Con ilusión todo se consigue, pero ¿y sin ilusión?, ¿se pueden conseguir los sueños sin una pizca de ilusión?, ¿cómo se hace para recuperar la ilusión perdida?, ¿cómo para mantenerla?
Vivimos en una montaña rusa, tan deprisa estás arriba, a tope de adrenalina, pensando que te vas a comer el mundo, que, de repente, te encuentras abajo, hundido, humillado y es el mundo quien te come a ti.
Y es que, mi alrededor no invita a creer en la buena suerte, en las oportunidades… es por eso que he perdido la ilusión. Un castillo de arena se puede derrumbar con un golpe de viento violento, y empezar a construir el castillo desde el principio, sabiendo que, muy posiblemente, otro golpe de viento, o la alta marea, o la pelota de un niño travieso, que juega inocente en la playa, puede también derrumbarlo, cuesta mucho sacrificio. Y consigues ponerte manos a la obra, y comenzar de nuevo tu castillo con fortaleza, con torreones firmes y almenas gruesas, y lo proteges con un muro, y levantas una carpa, y solidifica los cimientos, y aún así, vuelve el temporal que destruirá lo que tanto te costó construir…
Ojalá vendiesen en la farmacia pastillas de ilusión, al igual que venden vitaminas o ginseng, para controlar los estados de ánimos. Quisiera tomar una pastilla de ilusión por las mañanas y empezar el día como si comenzase mi vida. Pero hasta que eso no se invente, seguiré levantándome, día tras día, reconcomiéndome por dentro por todos los errores cometidos, por mi racha de mala suerte, por las oportunidades perdidas y por todo lo que no he hecho.
El invierno es largo, la cuesta empinada y mi castillo frágil como una casa de naipes que se desvanece con el leve soplido de un niño…
Terapia es la historia de una mujer cualquiera que sobrevive a estos años inciertos de crisis económica, intelectual y personal. Una historia narrada en primera persona, que analiza los principales problemas de la juventud actual, con un toque de ironía y humor, y alguna dosis de sentimentalismo.
Vistas de página en total
martes, 9 de agosto de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
Estamos solos
Un día todo será agua, todo será fuego, todo aire en un viento eterno.
Las cosas que nos dijimos, serán nuestro recuerdos, de los hechos y aconteceres, mejor no me acuerdo.
Un día, cuando no haya nada, estarán los sentimientos, de lo que pudo haber sido, y no fue por un momento.
Ese día y no otro, seremos más que felices, convertidas nuestras almas en un mar de arrecife.
Y ya no querré tu mirada, ni tus manos anhelantes,
Ni tu sonrisa loca en mi mundo delirante.
Ese día, y no otro, tendremos lo que merecemos, tendremos todo y nada en un país de ensueño.
Las injusticias y los llantos quedarán en el olvido,
Los clamores, las trompetas, las risas, el ruido…
Y no habrá enfados ni reproches, en un mundo vacío.
Estamos solos. Como antes, como siempre, solos y sin amigos.
Las cosas que nos dijimos, serán nuestro recuerdos, de los hechos y aconteceres, mejor no me acuerdo.
Un día, cuando no haya nada, estarán los sentimientos, de lo que pudo haber sido, y no fue por un momento.
Ese día y no otro, seremos más que felices, convertidas nuestras almas en un mar de arrecife.
Y ya no querré tu mirada, ni tus manos anhelantes,
Ni tu sonrisa loca en mi mundo delirante.
Ese día, y no otro, tendremos lo que merecemos, tendremos todo y nada en un país de ensueño.
Las injusticias y los llantos quedarán en el olvido,
Los clamores, las trompetas, las risas, el ruido…
Y no habrá enfados ni reproches, en un mundo vacío.
Estamos solos. Como antes, como siempre, solos y sin amigos.
domingo, 7 de agosto de 2011
La vida me puede
Hoy no suena música, sino rudo en mi cabeza.
El destino querrá que sea así mi vida. Y mientras que yo lo doy todo por los demás, no recibo más que decepciones, conflictos y problemas. Y mientras tanto, sigo en mis trece, queriendo pensar bien de todo el mundo, porque no llego a comprender la psicología ajena. No entiendo cómo hay gente que se esfuerza cada día en hacerse la vida un poco peor, y de camino, hacérsela a los demás también más difícil. ¿Nos acabaremos convirtiendo todos en unos seres egoístas y crueles?
