En el gran circo de la vida, todos tenemos nuestro papel. Hay quienes esperan a que salga el domador, otros prefieren ver al trapecista, algunos optan por los enanos, la mujer barbuda o el gigante más grande del mundo, y a los niños les suelen gustar los payasos. A mí no me gusta meter la cabeza en la boca del león, me dan miedo las alturas, y puesto que nadie pagaría por ver mi físico, supongo que tendré que aceptar el papel que sobra. Entre los payasos se encuentran los listos, los que ponen la zancadilla y tiran la tarta de merengue en la cara del otro, y los tontos, los que se caen al suelo y reciben el tartazo para provocar la risa ajena. Somos muchos los payasos en este circo en el que vivimos, y entre todos nosotros, son muchos también los que ponen zancadillas y tiran tartas. Yo creo ser del otro tipo, un payaso tonto, pues constantemente me estoy tropezando y la cara me sabe a nata. No obstante, este es el puesto que me ha tocado ocupar y no es menos importante, pues sin payasos tontos, la labor del payaso listo no tendría sentido. Sin nosotros los niños no irían al circo, y no habría risas, y el riesgo del domador o del trapecista, o el número de los enanos no tendría público en este gran espectáculo. Por lo tanto, el payaso tonto es un tipo importantísimo dentro del circo, que es la vida.
Y recuerda, si alguien te pone la zancadilla, es porque tú eres una fuerte competencia directa de ese alguien tramposo.
Terapia es la historia de una mujer cualquiera que sobrevive a estos años inciertos de crisis económica, intelectual y personal. Una historia narrada en primera persona, que analiza los principales problemas de la juventud actual, con un toque de ironía y humor, y alguna dosis de sentimentalismo.
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viernes, 11 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
No es que sea mala, es que el Estado me ha hecho así...
Por fin es jueves. No es porque me gusten especialmente los jueves, ni porque tenga ningún plan inusual. Hoy jueves es mi día porque es día 10, día de cobro para los parados. Me levanto, sin prisas, después de modorrear un rato bajo las sábanas. Es que se está tan agustito… y tan calentito… y total, tampoco me espera nadie. Así que me levanto cuando me apetezca, me tomo mi café (hoy sí), y me dirijo al banco a ver cuanto me han dejado disponible estos ladrones legales. Después me acerco al Inem, para ver cuando tengo que solicitar la paga esta que han puesto para después de cobrar el paro. Ya que por lo visto no hay un trabajo en este país para mí, pues a vivir de los que sí cotizan, los pobres que se han levantado hoy, como todos los días, tempranito para acudir a su oficio.
Y en fin, un día más, tras mi paseo matutino con mi perrito, alrededor del pueblo, me voy para mi casa, que estoy super cansada, a ver qué comemos. Hoy nada de latas, que es día de cobro, unos filetes, que paga el Estado, y quien dice el Estado, quiere decir el contribuyente. Gracias chicos, por tan suculento filete. Gracias a ti también, Estado español, por permitirme esta vida ociosa. A ver si dura mucho la crisis, y se aumentan las ayudas al pobre e indefenso parado, que lo estamos pasando tan mal... Y vosotros, los trabajadores, ¡a trabajar!, que somos muchos a los que nos tenéis que dar de comer…
Y en fin, un día más, tras mi paseo matutino con mi perrito, alrededor del pueblo, me voy para mi casa, que estoy super cansada, a ver qué comemos. Hoy nada de latas, que es día de cobro, unos filetes, que paga el Estado, y quien dice el Estado, quiere decir el contribuyente. Gracias chicos, por tan suculento filete. Gracias a ti también, Estado español, por permitirme esta vida ociosa. A ver si dura mucho la crisis, y se aumentan las ayudas al pobre e indefenso parado, que lo estamos pasando tan mal... Y vosotros, los trabajadores, ¡a trabajar!, que somos muchos a los que nos tenéis que dar de comer…
miércoles, 9 de noviembre de 2011
¿Un mal día?
