedado aquí la cosa. Pero claro, el destino es cruel con los que se portan bien, muy a pesar de sus creencias o preferencias. Días después, las hijas se reunieron en casa de la madre para limpiar la casa y tirar todo lo que no hiciese falta. Limpiando y limpiando, llegaron al dormitorio de la madre y, encima del ropero, detrás de un montón de cosas, de una manera imperceptible había una caja que guardaba una bonita túnica blanca bordada.
Por eso, es importante dejar hablar a las personas.
jueves, 2 de febrero de 2012
Qué pena.
Las cosas son tan sencillas como cerrar los ojos y dejarte llevar por la fragancia cautivadora que ciega tus sentidos. Cerrar los ojos y huir sin mirar atrás. Cerrar los ojos y sentir. Pero qué difícil es cerrar los ojos… Es tan difícil… Quisiera tener la inocencia que perdí no hace tanto tiempo, y creer en el bien, y en las personas, y en la justicia, pero cuando pierdes la inocencia a base de palos es muy difícil sencillamente cerrar los ojos y dejarse llevar. Me acuerdo cuando vivía por inercia, cuando se me pasaban los días volando, sin apenas darme cuenta de que estaba disfrutando de los mejores días de mi vida, y también los mejores meses, y por qué no decirlo, los mejores años. Hoy, sin embargo, no me acuerdo qué hice con aquellos días, con aquellos meses, con aquellos años maravillosos en los que sólo era plenamente feliz y estaba despreocupada por completo del trabajo, del dinero, del futuro y otras metas que hoy se antojan imposibles. Qué feliz era cuando no tenía metas. Qué feliz cuando no tenía nada más que alegre ignorancia del mundo que me esperaba. Qué fácil era todo. Qué asequibles los deseos. Qué realizables los sueños. Ojalá pudiera tener veinticinco otra vez, y volver a comerme el mundo, antes de que el mundo se te atragante en mitad de la garganta… Esto no es un juego, esto es la vida, lo que pasa es que cuando pensaba que era un juego, me lo pasaba mejor. Ahora no tengo ganas de jugar.
Qué pena haber perdido la inocencia… qué pena.
Qué pena haber perdido la inocencia… qué pena.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Retos
Estos días pasados me he visto obligada a hacer cosas a las que no estaba acostumbrada, y puede ser, he llegado a la conclusión, que quizás haya cosas en la vida que hay que hacer, al menos una vez, para saber que no debes volverlas a hacer nunca. No soy actriz, ni modelo, a la vista está… y aunque no lo parezca, soy muy vergonzosa, no con mis amigos ni conocidos, donde me suelto el pelo a mis anchas y me dejo ver tal y como soy, pero sí con todo aquel que no entra en mi círculo esencial de vida. Me da vergüenza hablar por la radio, me pongo muy nerviosa, y lo de la tele ya ni te cuento… creo que para exponerme como un ser asustadizo, e incluso estúpido, es preferible no exponerse. No más tele, por favor. Yo soy una chica sencilla, de pueblo, sí, a mucha honra. No volveré a exhibirme de esta manera, no valgo para eso…
Los soñadores no tenemos una vida fácil. A veces me veo obligada a olvidar toda aquello que un día aprendí, pues no hay nada cómo la ignorancia para sentirse uno feliz.
La vida se ha convertido en un reto, que se basa a su vez en distintos retos que se van superponiendo unos a otros. No sé si conseguiré alcanzar todos los retos que tengo por delante, pero podéis asegurar que me esforzaré al máximo por conseguirlos. Todos los días son una carrera de fondo, llego exhausta al final del día, a sabiendas de que al día siguiente tendré que ponerme las mayas y luchar contra el frío, contra el viento, contra mis propios oponentes e incluso contra mí misma, pero es excitante levantarse cada día para acudir a esa carrera diaria, sabiendo que en cualquier momento puedo tropezar y lesionarme durante un tiempo. Es lo que tiene el riesgo… que tienes que estar dispuesto al fracaso. No hay éxito sin fracaso. No obstante intentaré no pensar en ello, visualizaré la pista y correré veloz, con fuerza, con raza, con ilusión, deseando que en la meta estés tú, esperando… Ese es mi sueño de grandeza.
Los soñadores no tenemos una vida fácil. A veces me veo obligada a olvidar toda aquello que un día aprendí, pues no hay nada cómo la ignorancia para sentirse uno feliz.
La vida se ha convertido en un reto, que se basa a su vez en distintos retos que se van superponiendo unos a otros. No sé si conseguiré alcanzar todos los retos que tengo por delante, pero podéis asegurar que me esforzaré al máximo por conseguirlos. Todos los días son una carrera de fondo, llego exhausta al final del día, a sabiendas de que al día siguiente tendré que ponerme las mayas y luchar contra el frío, contra el viento, contra mis propios oponentes e incluso contra mí misma, pero es excitante levantarse cada día para acudir a esa carrera diaria, sabiendo que en cualquier momento puedo tropezar y lesionarme durante un tiempo. Es lo que tiene el riesgo… que tienes que estar dispuesto al fracaso. No hay éxito sin fracaso. No obstante intentaré no pensar en ello, visualizaré la pista y correré veloz, con fuerza, con raza, con ilusión, deseando que en la meta estés tú, esperando… Ese es mi sueño de grandeza.
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