Siempre pensé que el que bien actúa no tiene cargos de conciencia. No tiene que dar explicaciones, ni se mete en problemas absurdos. ¡Ojalá fuera todo tan sencillo! Y entonces… ¿cómo lo hacemos?, ¿Cómo debemos actuar?, ¿De quién nos podemos fiar?
Las palabras son tan débiles, tan insuficiente ante los hechos, que no hay manera de encontrar un juicio justo.
Aquí, desde mi edad floresciente, desde mi ignorancia bondadosa, desde mi desequilibrado bienestar… me pregunto ¿Cuándo dejaré de preguntarme por todas estas cosas?
Todo podría ser bien sencillo, y sin embargo… no lo es…
El destino querrá que sea así mi vida. Y mientras que yo lo doy todo por los demás, no recibo más que decepciones, conflictos y problemas. Y mientras tanto, sigo en mis trece, queriendo pensar bien de todo el mundo, porque no llego a comprender la psicología ajena. No entiendo cómo hay gente que se esfuerza cada día en hacerse la vida un poco peor, y de camino, hacérsela a los demás también más difícil. ¿Nos acabaremos convirtiendo todos en unos seres egoístas y crueles?
Siempre pensé que el que bien actúa no tiene cargos de conciencia. No tiene que dar explicaciones, ni se mete en problemas absurdos. ¡Ojalá fuera todo tan sencillo! Y entonces… ¿cómo lo hacemos?, ¿Cómo debemos actuar?, ¿De quién nos podemos fiar?
Las palabras son tan débiles, tan insuficiente ante los hechos, que no hay manera de encontrar un juicio justo.
Aquí, desde mi edad floresciente, desde mi ignorancia bondadosa, desde mi desequilibrado bienestar… me pregunto ¿Cuándo dejaré de preguntarme por todas estas cosas?
Todo podría ser bien sencillo, y sin embargo… no lo es…
sábado, 6 de agosto de 2011
Radio Pili
Mi corazón está lleno de música. Es una emisora sólo música veinticuatro horas. A veces suena una rumba, otras veces una balada, otras un bolero y en ocasiones un puncarreo rayante de guitarra. No soy yo quien elijo el tema, sino que viene sólo a mi mente sorprendiendome a cada momento del tema elegido. No escojo la canción, tan siquiera puedo escoger el estilo... la música se adviene sóla, por arte de magia. No deja de sonar música en mi cabeza y deslizarse hacia todo el cuerpo, sin control racional de ello. Suena música en radio Pili y nadie la puede apagar.
Si ves que voy hablando sola por la calle, no estoy loca, sólo voy cantando la música que llevo dentro.
Si ves que voy hablando sola por la calle, no estoy loca, sólo voy cantando la música que llevo dentro.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Lo que nunca viviremos
Ayer fui a comprarme un libro. No suelo comprar best seller, porque siempre hay alguien que ya lo tiene y te lo deja. A mí me gusta comprar aquellos que están en la estantería clasificados, sin faja ni publicidad. Reconozco que me suele seducir, en primer lugar, el título, en segundo lugar la portada y por último el autor, aunque más de una vez he comprado un libro por el autor y después me ha decepcionado… Bueno, pues me puse a ojear todos aquellos cientos de libros “menos importantes” y no conseguía decidirme por ninguno. Entonces pensé: ¿Cuántos libros dejaremos de leer porque no nos ha seducido lo suficiente a la hora de elegirlo?, ¿Cuántos libros, en toda una vida, nos perderemos porque el título o la portada no sea atrayente, o el autor resulte un perfecto desconocido? ¿Cuántas canciones, que podrían convertirse en la canción de nuestra vida, no escucharemos jamás?, ¿Cuántos trabajos, que desempeñaríamos mejor que nadie, no tendremos nunca porque tan siquiera sabemos que existen?, ¿Cuántas personas interesantes no conoceremos?, ¿Cuántas películas maravillosas no veremos?, ¿en cuantos lugares sorprendentes nunca estaremos?,...