Porque hay días que todo se pone en tu contra, así, porque sí, a mala leche, sin que tú hayas hecho nada malo, y sin que puedas evitarlo. Es justo ese día que te levantas, no hay café hecho y piensas, “bueno, no pasa nada, hago una cafetera y punto”, y resulta que tampoco hay café sin hacer, y dices, “está bien, pues me bebo un zumo”, y como no sueles tomar zumo a menudo, pero siempre tienes una caja por si acaso, le das el primer buche al vaso lleno hasta los topes y argggg, el zumo se ha puesto malo de estar en el frigorífico abierto desde la última vez que te quedaste sin café. Y se te queman las tostadas y por fin lo admites y piensas “vale, lo he captado, hoy no es mi día”, y luego vas a ver el horóscopo, no porque creas en esas cosas, sino porque necesitas que alguien te diga que no te preocupes, que todo irá bien, pero resulta que encima el horóscopo te dice que estás en tu peor momento y que no puedes hacer nada para cambiarlo, y eres el peor de los doce signos del zodiaco y dices “vale, muchas gracias, Esperanza Gracia”, y el día trascurre imponiéndose lo imposible en todos los actos que acometes. Y llega la hora de comer, y no tienes nada en la nevera y piensas “voy a abrirme unas latas”, y sacas de la caja la primera y ves que no tiene abrelatas. “!Pero, por el amor de Dios!, estamos en pleno siglo XXI, ¿cómo no le ponen un puto abrefácil a esta mierda de lata? Pues no como. Me voy a comprar algo”. Y sales a la calle y se pone a diluviar…
Inevitablemente tienes que seguir adelante. Tranquilo. Respira. Ya sabes que nada va a salir bien, pero eso es lo que hay. Tienes que afrontar como se pueda todos estos impertinentes despropósitos del destino. “¿Qué he hecho yo?, ¿qué quieres de mí? ¿Sabes una cosa?, te voy a joder… voy a ser feliz a pesar de todo, porque la felicidad puede estar en un momento de paz en tu sofá favorito viendo esa serie que tanto te gusta, o en el abrazo de un amigo, de un hermano, de una pareja, de un hijo, en el momento que más lo necesitas, o en mojarte la cara con el agua de lluvia… en cosas mundanas, sencillas que el destino no me podrá arrebatar. Me tomo el día libre!!!”
Inevitablemente tienes que seguir adelante. Tranquilo. Respira. Ya sabes que nada va a salir bien, pero eso es lo que hay. Tienes que afrontar como se pueda todos estos impertinentes despropósitos del destino. “¿Qué he hecho yo?, ¿qué quieres de mí? ¿Sabes una cosa?, te voy a joder… voy a ser feliz a pesar de todo, porque la felicidad puede estar en un momento de paz en tu sofá favorito viendo esa serie que tanto te gusta, o en el abrazo de un amigo, de un hermano, de una pareja, de un hijo, en el momento que más lo necesitas, o en mojarte la cara con el agua de lluvia… en cosas mundanas, sencillas que el destino no me podrá arrebatar. Me tomo el día libre!!!”
martes, 8 de noviembre de 2011
Volar
Quiero volar los pantanos, los campos y montañas,
Invadidos de ríos, que riegan mis mañanas.
Quiero volar la torre y tocar las campañas
Y llegar a la ermita de la sierra temprana.
Quiero volar muy alto, quiero volar deprisa,
Y llegar a tu lado, y besar tu sonrisa.
Quiero y puedo y hago, hacer lo que me plazca,
Soñar con lo que quiera, querer lo que me agrada.
Y si te vuelvo loco con mis vuelos incesantes,
Perdóname, tesoro, ya conoces mis pesares,
Que sucumben a mi antojo, deshaciendo lo que haces.
No temas volar conmigo, que soy buena voladora,
Que he volado en mil batallas y en todas fui vencedora.
No tengas miedo, cariño, coge mi mano y vuela.
Volemos a lo más alto, donde la luz nos espera.
Invadidos de ríos, que riegan mis mañanas.
Quiero volar la torre y tocar las campañas
Y llegar a la ermita de la sierra temprana.
Quiero volar muy alto, quiero volar deprisa,
Y llegar a tu lado, y besar tu sonrisa.
Quiero y puedo y hago, hacer lo que me plazca,
Soñar con lo que quiera, querer lo que me agrada.
Y si te vuelvo loco con mis vuelos incesantes,
Perdóname, tesoro, ya conoces mis pesares,
Que sucumben a mi antojo, deshaciendo lo que haces.
No temas volar conmigo, que soy buena voladora,
Que he volado en mil batallas y en todas fui vencedora.
No tengas miedo, cariño, coge mi mano y vuela.
Volemos a lo más alto, donde la luz nos espera.
viernes, 4 de noviembre de 2011
No juegues con mis sentimientos
A nadie le gusta que le engañen, pero hoy, será la lluvia, estoy especialmente sentimental y, por eso, quiero denunciar a todas esas “empresas”, “entidades” o "consorcios" de pájaros timadores que se ganan la vida a base de la ilusión de los que, como yo, estamos desesperados. Hay que ir a por ellos.
Ayer localicé uno de estos anuncios de oferta de empleo que dice “Trabaja desde casa”, nunca me había parado a mirarlo, pero, la angustia, el desánimo, la misma desesperanza te impulsan a hacer cosas que ni pensabas que haría. Te llegas a creer cualquier cosa. Lo leí, decía que había varios trabajos a realizar, desde montar bolígrafos, hasta encartar publicidad, pasando por una serie de trabajos relativamente fáciles y no pagaban mal, algo lógico y razonable. Me puse en contacto con ellos en un número de móvil que venía en el anuncio. Me dijeron que me mandarían al correo electrónico una información detallada sobre cada uno de los trabajos a realizar, los plazos y el pago. Ponía también que se tenía que hacer una aportación como fianza de 15€ por el material recibido, fianza que después de un mes sería devuelta. También me pareció lógico, pues cualquiera podría pedir el material y después pasar de devolverlo. Pero, antes de lanzarme a la aventura, ya que yo puedo llegar a creer en cualquier cosa, pero mi fe nunca fue ciega, puse en google el número de teléfono al que había llamado y salieron las innumerables denuncias de anónimos que habían sido estafados por este método, al pagar 15€ por un material que nunca llega a su destino. Si no hubiera comprobado el número en google, yo sería una de ellos, pues ya me veía en mi casita como una loca, rellenando sobres o montando bolígrafos o mecheros. Por cierto, el número al que llamé es el 603314563, por si alguno de vosotros os sentís en algún momento seducido por este tipo de anuncios.
Es curioso, sin embargo, ver cómo en tiempos de crisis y necesidades sigue perviviendo la picaresca que siempre nos ha definido a los españoles. Siempre habrá piratas, bandidos y truhanes, sólo que en este momento somos más los tontos desesperados, víctimas perfectas.
Ayer localicé uno de estos anuncios de oferta de empleo que dice “Trabaja desde casa”, nunca me había parado a mirarlo, pero, la angustia, el desánimo, la misma desesperanza te impulsan a hacer cosas que ni pensabas que haría. Te llegas a creer cualquier cosa. Lo leí, decía que había varios trabajos a realizar, desde montar bolígrafos, hasta encartar publicidad, pasando por una serie de trabajos relativamente fáciles y no pagaban mal, algo lógico y razonable. Me puse en contacto con ellos en un número de móvil que venía en el anuncio. Me dijeron que me mandarían al correo electrónico una información detallada sobre cada uno de los trabajos a realizar, los plazos y el pago. Ponía también que se tenía que hacer una aportación como fianza de 15€ por el material recibido, fianza que después de un mes sería devuelta. También me pareció lógico, pues cualquiera podría pedir el material y después pasar de devolverlo. Pero, antes de lanzarme a la aventura, ya que yo puedo llegar a creer en cualquier cosa, pero mi fe nunca fue ciega, puse en google el número de teléfono al que había llamado y salieron las innumerables denuncias de anónimos que habían sido estafados por este método, al pagar 15€ por un material que nunca llega a su destino. Si no hubiera comprobado el número en google, yo sería una de ellos, pues ya me veía en mi casita como una loca, rellenando sobres o montando bolígrafos o mecheros. Por cierto, el número al que llamé es el 603314563, por si alguno de vosotros os sentís en algún momento seducido por este tipo de anuncios.