Y allí, frente a las estanterías de libros desconocidos, entre historias increíbles, otras absurdas, otras influyentes, otras estúpidas… me quedé pensando cuantas cosas no nos dará tiempo a hacer en esta vida, porque por mucho que vivamos, por mucho que bailemos, por mucho que amemos, por mucho que viajemos, por mucho que suframos… nunca lo habremos sentido todo.
Que pequeños somos, y qué grande nos creemos en nuestra minúscula, casi imperceptible, porción de mundo…
Dejad de leer esto y salid a disfrutar. No hacemos más que desaprovechar momentos de aprender, de sentir, de soñar, de cantar, de conocer y vivir.
Y allí, frente a las estanterías de libros desconocidos, entre historias increíbles, otras absurdas, otras influyentes, otras estúpidas… me quedé pensando cuantas cosas no nos dará tiempo a hacer en esta vida, porque por mucho que vivamos, por mucho que bailemos, por mucho que amemos, por mucho que viajemos, por mucho que suframos… nunca lo habremos sentido todo.
Que pequeños somos, y qué grande nos creemos en nuestra minúscula, casi imperceptible, porción de mundo…
Dejad de leer esto y salid a disfrutar. No hacemos más que desaprovechar momentos de aprender, de sentir, de soñar, de cantar, de conocer y vivir.
martes, 2 de agosto de 2011
Esperando
El tiempo, Dios de dioses,
Rey de reyes,
Dueño del viento,
Corre incesante a su ritmo,
No se para un momento.
El tiempo nos dice
Quienes somos, quienes seremos,
Quien hemos sido en un pasado,
Siempre eterno.
No tiene amo, ni dueño,
Sólo tiene esclavos en su reino.
Tiene minutos, horas, segundos,
Tiene meses, días enteros.
Todo lo que ansiamos,
Lo posee siempre el tiempo,
Y lo va entregando
A su antojo, sin quererlo.
No avisa, ni llama,
Cuando asiste a tu entierro.
No actúa con prisas,
Nadie puede detenerlo.
Nos da y nos quita,
Cuando llega el momento.
No tiene amigos, ni enemigos,
Engulle todo a su encuentro.
No es pasado, ni futuro,
Ni es presente, por supuesto.
Es enorme, infinito,
Es un mal siempre eterno.
No, nunca, siempre,
Va el tiempo a destiempo.
Llega siempre puntual,
Mil relojes dan aliento,
Al momento que esperamos,
Y también al que aborrecemos.
El tiempo, el tiempo,
Siempre y nunca el tiempo…
Nos empuja, nos agobia…
…No llega, y enloquecemos.
Y entre sombras de atardeceres,
Esperamos sin consuelo,
Los desmanes y aventuras
De tiempo afable y resuelto.
El tiempo, que todo lo puede,
Va surcando los caminos.
Hoy espero a que llegues,
Mañana, que te hayas ido…
Y así, entre deseos y anhelos
Va mi tiempo trascurriendo,
Dudando, amando, corriendo…
Sin tener nunca lo que quiero.
Rey de reyes,
Dueño del viento,
Corre incesante a su ritmo,
No se para un momento.
El tiempo nos dice
Quienes somos, quienes seremos,
Quien hemos sido en un pasado,
Siempre eterno.
No tiene amo, ni dueño,
Sólo tiene esclavos en su reino.
Tiene minutos, horas, segundos,
Tiene meses, días enteros.
Todo lo que ansiamos,
Lo posee siempre el tiempo,
Y lo va entregando
A su antojo, sin quererlo.
No avisa, ni llama,
Cuando asiste a tu entierro.
No actúa con prisas,
Nadie puede detenerlo.
Nos da y nos quita,
Cuando llega el momento.
No tiene amigos, ni enemigos,
Engulle todo a su encuentro.
No es pasado, ni futuro,
Ni es presente, por supuesto.
Es enorme, infinito,
Es un mal siempre eterno.
No, nunca, siempre,
Va el tiempo a destiempo.
Llega siempre puntual,
Mil relojes dan aliento,
Al momento que esperamos,
Y también al que aborrecemos.