Es curioso, sin embargo, ver cómo en tiempos de crisis y necesidades sigue perviviendo la picaresca que siempre nos ha definido a los españoles. Siempre habrá piratas, bandidos y truhanes, sólo que en este momento somos más los tontos desesperados, víctimas perfectas.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Cálculo infinitesimal
Con frecuencia los chicos se quejan de tener que aprender cosas absurdas en el colegio, que después no le sirven para nada en la vida real. Y tienen toda la razón del mundo. Desde pequeños nos obligan a memorizar conceptos, números, frases absurdas que de nada nos sirve a la hora de tenernos que ganar la vida. ¿Para qué le sirve a un filólogo saberse la tabla periódica de los elementos? Hidrógeno, Litio, Sodio, Potasio, Rubidio, Cesio, Francio, Berilio… con sus correspondientes valencias y número atómico. ¿Para qué quiere un economista saberse las declinaciones latinas? ¿De qué nos ha servido saber despejar X e Y en una ecuación de segundo grado, si no somos ingenieros? ¿Cómo le ayuda a un médico saber qué es un complemento agente?
Tener conocimientos básicos de determinadas materias está muy bien, pero no nos ayuda de ninguna manera a saber ganarnos la vida. Si lo pensamos seriamente es incluso absurdo. Imaginaros en una entrevista de trabajo cualquiera:
- ¿Sabe usted algo sobre mercado internacional?
- No, pero me sé las combinaciones binarias…
Todo esto viene a cuento de algo muy específico, no penséis que me he vuelto loca. El otro día estuve viendo un programa de cómo viven los ricos, de qué viven, cómo habían hecho su fortuna, etc, etc… Para ello entrevistaron a varios tipos que vivían en La Moraleja, la mayoría de ellos empresarios, y me di cuenta cómo y de qué manera, hemos desperdiciado una educación valiosísima en aprender tonterías y sin embargo no nos han enseñado nunca cómo hacer fortuna. Mostraron también un colegio privado en la misma Moraleja, en el cual, desde primaria, algunas asignaturas las impartían exclusivamente en inglés y los chicos con tan sólo ocho años hablaban ya un inglés perfecto, y con doce años tenían una asignatura que era Economía, donde aprendían el funcionamiento de la bolsa, qué es un tipo de interés, el Euribor, como rentabilizar un capital, las economías emergentes… imaginaros por un momento, cualquiera de estos chicos está a años luz de nosotros, simples mortales, en conocimientos prácticos. Seguro que ellos no sueñan con ser funcionarios. Seguro que para ellos, la palabra “autónomo” significa “riqueza”.
Y digo yo, ¿este tipo de educación práctica, no podía ser posible en la educación pública? ¿Por qué en este país hay que pagar una cuota de 2.000 € mensuales para poder tener una educación de verdadera calidad?
Más tarde leí en un artículo reciente que, mientras en EEUU el 60% de los estudiantes saben que quieren ser empresarios en el futuro, en España sólo un 4% tienen este propósito de futuro. Supongo que ese 4% serán los estudiantes de este tipo de colegios privados, donde se instruyen a los futuros empresarios.
La culpa no es nuestra, sólo somos ratones de laboratorios.
Tener conocimientos básicos de determinadas materias está muy bien, pero no nos ayuda de ninguna manera a saber ganarnos la vida. Si lo pensamos seriamente es incluso absurdo. Imaginaros en una entrevista de trabajo cualquiera:
- ¿Sabe usted algo sobre mercado internacional?