El tiempo, el tiempo,
Siempre y nunca el tiempo…
Nos empuja, nos agobia…
…No llega, y enloquecemos.
Y entre sombras de atardeceres,
Esperamos sin consuelo,
Los desmanes y aventuras
De tiempo afable y resuelto.
El tiempo, que todo lo puede,
Va surcando los caminos.
Hoy espero a que llegues,
Mañana, que te hayas ido…
Y así, entre deseos y anhelos
Va mi tiempo trascurriendo,
Dudando, amando, corriendo…
Sin tener nunca lo que quiero.
Orgullosos de ser extremeños
Cada vez que salgo fuera de viaje me doy cuenta de una verdad universal, y es que yo, que me quejo de mi mala suerte en mil aspectos, sin embargo he nacido teniendo suerte, pues he nacido en Extremadura.
Extremadura es un tesoro paradisíaco. Cuanto más la conozco más me enamora. Es increíble sus paisajes, su historia, sus monumentos, pero sobre todo su gente. Vayas donde vayas encuentras el calor humano que en otros sitios, en ocasiones te niegan. Los extremeños somos confiados por naturaleza. Nos gusta conocer y acoger a gente nueva. Creo que es la comunidad española más tolerante. A todo el mundo le gusta volver a Extremadura.
Lo que más impresiona es la gente mayor con todas esas historias vírgenes. Al fin y al cabo la extrema dureza de sus tierras ha labrado personajes únicos.
El sitio donde mejor se come de España, digan lo que digan: Los pimientos de La Vera, las cerezas del Jerte, el vino Rivera del Guadiana, y de allí mismo los tomates, la torta del casar, el queso de Llera, el aceite de Fuente de Cantos, el jamón de Monesterio, y muchísimas otras cosas que me quedo por el camino.
Extremadura es el único lugar del mundo que tiene una playa con bandera azul, sin tener costa. Cazurro todo aquel que no conozca esta tierra, porque no sabe lo que se pierde. Las ancestrales tradiciones mezcladas con las chanzas actuales. Grandeza en puro estado, que esperemos se mantengan vigentes por muchos años.
Parecen haber puesto Extremadura en España para dar paz y sosiego a la alterada vida de los que no han tenido la suerte de nacer en ella, para contactar con la tierra que se nos olvida que existe cuando vivimos en Madrid.
Extremadura es para ver, y oler, y comer, y amar, y charlar, pero pausadamente, sin prisas, saboreando cada uno de los mil colores que representa.
Sí señor!!!! He tenido mucha suerte.
Extremadura es un tesoro paradisíaco. Cuanto más la conozco más me enamora. Es increíble sus paisajes, su historia, sus monumentos, pero sobre todo su gente. Vayas donde vayas encuentras el calor humano que en otros sitios, en ocasiones te niegan. Los extremeños somos confiados por naturaleza. Nos gusta conocer y acoger a gente nueva. Creo que es la comunidad española más tolerante. A todo el mundo le gusta volver a Extremadura.
Lo que más impresiona es la gente mayor con todas esas historias vírgenes. Al fin y al cabo la extrema dureza de sus tierras ha labrado personajes únicos.
El sitio donde mejor se come de España, digan lo que digan: Los pimientos de La Vera, las cerezas del Jerte, el vino Rivera del Guadiana, y de allí mismo los tomates, la torta del casar, el queso de Llera, el aceite de Fuente de Cantos, el jamón de Monesterio, y muchísimas otras cosas que me quedo por el camino.
Extremadura es el único lugar del mundo que tiene una playa con bandera azul, sin tener costa. Cazurro todo aquel que no conozca esta tierra, porque no sabe lo que se pierde. Las ancestrales tradiciones mezcladas con las chanzas actuales. Grandeza en puro estado, que esperemos se mantengan vigentes por muchos años.
Parecen haber puesto Extremadura en España para dar paz y sosiego a la alterada vida de los que no han tenido la suerte de nacer en ella, para contactar con la tierra que se nos olvida que existe cuando vivimos en Madrid.
Extremadura es para ver, y oler, y comer, y amar, y charlar, pero pausadamente, sin prisas, saboreando cada uno de los mil colores que representa.
Sí señor!!!! He tenido mucha suerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)