- No, pero me sé las combinaciones binarias…
Todo esto viene a cuento de algo muy específico, no penséis que me he vuelto loca. El otro día estuve viendo un programa de cómo viven los ricos, de qué viven, cómo habían hecho su fortuna, etc, etc… Para ello entrevistaron a varios tipos que vivían en La Moraleja, la mayoría de ellos empresarios, y me di cuenta cómo y de qué manera, hemos desperdiciado una educación valiosísima en aprender tonterías y sin embargo no nos han enseñado nunca cómo hacer fortuna. Mostraron también un colegio privado en la misma Moraleja, en el cual, desde primaria, algunas asignaturas las impartían exclusivamente en inglés y los chicos con tan sólo ocho años hablaban ya un inglés perfecto, y con doce años tenían una asignatura que era Economía, donde aprendían el funcionamiento de la bolsa, qué es un tipo de interés, el Euribor, como rentabilizar un capital, las economías emergentes… imaginaros por un momento, cualquiera de estos chicos está a años luz de nosotros, simples mortales, en conocimientos prácticos. Seguro que ellos no sueñan con ser funcionarios. Seguro que para ellos, la palabra “autónomo” significa “riqueza”.
Y digo yo, ¿este tipo de educación práctica, no podía ser posible en la educación pública? ¿Por qué en este país hay que pagar una cuota de 2.000 € mensuales para poder tener una educación de verdadera calidad?
Más tarde leí en un artículo reciente que, mientras en EEUU el 60% de los estudiantes saben que quieren ser empresarios en el futuro, en España sólo un 4% tienen este propósito de futuro. Supongo que ese 4% serán los estudiantes de este tipo de colegios privados, donde se instruyen a los futuros empresarios.
La culpa no es nuestra, sólo somos ratones de laboratorios.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Lo quiero/ lo necesito
Acostumbrarse a lo bueno es muy fácil. A veces las cosas nos van bien y vamos adquiriendo unos usos y costumbres que se convierten en necesidades. Lo que no nos damos cuenta es que no se trata de necesidades en sí, en realidad son lujos que nos dábamos el placer de gozar, cuando podíamos hacerlo. El ser humano tiene la necesidad de alimentarse cuando tiene hambre, abrigarse cuando hace frio y ser querido. Luego, en sociedad, adquiere una serie de derechos, como la educación, la sanidad, la justicia, la propiedad privada… Más adelante, superado estos derechos, es cuando el hombre va adquiriendo otras cosas que se convierten también en necesidades: el ocio, el deporte, la música, la moda… Cada uno tiene sus propias necesidades, y pensamos que las nuestras son las más importante, menospreciando, muy a menudo, las de los demás. Una amiga me dijo que la cosa iba tan mal que había tenido que comprar el tinte del pelo del barato en el supermercado y echárselo en casa. Bueno, yo no he ido nunca a la peluquería a echarme un tinte, por lo tanto, esta necesidad básica para mi amiga, es para mí una tontería. Otra me comentó que este año, en vez de diez o quince días, como siempre, se había tenido que ir de vacaciones sólo tres días. Yo nunca he estado una semana de vacaciones, por lo tanto, esta necesidad básica para mi amiga, es para mí otra chorrada. De la misma manera, yo voy a tener que dejar el gimnasio, porque no tengo dinero para pagar este mes, seguro que para mi hermana, que no ha pisado un gimnasio en su vida, esta necesidad, a la que yo tengo que renunciar, es una soberana chorrada (“vete a correr, que es gratis”, me diría), y desde el mismo punto de vista, he tenido que empezar a comprar tabaco de liar porque el tabaco en cajetilla está muy caro y no me lo puedo permitir. Alguien se encontraría con derecho a decir “yo dejé de fumar el año pasado y ya no tengo esa necesidad”, por lo tanto tampoco será importante para esta persona.
Lo que quiero decir es que las necesidades que actualmente tenemos no son necesidades en si, pues aun no hemos sufrido la verdadera necesidad.
Todos tenemos necesidades, y sin embargo, ninguno. Unos lo llevarán mejor y otros peor, depende de la fuerza, de la voluntad y el carisma de cada persona.
No creas que por ser más fuerte sufro menos.
Lo que quiero decir es que las necesidades que actualmente tenemos no son necesidades en si, pues aun no hemos sufrido la verdadera necesidad.
Todos tenemos necesidades, y sin embargo, ninguno. Unos lo llevarán mejor y otros peor, depende de la fuerza, de la voluntad y el carisma de cada persona.
No creas que por ser más fuerte sufro menos.
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